España insta a sus aliados a no culpar a Marruecos de la crisis de Ceuta

El llamamiento de España pone de relieve el deseo de la Unión Europea de no molestar a un socio importante que seguirá desempeñando un papel decisivo en la gestión de los flujos migratorios hacia Europa.

/ / Euractiv
The Flow Of People Entering Ceuta Unchecked From Morocco Continues Into The Night
Dos inmigrantes saltan la valla entre Ceuta y Marruecos. [Foto: Marcos Moreno/Europa Press via Getty Images]

España ha pedido a los demás Gobiernos europeos que eviten criticar públicamente a Marruecos por su papel en la crisis migratoria de Ceuta, según tres fuentes consultadas por Euractiv.

Madrid formuló su petición de acallar cualquier mensaje negativo sobre Rabat durante la videoconferencia de los ministros del Interior celebrada el martes, en la que muchos se preguntaron cómo era posible que 72.000 personas hubieran entrado en el territorio español del norte de África en tan poco tiempo.

El llamamiento de España subraya el deseo de la UE de no enemistarse con un socio clave que seguirá siendo fundamental para gestionar los flujos migratorios hacia Europa en el futuro. Rabat también ha sido durante mucho tiempo un aliado de la UE en materia de lucha contra el terrorismo e intercambio de información de inteligencia.

Cuando se le preguntó en una rueda de prensa el martes quién era el culpable de haber desencadenado la crisis, Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior español, respondió: «No tiene por qué haber necesariamente alguien a quien culpar». Aparte de una referencia velada del ministro de Defensa, España ha evitado criticar públicamente a Rabat.

Una fuente de un Gobierno occidental declaró a Euractiv que se cree que Marruecos pemitió, al menos tácitamente, la oleada hacia Ceuta y que es probable que el incidente tuviera como objetivo servir de advertencia política a Madrid.

Relajación de los controles fronterizos

La situación también se vio avivada por afirmaciones falsas que circulaban en las redes sociales sobre una sentencia del Tribunal Supremo español que prohibe a las autoridades españolas llevar a cabo devoluciones inmediatas de migrantes irregulares que lleguen por mar a Ceuta y Melilla.

Poco después, funcionarios occidentales también observaron que actores del ecosistema de desinformación ruso reaccionaron «muy rápidamente y a gran escala» ante los acontecimientos en la frontera hispano-marroquí.

Friedrich Merz, canciller de Alemania, instó abiertamente a Marruecos a dar un paso al frente y readmitir a los migrantes. Sin embargo, otros líderes de la UE han evitado aludir a la responsabilidad del reino alauí, a pesar de que analistas y medios de comunicación se preguntaban cómo había podido producirse un cruce a tan gran escala sin que se hubiera producido, como mínimo, una relajación de sus controles fronterizos, normalmente estrictos. 

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, reiteró el principio de que no se debe instrumentalizar a los migrantes para ejercer presión sobre la UE, pero sin mencionar a Marruecos. Planteó la posibilidad de ofrecer más apoyo financiero a Marruecos, en un momento en que la Comisión Europea estudia estrechar los lazos de Bruselas con Rabat. 

Desinformación en las redes sociales

En lugar de señalar con el dedo a socios clave, la respuesta europea ha desplazado en gran medida la atención hacia el papel de los traficantes de personas y la posibilidad de que la desinformación en las redes sociales haya amplificado los mensajes de los delincuentes.

Esa ha sido también una de las principales conclusiones públicas de Rabat. El portavoz del Ministerio del Interior, Rachid Khalfi, culpó el domingo a la «explotación del ámbito digital» de crear la impresión de que entrar en Europa a través de Ceuta era fácil y no acarreaba consecuencias legales.

Marruecos también culpó a la sentencia judicial española que desencadenó las especulaciones, afirmando que Madrid debería haber previsto estas consecuencias.  Magnus Brunner, comisario europeo de Migración, declaró el martes que Europol, la agencia de la UE encargada de apoyar a las fuerzas del orden nacionales, estaba investigando una posible desinformación relacionada con la crisis. 

Los embajadores y ministros de la UE debatieron esta semana el papel de la desinformación en la crisis, coincidiendo en la necesidad de mejorar el intercambio de información de inteligencia. El Servicio Europeo de Acción Exterior ha comenzado a examinar si agentes rusos intentaron aprovechar el suceso en las redes sociales con fines políticos, según indicaron algunas fuentes. 

Frontex, la agencia fronteriza de la UE, también está barajando una ampliación de sus competencias, en el marco de una próxima revisión por parte de la Comisión Europea, para incluir la capacidad de supervisar la difusión de desinformación en las redes sociales.

Sin embargo, no existe ningún estudio ni investigación independiente clara sobre una campaña coordinada previa a los acontecimientos de la semana pasada.

Anupriya Datta y Nicoletta Ionta han colaborado en la elaboración de este reportaje.

(Editado por ow, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)