Andy Burnham: el «Rey del Norte» se convierte en primer ministro del Reino Unido

Se considera que Burnham representa el ala de «izquierda moderada» del Partido Laborista. El exalcalde de Mánchester reconoció que «la gente está harta de la política» y que la clase política del país «no ha estado a la altura».

Euractiv
Andy Burnham Becomes The 59th Prime Minister of the United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland
Andy Burnham. [Foto: Dan Kitwood/Getty Images]

Andy Burnham transmite una imagen de hombre cercano al pueblo, pero tras esa personalidad desenfadada se esconde una ambición implacable y una capacidad de reinvención que le han ayudado a alcanzar la cima de la política británica.

Esta figura veterana de 56 años del Partido Laborista, de centroizquierda, sustituyó el lunes a Keir Starmer como primer ministro, tres días después de convertirse en líder del partido gobernante en su tercer intento.

Hablando sin notas frente al número 10 de Downing Street, el exalcalde del Gran Mánchester reconoció que «la gente está harta de la política» y que la clase política del país «no ha estado a la altura». «Tenemos que mejorar. Y lo haremos», prometió, comprometiéndose a llevar a cabo «los mayores cambios de los últimos 40 años» y a «devolver la esperanza».

Durante sus nueve exitosos años como alcalde, Burnham pasó de ser un antiguo ministro del Gobierno a convertirse en un outsider político, algo que quedó perfectamente reflejado en su decisión de dejar de lado el traje y la corbata para vestir camiseta y chaqueta informal.

Considerado representante del ala de «izquierda moderada» del Partido Laborista, Burnham fue diputado entre 2001 y 2017 y ministro bajo los mandatos de los primeros ministros Tony Blair y Gordon Brown.

Se presentó sin éxito en dos ocasiones a la presidencia del Partido Laborista —en 2010 y 2015— antes de abandonar Westminster para consolidarse como uno de los líderes regionales más reconocidos de Gran Bretaña. Tres victorias electorales consecutivas en Mánchester y su firme defensa de la región le valieron el apodo de «Rey del Norte».

Sus vídeos en redes sociales, ingeniosos y ligeramente extravagantes, han contribuido a su creciente popularidad, en contraste con Starmer. «Andy Burnham se comunica mejor con el público; no da la impresión de ser un obsesivo de la política», declaró a AFP Tony Travers, profesor de política de la London School of Economics.

El «síndrome del impostor»

Andrew Murray Burnham nació en 1970 en el seno de una familia de clase trabajadora en Aintree, cerca de Liverpool, y creció en el pueblo de Culcheth.

De educación católica —fue monaguillo en el colegio—, ha hablado en otras ocasiones de cómo la fe ha influido en su identidad cultural. Fiel seguidor del Everton, disfrutó de la escena musical festiva del «Madchester» de finales de los años 80 y principios de los 90.

Burnham, casado con una mujer de origen holandés y padre de tres hijos, se afilió al Partido Laborista cuando era adolescente, antes de estudiar Filología Inglesa en la Universidad de Cambridge. Ha afirmado que, como estudiante, solía luchar contra el «síndrome del impostor» debido a su origen obrero.

En 2009, como ministro de Cultura y Deporte en el Gobierno de Brown, se encontró con una oleada de dolor y rabia en una ceremonia celebrada en Liverpool con motivo del 20.º aniversario de la tragedia futbolística de Hillsborough. Esto le llevó a impulsar una nueva investigación sobre la muerte de 97 personas en la devastadora estampida ocurrida en el estadio de Sheffield, tras la cual la policía intentó culpar a los aficionados de sus propios fallos.

Como alcalde, Burnham saltó a la fama nacional durante la pandemia de la COVID-19, al enfrentarse públicamente con el primer ministro Boris Johnson por la financiación de las medidas de confinamiento en el norte de Inglaterra. Este enfrentamiento consolidó su reputación como defensor acérrimo de la autonomía regional.

Incluso lleva tatuada en el brazo una abeja obrera, el símbolo tradicional de Mánchester. Allí continuó con una agenda ya puesta en marcha por los responsables locales —apodada «Manchesterismo»— centrada en la planificación a largo plazo y en impulsar la inversión, además de dar prioridad a ámbitos políticos como el transporte, la vivienda y la sanidad.

«Estoy preparado»

Burnham ha bautizado su ideología política como «socialismo favorable a las empresas», haciendo hincapié en la necesidad de responder a «la trampa de la alta desigualdad y el bajo crecimiento» que, según se queja, ha dominado Gran Bretaña desde la década de 1980.

«Me siento preparado. He recorrido un largo camino hasta llegar a este punto, pero estoy listo para liderar. Sé lo que quiero hacer», declaró el lunes tras visitar un albergue para personas sin hogar y comprometerse a acabar con la «vida en la calle».

Su giro hacia la izquierda, tras años como ministro del Gobierno con una postura más centrista, ha llevado a sus críticos a tacharlo de camaleón político. En las últimas semanas ha tenido que dar un giro de 180 grados respecto a varias de sus posturas anteriores.

Burnham se enfrentó a Starmer el año pasado, instándolo a adoptar una visión más de izquierdas para el Partido Laborista y oponiéndose abiertamente a él en lo relativo a los recortes en las prestaciones sociales. Burnham asume ahora la tarea de recuperar el apoyo del partido de extrema derecha Reform UK, de Nigel Farage, que lleva unos 18 meses por delante del Partido Laborista en las encuestas de opinión.

Burnham declaró a los periodistas la semana pasada que «tomaría el toro por los cuernos» para reformar el sistema de asistencia social de Inglaterra, afirmando que tenía experiencia personal al respecto porque su padre padece Alzheimer. Esto significaba que su padre ni siquiera era consciente de que él se iba a convertir en primer ministro, señaló en una entrevista publicada el domingo.

(Editado por vc/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)