El italiano Salvini inicia su lucha por mantenerse al mando de la Lega

Los dirigentes del partido llevan semanas achacando la caída de apoyo a la Lega a su liderazgo unipersonal

Euractiv
Copy-of-FRONT-PAGE-13-1-e1789968345377-3
El mitin de la Lega en Pontida. [Foto: Alessia Peretti/Euractiv]

PONTIDA, Italia – Matteo Salvini se presentará el mes que viene para renovar su mandato como líder de la Lega, en un intento por sofocar una revuelta interna antes de las elecciones italianas de 2027.

Hubo que esperar más de cinco minutos de aplausos antes de que Salvini pudiera tomar la palabra en la reunión anual de su partido celebrada el domingo en Pontida, cerca de Milán.

Cuando por fin lo hizo, vestido con una camiseta blanca y con una mano sobre el corazón, la multitud le interrumpía una y otra vez con vítores de apoyo. Un simpatizante de la Lega que se encontraba cerca murmuró que seguramente habían pagado al público, de lo escenificado que parecía todo.

Salvini es viceprimer ministro de Italia y líder de la Lega, partido de extrema derecha que actualmente es el más pequeño de los tres que forman la coalición de Gobierno de Giorgia Meloni, con un apoyo electoral de alrededor del 5,6 %.

Hasta hace poco, muchos en el partido esperaban que esta fuera su última Pontida como líder.

El lema de este año era «Non passa lo straniero» —«El extranjero no pasará»— y el mitin estuvo repleto de referencias a los objetivos políticos del partido.

Unas siluetas de cartón de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mostraban su rostro alterado mediante IA para que pareciera que estaba llorando, junto con la etiqueta #ursuladimettiti («Ursula, dimite»).

Alrededor de diez tractores se alineaban en el borde del prado, haciendo sonar sus bocinas en señal de aprobación durante los discursos.

Unas mujeres subieron al escenario con burkas y se arrancaron las largas prendas negras antes de gritar «libertad», en protesta contra lo que denominaron la «islamización» de Italia.

[Crédito: Alessia Peretti]

Problemas en la cúpula

Sin embargo, más allá de la entusiasta acogida, la Lega está cada vez más dividida en torno al liderazgo de Salvini. Los dirigentes del partido y los votantes llevan semanas presionando para que se produzcan cambios en la cúpula, mientras que el creciente descontento entre la base electoral del partido ha aumentado la presión. Los críticos achacan la caída del apoyo a la Lega a su liderazgo unipersonal y reclaman una toma de decisiones más colegiada y un mayor énfasis en las raíces autonomistas y del norte del partido.

A diferencia de años anteriores, no se invitó a ningún líder político extranjero, ya que el mitin se centró exclusivamente en el propio partido.

Salvini, sin embargo, no dio señales de ceder. Anunció un congreso extraordinario del partido en octubre, en el que pedirá a los miembros que renueven su confianza en él mediante votación a mano alzada, con el objetivo de afrontar las elecciones nacionales del año que viene con su liderazgo consolidado y no cuestionado.

«Vuelvo al congreso para ver si cuento con la confianza de mi familia», afirmó, planteando la votación como una prueba de lealtad y advirtiendo a los críticos internos que no debiliten el partido.

[Crédito: Alessia Peretti]

Detrás de gran parte de la agitación se encuentra Roberto Vannacci —o, como algunos en Pontida lo llamaban, el «traidor»—.

El exgeneral del ejército fue elegido diputado al Parlamento Europeo en la lista de la Lega en 2024 y posteriormente se convirtió en vicepresidente del partido. A principios de este año se separó del partido para fundar su propia ahgrupación de extrema derecha, Futuro Nazionale, lo que fragmentó aún más la derecha italiana.

La determinación de Salvini de mantenerse al frente tiene, por tanto, consecuencias que van más allá de la Lega, mientras la coalición de Meloni se prepara para las elecciones del año que viene.

Una encuesta de Supermedia AGI/YouTrend sitúa a la coalición, por primera vez, justo por debajo del 41 % sin Futuro Nazionale, frente al 44 % del centroizquierda.

Sin una Lega más fuerte, al centro-derecha le podría resultar más difícil conseguir por sí solo una mayoría de Gobierno, lo que convertiría al partido de Vannacci en una posible fuente de votos adicionales.

Pero Meloni lo ha descartado hasta ahora, calificando a Futuro Nazionale de demasiado extremista.

(Editado por mm,cs/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)