Estos son los retos a los que se enfrenta el próximo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham
La prioridad será impulsar la economía y mejorar el nivel de vida de los votantes, que se han visto golpeados por la escalada de los precios de la energía y los alimentos desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Andy Burnham, que se convertirá el lunes en primer ministro del Reino Unido, se enfrentará a una serie de retos cuando asuma el cargo como séptimo líder del país en una década.
El exalcalde del Gran Mánchester recibió el viernes un respaldo abrumador como líder del Partido Laborista tras la dimisión de Keir Starmer el mes pasado.
El laborismo británico nombra a Andy Burnham líder del partido y próximo primer ministro
El Partido Laborista británico, actualmente en el poder, confirmará este viernes, en un congreso extraordinario,…
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Los expertos afirman que Burnham deberá ahora abordar una serie de problemas que han derrocado a sus predecesores de forma sucesiva.
Coste de la vida
La prioridad será impulsar la economía y mejorar el nivel de vida de los votantes, que se han visto golpeados por la escalada de los precios de la energía y los alimentos desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Burnham tendrá poco margen de maniobra en un contexto de crecimiento económico lento, elevada deuda pública y estrictas normas financieras que lo obligan a equilibrar el gasto público con los ingresos fiscales. En un discurso pronunciado el viernes, Burnham afirmó que quería «llevarnos a un país donde la vida sea más asequible».
Ha defendido la transferencia de competencias a los centros regionales como palanca para el crecimiento. «No se trata solo de impulsar el crecimiento local, sino de dar un giro a estos lugares para que impulsen el crecimiento nacional», explicó Philip McCann, de la organización de investigación Productivity Institute.
Burnham ha afirmado que apoyará a las pequeñas empresas, la «reindustrialización» y un mayor control público sobre el agua, el transporte y la energía. El Financial Times informó de que podría suavizar las restricciones a las perforaciones de petróleo y gas en el Mar del Norte para reducir las facturas energéticas.
Su elección para el cargo de ministro de Hacienda, aún por anunciar, podría determinar en gran medida hasta qué punto su agenda económica será de izquierdas o de centro.
Prestaciones sociales
Otro quebradero de cabeza será hacer frente al aumento desmesurado de los costes de las prestaciones sociales, que, como ha reconocido Burnham, deben reducirse.
Starmer se enfrentó a una fuerte reacción por parte de la ciudadanía y de su partido ante las reformas del sistema de prestaciones, entre las que se incluía el recorte de las ayudas para la calefacción en invierno destinadas a las personas mayores. Tuvo que dar marcha atrás en esos cambios, lo que contribuyó a su impopularidad.
Burnham, perteneciente a la denominada «izquierda moderada» del Partido Laborista, se enfrentará a presiones para que se resista a recortar las prestaciones.
También se ha comprometido a «arreglar» sectores con financiación insuficiente, como la asistencia social, que ya intentó reformar cuando fue secretario de Sanidad en 2009.
El viernes, Burnham, cuyo padre padece Alzheimer, afirmó que estaba «dispuesto a tomar el toro por los cuernos» para introducir cambios y añadió: «El sistema no funciona».
Defensa
Burnham tendrá que cubrir un déficit de 4.700 millones de libras (5.500 millones de euros) a lo largo de cuatro años en el plan de inversión en defensa del país.
El plan, que llevaba mucho tiempo retrasado, fue publicado por Starmer el mes pasado, pero la tarea de llevarlo a cabo recaerá sobre Burnham.
Es probable que Burnham también se enfrente a presiones internas y de aliados, entre ellos Estados Unidos, para que aumente aún más el gasto en defensa y cumpla el objetivo de la OTAN de destinar el 3,5 % del PIB a este fin para 2035.
Anteriormente había afirmado que asumiría la «responsabilidad» de financiar el plan de defensa y que «no transigiría» en materia de defensa.
La popularidad del Partido Laborista
Una tarea clave será frenar el auge de popularidad del partido de extrema derecha y antiinmigración Reform UK, liderado por Nigel Farage.
El Partido Laborista ha ido perdiendo seguidores en favor de los Verdes, de izquierdas, y de Reform UK, que obtuvieron grandes avances en las elecciones locales a principios de este año, lo que aumentó la presión sobre Starmer para que cediera el paso a un político capaz de contrarrestar el éxito de Reform UK.
En su discurso del viernes, Burnham se comprometió a trazar una nueva línea política «que sea claramente laborista», independiente de los dos partidos marginales. «Ganamos siendo nosotros mismos», afirmó.
«No intentaremos ser más verdes que los Verdes, ni más “Reform” que Reform, ni hacer lo que hemos hecho en el pasado: adoptar demasiadas posturas conservadoras».
Tony Travers, profesor de la London School of Economics, señaló que esto podría marcar un enfoque diferente.
«Lo que esto indica es que el Partido Laborista, bajo el liderazgo de Burnham, intentará recuperar a los votantes de Reform y de los Verdes con una propuesta diferente», declaró Travers a AFP.
Política exterior
«En materia de asuntos internacionales, el gran reto es lidiar con Donald Trump», señaló Travers, quien recordó que Starmer mantuvo una relación relativamente cordial con el presidente estadounidense hasta el estallido de la guerra entre EE. UU. e Irán.
Más allá de encontrar su lugar frente al impredecible líder estadounidense —quien describió a Burnham como «extremadamente liberal»—, tendrá que hacer frente a las guerras que asolan Rusia y Ucrania, así como Oriente Medio.
Burnham ha dado a entender que no se alejará mucho de la política exterior de Starmer, generalmente bien valorada, y que mantendrá estrechos vínculos con la OTAN y otros aliados.
«Nuestra relación con EE. UU. seguirá siendo fundamental, ya que es nuestro aliado más importante en materia de defensa y seguridad. Y el apoyo de Gran Bretaña a Ucrania no flaqueará», escribió Burnham en The Times este mes.
(Editado por cm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)