Trazar una vía «prudente» hacia la adhesión de Ucrania a la UE
Incorporar a Kiev a la Unión Europea demasiado rápido podría resultar contraproducente, sostiene el antiguo artífice de la política de vecindad Pierre Mirel.
Según Pierre Mirel, incluir la cláusula de ayuda mutua y defensa de la UE en un estatuto de membresía asociada para Ucrania, tal y como ha sugerido Alemania, condenaría el plan al fracaso.
En un nuevo libro, Mirel, un francés que trabajó durante 25 años como funcionario de la Comisión Europea en el ámbito de las relaciones con países de la zona de influencia de la UE, entre ellos Croacia, Turquía y los Balcanes Occidentales, analiza cómo la UE perdió influencia frente a Rusia y China en su propio patio trasero.
«Una Europa dependiente, convertida en rehén y presa», publicado en francés por L’Harmattan, es una autoevaluación sin tapujos de uno de los artífices de la política de vecindad de la UE sobre cómo fracasó dicha política. Observa que la UE persigue ahora la ampliación sin el entusiasmo, o incluso la «arrogancia», que impulsó su expansión tras la Guerra Fría.
Señala la desunión de la UE, la obstrucción por parte de Hungría y Polonia, y las promesas grandilocuentes que superaron los resultados obtenidos como algunas de las principales causas del fracaso. «Europa ha pagado un alto precio por poner en marcha una política audaz sin la voluntad ni la capacidad para aplicarla y hacer que se respete», escribe. «El efecto Bruselas se detiene justo donde comienza el poder real de otro».
Su libro ofrece al lector un amplio recorrido por las relaciones de la UE con sus vecinos del este y del sur, pero resulta especialmente relevante en lo que respecta a Ucrania, cuyo presidente, Volodimir Zelenski, está presionando para acelerar la adhesión de cara a las negociaciones de paz con Rusia.
Cuanto más lenta sea la trayectoria, mejor
Por el contrario, Mirel advierte de que, cuanto más lenta sea la trayectoria, mejor. «A menos que sea gradual y prudente, la adhesión de Ucrania conllevará un riesgo permanente y esa incertidumbre lastrará su reconstrucción y su desarrollo». Considera poco probable que Francia dé luz verde a Ucrania a corto plazo, ya sea mediante un referéndum o una votación parlamentaria.
Mirel respalda el plan de Friedrich Merz de conceder a Ucrania una adhesión política, aunque no plena, y añade que debería ir seguida de una integración más gradual en el mercado único a medida que Kiev lleve a cabo las reformas, y posteriormente de un período de prueba final para comprobar si ha aplicado plenamente el acervo de la UE.
Sin embargo, la propuesta de Merz de ampliar la cláusula de defensa mutua de la UE a Ucrania antes de que se convierta en miembro de pleno derecho es una interpretación «extraordinaria», según Mirel. No está convencido de que la Coalición de los Voluntarios esté dispuesta a ofrecer ese tipo de apoyo, y argumenta que Europa podría no estar aún preparada para defender a Ucrania en 2040.
Incluso si Ucrania lograra cruzar la línea de meta, se necesitarían largos períodos de transición antes de que pudiera participar plenamente en ámbitos políticos sensibles, como la agricultura.
«Gobernanza débil y corrupción endémica»
«Décadas de gobernanza débil y corrupción endémica no desaparecerán rápidamente por el mero hecho de que lleguen cantidades colosales de subvenciones», advierte.
Este francés, que ha impartido formación a diplomáticos que trabajan en la política de ampliación en Bruselas desde que se jubiló de la Comisión en 2013, también prevé problemas tras la adhesión. «Kiev será un socio difícil para el reinicio de las relaciones con Rusia, algo que resultará indispensable cuando llegue el momento», señala.
Los líderes se están preparando para un debate, largamente esperado, sobre la ampliación en una cumbre que se celebrará en octubre en Bruselas. Todo el mundo habla del nuevo impulso, «pero tenemos que demostrarlo», afirmó Mirel, refiriéndose a los Balcanes Occidentales, que llevan mucho tiempo estancados en la sala de espera de la UE.
«Espero que por fin avancemos. Si no lo hacemos, la geopolítica aborrece el vacío… En los Balcanes, si seguimos así, estamos dejando espacio a Rusia y a China en Serbia».
(Editado por bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)