De la hermandad al enfrentamiento: Polonia tensa sus relaciones con Ucrania
La opinión pública también parece estar endureciéndose. Una encuesta reveló que el 43 % de los polacos tiene ahora una opinión desfavorable de los ucranianos, frente al 29 % que expresa simpatía. En 2023, las cifras eran casi a la inversa.
VARSOVIA – Polonia sigue siendo uno de los países europeos que más firmemente apoya a Ucrania, pero una creciente polémica sobre la historia de la guerra está acelerando un cambio más amplio en el que Ucrania se ha convertido en un tema cada vez más divisivo en la política polaca.
La última ruptura se produjo después de que el presidente Karol Nawrocki despojara al presidente ucraniano Volodimir Zelenski de la Orden del Águila Blanca, la más alta distinción estatal de Polonia.
La medida desencadenó una reacción diplomática, y varios altos cargos ucranianos renunciaron a sus propias condecoraciones polacas, entre ellos el asesor presidencial Kyrylo Budanov y los expresidentes Leonid Kuchma y Viktor Yushchenko.
La polémica estalló en mayo, después de que Zelenski aprobara que una unidad militar llevara el nombre de los «Héroes del Ejército Insurgente Ucraniano» (UPA). Durante la Segunda Guerra Mundial, el UPA asesinó a unos 100.000 polacos en Volinia y Galicia Oriental.
Aunque en Polonia se la considera ampliamente responsable de un genocidio, para muchos ucranianos la UPA sigue siendo un símbolo de resistencia contra el dominio soviético.
«Demanda de mitos nacionales antirrusos»
«La lucha de Ucrania por defender su soberanía frente a Rusia ha reforzado la demanda de mitos nacionales antirrusos», afirmó Łukasz Adamski, director del Centro Mieroszewski, una institución financiada con fondos públicos dedicada a Europa del Este. Sin embargo, Adamski sostiene que las élites ucranianas subestiman el impacto que este tipo de política de la memoria tiene en las relaciones con Polonia.
«Aunque la intención sea impulsar una narrativa antirrusa, convertir en héroes a formaciones responsables de un genocidio provocará sin duda una fuerte oposición en la opinión pública polaca», señaló, argumentando que, en la práctica, esto reduce el margen de maniobra de los políticos polacos.
La polémica se ha extendido rápidamente a la política nacional. Cuando el viceministro de Educación Superior, Andrzej Szeptycki, declaró en una entrevista con la emisora TOK FM que el UPA había luchado por la independencia de Ucrania y era «algo así como los Soldados Malditos de Ucrania» —en referencia a los partisanos polacos anticomunistas que se resistieron al dominio soviético tras la Segunda Guerra Mundial—, la reacción fue inmediata.
Przemysław Czarnek, figura destacada del partido nacional-conservador Ley y Justicia (PiS) y posible candidato a primer ministro para las elecciones de 2027, puso en duda la lealtad de Szeptycki. «Exijo la suspensión de los trabajos parlamentarios hasta que se explique por qué este Gobierno sigue empleando a personas proucranianas que insultan a los polacos», declaró ante el Parlamento.
Retórica antiucraniana cada vez más radical
Muchos políticos criticaron lo que Donald Tusk, el primer ministro, describió como una retórica antiucraniana cada vez más radical. Sin embargo, incluso algunos de los que advierten contra ella han adoptado ellos mismos un tono más duro, lo que refleja lo que los comentaristas describen como un cambio «de un extremo al otro».
Al inicio de la invasión a gran escala de Rusia, Polonia era considerada por muchos como el aliado más firme de Ucrania. El entonces Gobierno de Ley y Justicia hablaba de una «hermandad nacional» entre ambos países, mientras que algunas figuras de los círculos vinculados al PiS planteaban la idea de una unión polaco-ucraniana que constituyera el núcleo de un bloque de los «Tres Mares» capaz de contrarrestar la influencia alemana y francesa dentro de la UE.
«Ahora, prácticamente todo el espectro político compite por una retórica cada vez más antiucraniana», afirmó el comentarista político Jakub Majmurek.
El apoyo de Polonia a Ucrania desde 2022 ha sido amplio. Según estimaciones de la Oficina del Primer Ministro, solo el equipamiento militar transferido durante el primer año de la guerra ascendió a 7.230 millones de PLN (1.700 millones de euros), sin contar otras formas de ayuda militar.
Varsovia también desempeñó un papel destacado en el apoyo a los refugiados ucranianos y en la defensa de la candidatura de Kiev a la UE. «Polonia apoya la vía rápida para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea», declaró en febrero de 2022 el entonces presidente Andrzej Duda.
Campaña previa a las próximas elecciones parlamentarias
Este cambio de actitud está relacionado, en parte, con la campaña previa a las próximas elecciones parlamentarias, previstas para octubre de 2027, en las que se espera que Ucrania ocupe un lugar destacado.
«Incluso sin la polémica sobre el UPA, la situación seguiría siendo la misma», explicó Adamski a Euractiv. «La cuestión de Ucrania se ha convertido en un factor de la política interna de Polonia, sobre todo porque en el país vive más de un millón y medio de ucranianos».
La opinión pública también parece estar endureciéndose. Una encuesta del CBOS reveló que el 43 % de los polacos tiene ahora una opinión desfavorable de los ucranianos, frente al 29 % que expresa simpatía. En 2023, las cifras eran casi a la inversa, con un 51 % que expresaba simpatía y un 17 % hostilidad.
Una investigación publicada por la Universidad de Varsovia a principios de 2025 apunta a un aumento de las críticas hacia los ucranianos que viven en Polonia. Los encuestados mencionaron lo que percibían como una actitud de «derecho adquirido» entre algunos ucranianos, argumentando que esperaban prestaciones sociales sin mostrar suficiente gratitud por la ayuda recibida. Otros señalaron lo que describieron como una persistente «mentalidad soviética».
«Se crea un círculo vicioso», afirmó Majmurek. «Cuanto más juegan los políticos la carta antucraniana, más se refuerza el sentimiento antucraniano. Y cuanto más crece ese sentimiento, más reacios se muestran los políticos a contrarrestarlo».
(Editado por cs,bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)