Meloni bate el récord político de la Italia de la posguerra

Las reformas que se estancan y el auge de la derecha nacionalista podrían complicar el camino de la primera ministra hacia la reelección. Las próximas elecciones están previstas para septiembre de 2027.

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Giorgia Meloni. [Foto: Antonio Masiello/Getty Images]

Giorgia Meloni ha logrado lo que casi todos los primeros ministros italianos desde la Segunda Guerra Mundial no han conseguido: mantenerse en el poder.

El viernes, el Gobierno de Meloni alcanzó los 1.413 días consecutivos en el poder, convirtiéndose en el Gobierno más duradero de la historia de la República Italiana después del de Benito Mussolini, el dictador fascista de Italia.

Su partido, Hermanos de Italia, está convirtiendo este hito en una vuelta al ruedo. Se espera que acudan miles de simpatizantes a Bari, en el sur de Italia, donde Meloni pronunciará un discurso en un mitin desde un escenario con vistas al mar Adriático, bajo el lema: «El gobierno más estable, una Italia más fuerte».

Más allá de las celebraciones y las felicitaciones, la verdad es que Meloni ya no es el fenómeno político que llegó al poder en octubre de 2022.

Por aquel entonces, la que se autodenominaba «la desvalida» parecía tener el toque de Midas en política, convirtiendo casi todas las polémicas en una nueva oportunidad para afianzar su control del poder.

Ahora, Meloni se enfrenta a una lista cada vez mayor de problemas: el aumento del coste de la vida, las tensiones en la coalición en materia de defensa, la disputa transatlántica con Donald Trump y una derecha nacionalista cada vez más asertiva, todo ello de cara a las elecciones de 2027.

El brillo empieza a desvanecerse 

Italia sigue arrastrando los problemas estructurales que han afectado a los sucesivos gobiernos: baja productividad, declive demográfico, estancamiento salarial y una persistente fuga de cerebros.

El plan de recuperación de la pandemia financiado por la UE, que amortiguó los primeros años de mandato de Meloni, ya se ha agotado en gran medida, según señaló Salvatore Vassallo, politólogo de la Universidad de Bolonia. El impulso al crecimiento que proporcionaba ya no está disponible para compensar un entorno fiscal más difícil, agravado por las crisis de precios a nivel mundial.

No obstante, Meloni puede hacer alarde de algunos logros reales. El desempleo ha descendido este año al 5 %, su nivel más bajo desde que se iniciaron los registros nacionales en 2004.

Su Gobierno ha mantenido el presupuesto dentro de los límites de la UE, y Bruselas espera que Roma salga del procedimiento de déficit excesivo de la UE esta primavera. Además, las llegadas en barco desde el norte de África se han reducido drásticamente desde 2023.

También puede atribuirse, más que ningún predecesor suyo, la estabilidad que la ha convertido en una presencia habitual en las cumbres europeas, al tiempo que ha dotado a Italia de una voz más coherente en Bruselas.

Cuando Meloni llegó al poder, muchos en Bruselas esperaban que un Gobierno italiano liderado por una política con raíces en la derecha nacionalista posfascista se convirtiera en una fuerza disruptiva dentro de la UE.

Una figura influyente entre los líderes de la UE

En cambio, en la capital europea, Meloni se ha convertido en una figura influyente entre los líderes de la UE, y se le atribuye haber contribuido a dar forma a algunos de los expedientes más importantes del bloque, desde la migración y el comercio hasta Ucrania.

«Se dio cuenta de que, si seguía las reglas del juego, saldría ganando», afirmó un diplomático de la UE. «La estabilidad conlleva credibilidad y autoridad a nivel internacional», declaró a Euractiv Carlo Fidanza, diputado destacado de Hermanos de Italia y mano derecha de Meloni en Bruselas.

«El contraste entre un Gobierno estable y cohesionado, por un lado, y el caos total en cuanto a programa y liderazgo, por otro, es abrumador. Eso también será un tema de campaña».

Mientras tanto, en Roma, Meloni ha tenido dificultades para llevar a cabo algunas de sus reformas estrella prometidas. En marzo, los votantes rechazaron una reforma del poder judicial, lo que supuso la primera derrota electoral de la primera ministra.

Modificar la ley electoral italiana y el marco institucional de la presidencia del Gobierno también ha resultado igual de problemático.

En julio, la coalición de Meloni sufrió un revés parlamentario en torno a un elemento clave de su propuesta de ley electoral. Posteriormente, el Gobierno logró que la Cámara Baja aprobara la reforma en su conjunto, pero el episodio puso de manifiesto las tensiones subyacentes en su coalición de Gobierno.

Presión de la derecha nacionalista 

La mayor amenaza política la representa ahora Roberto Vannacci, un exgeneral convertido en político de extrema derecha, y su movimiento recién creado, Futuro Nazionale.

Este político, contrario a la UE y escéptico respecto a la ayuda a Ucrania, está ganando terreno entre los votantes frustrados por la moderación de Meloni en materia de política exterior y de Europa.

Al basar su campaña en la «remigración», Vannacci también está cuestionando la política migratoria de Meloni desde la derecha, poniendo en duda su eficacia en un momento en el que el Gobierno tenía previsto presentarla a los votantes como una victoria emblemática.

Según Lorenzo Castellani, historiador especializado en instituciones políticas de la Universidad LUISS, los votantes que se alejan de Meloni no la castigan por ser demasiado radical, sino por ser demasiado moderada.

Muchos esperaban que ella, como líder nacionalista y euroescéptica, tuviera problemas con los votantes de centro. En cambio, los votantes están «castigando la excesiva moderación, el excesivo europeísmo, la atención a las relaciones internacionales y el apoyo de Meloni a Ucrania», afirmó.

El apoyo a Vannacci alcanzó el 7,5 %, según una encuesta reciente, superando a Forza Italia, del PPE —uno de los propios socios de coalición de Meloni— y situándose a un paso de la Liga de Matteo Salvini, que ha caído hasta el 5,7 %.

Esto plantea la posibilidad de un serio quebradero de cabeza para Meloni a la hora de formar futuras coaliciones.

Un apoyo electoral cercano al 26 %

Hermanos de Italia sigue siendo, con holgura, el mayor partido, con un apoyo electoral cercano al 26 %, pero la ventaja global de la coalición de centro-derecha de Meloni se ha reducido a un par de puntos en varias encuestas de este verano, frente a un bloque de centro-izquierda que se está consolidando.

El centroizquierda, que ahora intenta consolidarse en torno a un campo largo — que incluye a fuerzas de centroizquierda y más a la izquierda—, sigue careciendo de un líder claro.

La extrema derecha, por su parte, se está fortaleciendo a costa de la coalición. La Liga de Salvini lucha por evitar la pérdida de consenso, y Antonio Tajani, de Forza Italia, ha tenido que defender la línea del partido sobre la ley electoral frente a las presiones internas.

Las próximas elecciones están previstas para septiembre de 2027, pero ya crecen los rumores sobre la posibilidad de que se celebren antes, en primavera.

(Editado por bw, mm/Euractiv.com y LUis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)