La "influencer" más popular de Groenlandia surfea la "ola Trump" para defender la independencia

Qupanuk Olsen ha enseñado a más de medio millón de seguidores en redes sociales la historia de Groenlandia, pero ahora su mirada está puesta en lograr un objetivo más ambicioso: la independencia de ese territorio de Dinamarca.

Euractiv
La mayor «influencer» de Groenlandia se sube a la «ola Trump» para luchar por la independencia
La mayor "influencer" de Groenlandia se sube a la "ola Trump" para luchar por la independencia [Q's Greenland/YouTube]

Nuuk (Groenlandia/Euractiv.com/.es) – Si los fieles devotos en las redes sociales del espíritu «Hacer Grande a América de nuevo» (MAGA en inglés) que llegaron en masa la semana pasada a Nuuk sabían algo de Groenlandia antes de aterrizar allí, probablemente es gracias a los vídeos publicados en TikTok por Qupanuk Olsen.

Más de medio millón de personas vieron los vlogs de Olsen sobre la cultura, la historia y la vida tradicional de la cultura inuit de Groenlandia .

Pero en las dos últimas semanas, los habitantes de la isla se han topado con una avalancha de visitantes.

Desde que el hijo de Donald Trump visitó Nuuk, la capital del país , y el presidente estadounidense se negó a descartar el uso de la fuerza militar para adquirir el territorio autónomo danés, Groenlandia ha protagonizado casi a diario los titulares de la prensa europea.

Desde entonces, una masa de «influencers» pro-Trump ha llegado de Estados Unidos en avión, repartiendo billetes de 100 dólares a las puertas de los supermercados.

El asunto también ha expuesto los puntos más polémicos del papel de Dinamarca en ese territorio, reabriendo el debate interno, al tiempo que el gobierno ha intensificado su retórica sobre una eventual independencia.

Es el mejor momento para que la más reconocida «influencer» de Groenlandia preste su talento a una nueva causa: la política independentista.

Desayuno en Pascucci

Conocí a Olsen, más conocida por su alias Q , dos días después de que su vida diera un vuelco total.

El miércoles (24 de enero), el periódico local Sermitsiaq dedicaba su portada a anunciar la entrada de Q en la política groenlandesa. A más tardar en abril, los 56.000 ciudadanos de Groenlandia elegirán un nuevo Inatsisartut: el Parlamento groenlandés.

Su renovado estatus es evidente. De camino a mi mesa en Pascucci, una cafetería situada en el único centro comercial del país, Olsen saluda a un pequeño grupo de clientes. Más de una vez, durante el desayuno , tiene que atender la llamada de otro periodista.

Le pregunto qué le parece que Groenlandia esté, involuntariamente, en el foco mediático mundial.

«Soy muy buena mirando sólo lo positivo (…) me parece fantástico que Trump se haya interesado por Groenlandia. Acelera cien veces la independencia de nuestro país. Si no lo hubiera hecho, no me habría metido en política», asegura, en danés.

Olsen se presenta a las elecciones por Naleraq, un combativo partido independentista, actualmente en la oposición al gobierno verde-socialdemócrata de la isla .

Desde 2009, Groenlandia se rige por un régimen de autogobierno ampliado, que transfiere de Copenhague a Nuuk la responsabilidad en varios asuntos de gestión local, mientras que la seguridad y los asuntos exteriores siguen siendo prerrogativa del gobierno danés.

Aunque el gobierno admite que la independencia será el objetivo final, los partidos que lo integran discrepan sobre el ritmo de ese «divorcio» de Copenhague.

Olsen y el partido Naleraq lo tienen claro: quieren la independencia lo antes posible.

Sin embargo,esa vena separatista no es evidente en su imagen en Internet.

Sus vídeos tienen un tono puramente informativo, y en muchos de ellos se explica la compleja relación del país con sus colonizadores, Dinamarca, mi país de origen.

En ese sentido, Olsen promete que su presencia en Internet seguirá siendo apolítica. Pero su frecuencia de publicación disminuirá a medida que dedique más tiempo a la política pura y dura.

«He conseguido mostrar al resto del mundo lo que es Groenlandia. Ahora tengo que pasar al siguiente gran proyecto«, comenta.

«Este es un momento de cambio: los próximos cuatro años. Si quieres ayudar a que Groenlandia sea independiente, ahora es el momento», agrega.

Minería en el territorio  inuit

Olsen confía en que una Groenlandia independiente vuelva a descubrir sus raíces espirituales  ancestrales y se convierta en un modelo para la cultura inuit de otros sitios.

«Preveo una cooperación mucho mayor con los inuit de Canadá y Alaska en un futuro próximo. Estamos unidos. Al fin y al cabo, somos 180.000 en total», asegura.

Para 2035 Groenlandia será independiente de Dinamarca, vaticina Olsen. Pero aparte de los aspectos culturales, hay un complejo debate financiero que resolver.

Groenlandia recibe de Dinamarca una ayuda financiera, la llamada subvención en bloque, de unos 500 millones de euros anuales, lo que equivale a unos 10.000 euros por cada groenlandés.

Los partidarios de la independencia afirman que esa financiación se podría sustituir. Una pequeña pieza del rompecabezas es el aumento del turismo -el nuevo aeropuerto de Nuuk, apto para vuelos comerciales convencionales, se inauguró en noviembre- , pero la gran gallina de los huevos de oro son los ricos yacimientos de materias primas del país.

El subsuelo de Groenlandia es rico en recursos valiosos, entre ellos metales de tierras raras, metales preciosos, piedras preciosas, carbón, grafito, litio y uranio.

En ese sentido, Trump ha resaltado en varias ocasiones el gran potencial minero aún por  explotar de Groenlandia. Las empresas estadounidenses son ahora especialmente bienvenidas, asegura Olsen.

«Pero hasta ahora la explotación es muy cara. La demanda de esos minerales no es lo suficientemente elevada…todavía», agrega.

Olsen sabe de lo que habla: es la única ingeniera de Groenlandia especializada en minería. Anteriormente trabajó como jefa de departamento en la Autoridad de Recursos Minerales de Groenlandia.

«Los estadounidenses saben que pueden extraer el mineral de hierro del fondo de este fiordo«,dice, mientras señala con la mano los 160 km de profundidad del fiordo de Nuuk que tenemos detrás.

«Pero es más barato conseguir el hierro en otro sitio», agrega.

El duro clima de la isla complica mucho la extracción. Cualquier proyecto tendría que construir toda la infraestructura desde cero, ya que la inmensa mayoría de la isla está deshabitada.

«Eso dificulta que Groenlandia pueda competir con lugares donde basta con pavimentar una nueva carretera«, explica.

«Es el futuro de mis hijos»

Una Groenlandia independiente seguiría dependiendo de otros países para servicios sociales básicos como la educación y la sanidad, admite Olsen. Para ello, no está segura de si habría que mirar al oeste, hacia Estados Unidos y Canadá, o hacia el este, hacia Dinamarca y Europa.

«Ese es el dilema, tenemos diez años para resolverlo, pero aún no lo sabemos. Simplemente no lo hemos probado. Sólo conocemos un mundo que existe a través de Dinamarca», admite.

Desde Bruselas las cosas se ven distintas. En la «burbuja comunitaria» hay temor ante una posible y repentina erosión del orden mundial basado en reglas establecidas si Trump realmente intentara «conquistar» Groenlandia.

Le pregunto a Olsen si comparte esa visión europea.

«La verdad es que no. Es raro, ¿verdad? Es el futuro de mis hijos», comenta.

«Pero quizá pensamos de forma diferente a vosotros, los occidentales (…) los groenlandeses están acostumbrados a tomar las cosas tal como vienen», subraya.

«Mañana vamos a pescar, pero si hace mal tiempo, no lo hacemos. Imaqa, como decimos nosotros«, asegura, citando una respuesta muy groenlandesa -al estilo del laissez-faire en francés- que significa «bueno, tal vez».

Pocos días después de nuestro primer encuentro, vuelvo a ver a Q en el Parlamento, donde el partido Naleraq organiza una «fiesta» para asistir a la toma de posesión de Trump.

El primer discurso de Trump como presidente la tuvo en vilo. «En cada frase, esperaba que hablara de Groenlandia».

Aunque cree que cada amenaza de Trump sirve para acelerar el camino a la independencia, Olsen no puede ocultar su alivio cuando el presidente abandona el podio sin mencionar a su nación insular.

«Las últimas semanas han sido intensas», admite.

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Escucha el podcast de EURACTIV sobre este tema:

Todo el mundo quiere Groenlandia, pero ¿qué quiere Groenlandia?

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(Editado por Owen Morgan/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)