El embajador de Alemania en Moldavia, acusado de hacerse eco de los argumentos rusos
El expresidente rumano Traian Băsescu tildó de «idiota» al embajador alemán en Chișinău, Hubert Knirsch, tras sus comentarios sobre la lengua y la religión de Moldavia y Rumanía.
BERLÍN – El embajador de Alemania en Moldavia, Hubert Knirsch, se enfrenta a acusaciones de poner en duda la identidad de Moldavia y de hacerse eco de los argumentos rusos tras unas declaraciones realizadas en una entrevista televisiva.
En una entrevista con la cadena moldava Jurnal TV, se le preguntó a Knirsch sobre la posibilidad de que Moldavia se uniera a Rumanía.
Aunque subrayó que tal decisión tendría que ser tomada por los ciudadanos de ambos países, añadió que no estaba de acuerdo con la afirmación de que la población de ambos países hablara el mismo idioma y compartiera la misma religión.
El rumano está consagrado en la Constitución de Moldavia como lengua oficial del país, mientras que el cristianismo ortodoxo es la religión mayoritaria tanto en Moldavia como en Rumanía.
Reacción negativa en Rumanía y Moldavia
Las declaraciones provocaron una reacción negativa en los medios de comunicación rumanos y moldavos, y el expresidente rumano Traian Băsescu calificó a Knirsch de «idiota».
«La embajada alemana puede tomar nota del mensaje y transmitírselo al embajador en Chișinău», afirmó Băsescu, añadiendo que esperaba que el ministro de Asuntos Exteriores de Moldavia llamara a Knirsch y le recordara que «Moldavia se separó de Rumanía por el Pacto Ribbentrop-Molotov».
En virtud del protocolo secreto del Pacto Molotov-Ribbentrop, del 23 de agosto de 1939, la región de Besarabia quedó asignada a la esfera de influencia soviética. Aproximadamente tres cuartas partes de la actual Moldavia se encuentran en la Besarabia histórica, mientras que la mayor parte de la región separatista de Transnistria, respaldada por Moscú, no forma parte de ella.
Dragoș Galbur, presidente del Partido Nacional Moldavo (PNM), que aboga por la reunificación con Rumanía, afirmó que Moldavia tiene dos enemigos de su identidad rumana. «El primero es Rusia, que nos ocupó durante generaciones, nos deportó, nos mató de hambre, nos rusificó y nos aterrorizó, y que hasta el día de hoy mantiene sus partidos prorrusos, su propaganda y sus redes de influencia», afirmó.
«Paraguas protector para el moldavismo soviético»
El segundo, argumentó Galbur, era la política alemana en Chișinău, que, según él, proporcionaba «un paraguas protector occidental para el moldavismo soviético». «Berlín celebra su propia unidad, pero exige que sigamos amando la frontera trazada por Hitler y Stalin», añadió.
Por su parte, Knirsch afirmó que sus comentarios habían sido mal traducidos durante la entrevista.
En respuesta a una solicitud de comentarios por parte de Euractiv, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania señaló que el embajador alemán en Chișinău había subrayado que la cuestión de la reunificación solo podía ser decidida por Rumanía y la República de Moldavia como Estados soberanos. «Esta es también la posición del Gobierno alemán», declaró un portavoz del ministerio.
La Embajada de Rumanía en Moldavia declaró que las afirmaciones que negaban la «historia bien documentada, una lengua común y un rico patrimonio cultural y espiritual» compartidos por Rumanía y la República de Moldavia eran «lamentables y carecían de fundamento fáctico».
Añadió que «cualquier mensaje que pueda crear ambigüedad en relación con la lengua, la identidad o el patrimonio cultural compartido corre el riesgo de ser explotado por actores hostiles, como la Federación Rusa, que pretenden socavar la resiliencia democrática y la trayectoria europea de la República de Moldavia».
Promover narrativas rusas
No es la primera vez que Knirsch se enfrenta a acusaciones de promover narrativas rusas mientras ejercía como embajador.
Knirsch, que dirigió la sección política de la embajada alemana en Moscú hasta 2018, fue posteriormente nombrado embajador en Georgia. Durante su mandato allí, se enfrentó en repetidas ocasiones a acusaciones de «declaraciones parciales e injerencia política a favor del partido gobernante Sueño Georgiano y del oligarca que está detrás del partido, Bidzina Ivanishvili», según el periódico alemán Bild.
En 2020, 44 ONG enviaron una carta de queja al embajador alemán, en la que acusaban a Knirsch de socavar «los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil por sacar a la luz los ataques del Estado contra los derechos humanos y las violaciones de los principios de la gobernanza democrática».
(Editado por bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euiractiv.com/es)