Qué supone la reorganización del mando militar de Zelenski para la estrategia bélica de Ucrania
El depuesto Oleksandr Syrskyi, fue criticado en repetidas ocasiones por una «doctrina de estilo soviético», un enfoque anticuado de la guerra que restaba importancia a las vidas de los soldados ucranianos.
La decisión del presidente Volodimir Zelenski de sustituir al comandante en jefe Oleksandr Syrskyi por Mykhailo Drapatyi supone, posiblemente, el cambio de liderazgo más trascendental en el ejército ucraniano desde la destitución del anterior comandante en jefe, Valerii Zaluzhnyi, en febrero de 2024.
La destitución de Zaluzhnyi se interpretó ampliamente como el resultado de un desacuerdo estratégico dentro del mando militar. Su sucesor, Syrskyi, fue criticado en repetidas ocasiones por una «doctrina de estilo soviético», un enfoque anticuado de la guerra que restaba importancia a las vidas de los soldados ucranianos.
Es una reputación con la que Syrskyi se vio asociado en gran medida durante la batalla de Bakhmut. Mientras que se cree que Zaluzhnyi era partidario de una retirada más temprana de la ciudad, Zelenskyy y Syrskyi insistieron en mantener el bastión. La batalla, que duró casi un año, infligió pérdidas devastadoras a las fuerzas rusas —en particular a los combatientes del Grupo Wagner y a la infantería de marina rusa— y, en un principio, muchos oficiales ucranianos la consideraron un esfuerzo que merecía la pena para desangrar al ejército invasor.

El humo se eleva desde un edificio en el centro de Bakhmut tras el bombardeo de artillería rusa sobre la ciudad sitiada. [Foto: Björn Stritzel]
Sin embargo, a finales de 2022, esa valoración había comenzado a cambiar a medida que las tropas rusas avanzaban hacia la ciudad con un fuego de artillería abrumador y las bajas en ambos bandos alcanzaban niveles similares.
«Fue un error permitir que el cerco se prolongara durante tanto tiempo», declaró el analista militar Rob Lee a Euractiv, añadiendo que mantener la ciudad fue una decisión política, más que estratégica.
El cambio de mentalidad en el combate
En los años siguientes, las críticas hacia Syrskyi no dejaron de aumentar. Los oficiales, que hablaron con Euractiv bajo condición de anonimato, argumentaron que no se había adaptado lo suficiente a la naturaleza cambiante de la guerra, en la que el campo de batalla viene definido ahora por una «zona de muerte» de drones FPV que se extiende al menos diez kilómetros desde la línea del frente.
Los oficiales describieron varios incidentes con comandantes de las unidades de drones que vieron cómo reclutas recién movilizados a los que esperaban integrar en sus áreas, fueron reasignados a unidades de infantería de asalto para reponer las formaciones mermadas.
La infantería de asalto sigue registrando una de las tasas de bajas más elevadas de todas las ramas de las fuerzas armadas, y algunas unidades se han ganado la reputación de considerar prescindibles las vidas de sus soldados. Por el contrario, el servicio como operador de drones se ha vuelto cada vez más popular debido, en parte, a que las tasas de mortalidad son significativamente más bajas.
Sin embargo, un oficial de alto rango desplegado en el este de Ucrania declaró a Euractiv que ambas capacidades siguen siendo indispensables. Aunque los sistemas no tripulados continúan evolucionando rápidamente, incluso sobre el terreno, es, en última instancia, la infantería atrincherada la que captura, mantiene y defiende las posiciones.
Aunque no negó la creciente importancia de la guerra con drones, Syrskyi también fue criticado por su énfasis en las capacidades de la artillería convencional, según declaró otro oficial a Euractiv.
¿Drones o proyectiles de artillería?
A pesar de todos los avances tecnológicos que se han producido durante la guerra en Ucrania, la artillería sigue desempeñando un papel fundamental en la guerra moderna, argumenta un oficial que presta servicio en una unidad de artillería.
Un proyectil de artillería que transporta unos diez kilogramos de explosivos tiene un impacto que los drones FPV, normalmente equipados con ojivas mucho más pequeñas, no pueden igualar fácilmente. Los proyectiles de artillería también alcanzan sus objetivos mucho más rápidamente y, a diferencia de los drones FPV, no pueden verse afectados por interferencias ni por redes de protección.
«Ambos sistemas son esenciales en el campo de batalla actual», afirmó el oficial. «Siempre depende de la situación táctica».
Por ello, los esfuerzos de Syrskyi por conseguir más sistemas de artillería y munición no fueron en vano. Sin embargo, otro oficial que desempeña funciones logísticas declaró a Euractiv: «Los generales siempre se preparan para la última guerra… Lo que necesitamos ahora son procesos de toma de decisiones mucho más rápidos, no soluciones estandarizadas».
El conflicto, argumentó, ha entrado en una fase totalmente diferente a la de 2022, cuando Syrskyi organizó con éxito la defensa de Kiev y posteriormente supervisó la contraofensiva de Ucrania en la región de Járkov. Según el analista Lee, tras el nombramiento de Syrskyi como comandante en jefe en 2024, los problemas se acumularon. «El comandante en jefe no debería estar todo el tiempo en primera línea, sino trabajar en una estrategia más amplia», añadió. «Ucrania cuenta con oficiales jóvenes muy competentes que no necesitan una gestión minuciosa».
Con Drapatyi, hasta ahora jefe del Mando de Fuerzas Conjuntas, Ucrania pone ahora al mando a un comandante de una generación más joven, alguien que, según muchos soldados, comprende mejor los retos que definen la etapa actual de la guerra.
(Editado por ow, vc/Eurativ.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)