La inauguración del nuevo consulado estadounidense en Groenlandia, marcada por las protestas

«Escúchennos. No estamos en venta y no somos un objetivo militar», dijo a los manifestantes el activista groenlandés Aqqalukkuluk Fontain. «No aceptaremos amenazas de Estados Unidos sobre nuestra autodeterminación».

Euractiv
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Protestas en Nuuk. [Foto: Pietro Guastamacchia.]

NUUK, Groenlandia – La inauguración el jueves de un nuevo consulado estadounidense en la capital de Groenlandia provocó grandes protestas, lo que convirtió lo que Washington esperaba que fuera la culminación de una semana de ofensiva diplomática en un revés en materia de relaciones públicas.

Alrededor de 1.000 personas se reunieron frente al nuevo recinto de 3.000 metros cuadrados en Nuuk, ondeando banderas groenlandesas y coreando «Kalaallit Nunaat, kalaallit pigaat!» («Groenlandia pertenece a los groenlandeses») y «EE. UU., vete a casa». Los manifestantes bautizaron rápidamente el edificio como «la Torre de Trump» y, en un momento dado, dieron la espalda a los funcionarios estadounidenses antes de dispersarse.

«Escúchennos. No estamos en venta y no somos un objetivo militar», dijo a la multitud el organizador y activista Aqqalukkuluk Fontain. «No aceptaremos amenazas de Estados Unidos sobre nuestra autodeterminación».

Las protestas pusieron de relieve la reacción negativa a la que se enfrenta la diplomacia ártica cada vez más asertiva de Washington bajo el mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya administración ha renovado su interés por Groenlandia como un objetivo estratégico y geopolítico.

En el interior del consulado, los diplomáticos estadounidenses recibieron a un selecto grupo de invitados locales con bebidas y música en directo a cargo de una banda compuesta en su mayoría por músicos hawaianos. Varias figuras destacadas de Groenlandia, entre ellas el primer ministro Jens-Frederik Nielsen, rechazaron la invitación para asistir.