Italia se salta las normas de Dublín, rechaza acoger a miles de inmigrantes
Italia sólo ha aceptado a 3 de los 12.841 migrantes que Alemania pretende devolver en virtud de las normas de Dublín, lo que ha paralizado el sistema y ha dejado a miles de personas en un limbo
Roma (Euractiv.com/.es) – Italia sólo ha aceptado hasta la fecha a tres de las 12.841 personas que Alemania quiere que acoja en el marco del Convenio de Dublín y ha dejado al resto en un limbo burocrático, poniendo trabas a un sistema que, oficialmente, defiende.
Las 12.841 personas atrapadas en esa «tierra de nadie» son inmigrantes que llegaron a Italia procedentes de Alemania, por lo que el país mediterráneo es responsable de tramitar sus solicitudes de asilo y proporcionarles alojamiento, según estipula el Convenio de Dublín.
Pero en los dos últimos años, el gobierno italiano ha ignorado -discretamente- sus obligaciones, avivando las tensiones con los gobiernos más pro UE, entre ellos Alemania.
En 2023, Italia recibió 42.468 solicitudes de otros Estados miembros para acoger a migrantes en el marco de Dublín, la cifra más elevada entre los socios del bloque, seguida de Bulgaria (18.145), según datos de Eurostat.
En el extremo opuesto, Alemania, seguida de Francia, han liderado la emisión de solicitudes a otros países para acoger a migrantes en virtud del marco de Dublín, con 74.620 y 48.724 respectivamente.
«Lo que Alemania pide a Italia es técnicamente correcto, pero se basa en normas erróneas e injustas -las establecidas por el Convenio de Dublín- que sólo crean nuevos problemas», explica a Euractiv Pasqualino Penza, diputado del Movimiento Cinco Estrellas y miembro de la comisión parlamentaria de Asuntos de Interior.
El Ministerio del Interior no ha hecho comentarios, pero fuentes conocedoras del asunto informaron a Euractiv de que la suspensión se debe a la fuerte presión generada por el elevado número de llegadas de inmigrantes procedentes del norte de África, que ha desbordado el sistema de acogida.
Esos mismos argumentos fueron esgrimidos por el gobierno italiano a finales de 2024, cuando emitió una circular instando a los 27 Estados miembros de la UE a detener temporalmente los traslados, alegando la falta de plazas disponibles en los centros de acogida.
Penza tachó la medida de «inútil y torpe» y aseguró que la primera ministra, Giorgia Meloni (Fratelli d’Italia/ECR), nunca tendría que haber reafirmado el compromiso de Roma con las normas de Dublín, con la firma del Pacto de Migración y Asilo de la UE.
Ese documento, aseguró, incrementa notablemente la responsabilidad que tiene Italia con los inmigrantes y acelerará el proceso de retorno de los migrantes en el marco de Dublín.
El diputado del Partido Democrático (PD/S&D) y vicepresidente de la comisión parlamentaria de Interior, Matteo Mauri, cree que la decisión de Meloni obedece a motivos políticos.
«No quería (Meloni) enfrentarse a nacionalistas como (Viktor) Orbán», comentó Mauri a Euractiv.
«Está claro que cuando los líderes nacionalistas tienen intereses contrapuestos, no pueden cooperar», añadió.
En lugar de presionar para reformar el Reglamento de Dublín, Meloni optó por firmar el pacto, pero luego trató de eludir las normas, simplemente no aplicándolas, argumenta Mauri.
«Es demasiado fácil decir que Dublín no se tiene que cambiar y luego intentar resolver el asunto ignorando la normativa europea», afirmó.
El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) también se ha pronunciado al respecto. En diciembre, falló contra Italia en un caso presentado por dos ciudadanos sirios a los que se había denegado el asilo en Alemania alegando que Italia era responsable de tramitar sus solicitudes.
La sentencia confirmó que Italia no puede suspender unilateralmente las normas de Dublín sin una decisión jurídica motivada.
Según el TJUE, una suspensión unilateral no constituye un fallo sistémico, que es la única condición legal para que un país se niegue a acoger a quienes tendría que admitir en virtud de las normas de Dublín.
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(Editado por Daniel Eck/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)