EXCLUSIVA: Caza de brujas secreta contra un denunciante en el CESE de la Unión Europea
El presidente del CESE, Séamus Boland, ordenó a los agentes de seguridad que tomaran huellas dactilares y revisaran las grabaciones de las cámaras de vigilancia para identificar al «autor» de las acusaciones de corrupción.
Cuando empezaron a aparecer cartas anónimas en las que se denunciaba corrupción en un órgano consultivo de la UE poco conocido, su primera reacción fue emprender una búsqueda a gran escala del denunciante.
El Comité Económico y Social Europeo (CESE) de Bruselas, que cuenta con un presupuesto anual de 165 millones de euros, se ha visto sacudido por las acusaciones de que la secretaria general del organismo, Isabelle Le Galo Flores, adjudicó indebidamente contratos públicos a amigos y socios.
La primera reacción de la cúpula de la organización de la UE fue intentar localizar al autor de las denuncias para que el denunciante anónimo pudiera enfrentarse a medidas disciplinarias, según revela una nota secreta.
Séamus Boland, presidente del CESE, envió el 5 de marzo la nota, marcada como «estricitamente confidencial», a dos responsables de seguridad, ordenándoles que recopilaran las 50 cartas que se estimaba que se habían distribuido y que «reunieran todos los elementos que pudieran ayudar a identificar al posible autor».
Daniel Freund, eurodiputado alemán de Los Verdes que recibió la nota de Boland en su oficina parlamentaria a través de una fuente anónima, pidió que la dirección del CESE asumiera las «consecuencias políticas». «Si estas cartas son auténticas, creo que demuestran que esta dirección no está a la altura», afirmó. «Las personas que denuncian irregularidades, mala administración, fraude o cualquier otra cosa no deberían ser perseguidas, sino elogiadas».
«Me gustaría hacer hincapié en el carácter confidencial de la misión»
En la nota, Boland instó a sus dos responsables de seguridad a mantener su misión en secreto. «Me gustaría hacer hincapié en el carácter confidencial de la misión, que les invito a respetar estrictamente», escribió Boland en la carta, a la que ha tenido acceso el boletín de Euractiv Rapporteur.
Boland otorgó a los funcionarios un amplio mandato para recabar pruebas sobre cómo se distribuyeron las cartas a través del servicio de correo interno del organismo de la UE, indicando que debían llevar a cabo su tarea «por todos los medios apropiados».
Entre esos métodos se incluía la recogida de «pruebas forenses de las impresoras», para determinar si las cartas se imprimieron internamente, si se redactaron utilizando ordenadores del CESE y si podían rastrearse «obteniendo las grabaciones de vídeo pertinentes», especialmente en las zonas donde se repartieron las cartas.
Boland ofreció al personal de seguridad la opción de recurrir a «especialistas forenses de la Comisión Europea», si fuera necesario. Insistiendo en la urgencia por si se perdían pruebas cruciales, les dijo que informaran «exclusivamente» a él y a su jefe de gabinete, Eamonn Mac Aodha.
«Incoherencias y contradicciones»
Los sindicatos que representan a parte de los 700 empleados del CESE se han quejado por lo que consideraron una «caza de brujas» contra la persona o personas responsables de la carta. Según la correspondencia por correo electrónico, tres sindicatos escribieron a Mac Aodha el 24 de marzo acusándolo de «incoherencias y contradicciones» sobre si identificar al remitente de las cartas era un objetivo de la «revisión de seguridad» interna, que ya ha concluido.
«Tiene derecho a obtener documentos, a solicitar información a las personas que considere útiles, a realizar entrevistas y a llevar a cabo inspecciones in situ. No debe pedir ni recibir instrucciones», escribió Boland. Boland, presidente del CESE desde el pasado mes de octubre, escribió que estas medidas tenían por objeto «elaborar un expediente completo para remitirlo a la OLAF», la oficina interna de lucha contra el fraude de la UE.
Una portavoz del CESE afirmó que Boland inició la investigación debido a «las preocupaciones del personal, que le transmitieron la forma irregular en que las cartas aparecieron en sus escritorios».
«Preocupación por la salud y la seguridad del personal»
«No hay, en absoluto, ninguna caza de brujas», afirmó. «La decisión del presidente se debió a su preocupación por la salud y la seguridad del personal, dado el contexto de seguridad mundial».
EXCLUSIVA: Un organismo político de la UE sacudido por acusaciones de corrupción
Bruselas (Euractiv)- Un organismo de la UE se ha visto sacudido por unas acusaciones anónimas…
3 minutos
Al menos tres miembros del personal del CESE han informado individualmente a la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) sobre la conducta indebida de Le Galo Flores en los últimos dos años, según informó el mes pasado el boletín Rapporteur.
La revisión de seguridad «no consistió en ningún caso en rastrear correos electrónicos o búsquedas en la web, ni en revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad», afirmó el CESE, y «formuló un pequeño número de recomendaciones, entre ellas cómo mejorar los sistemas de correo físico del Comité».
«El expediente está siendo examinado actualmente por la OLAF y, hasta la fecha, el CESE aún no ha sido informado de ningún resultado», declaró la portavoz. «En estas circunstancias, el CESE no puede hacer comentarios sobre ningún aspecto relacionado con este expediente».
Magnus Lund Nielsen y Nicoletta Ionta han contribuido a la elaboración de este reportaje.
(Editado por bw, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)