El club de la lucha: el Parlamento Europeo planea animar el debate
Un conjunto de reformas internas, que debatirán los eurodiputados la próxima semana, pretende dinamizar la actividad parlamentaria. Se pondrá a prueba la ampliación del uso de las «tarjetas azules», animando a que se planteen preguntas unos a otros en el pleno.
Una vez al mes, el hemiciclo principal del Parlamento Europeo en Bruselas o Estrasburgo es escenario de una escena tan antigua como las propias salas.
Algunos de los 720 miembros de la Asamblea de la UE hacen cola pacientemente para pronunciar discursos preparados ante una sala casi vacía, ajenos a lo que acaban de decir sus oponentes políticos. Con su breve discurso listo para ser compartido en las redes sociales, se dirigen hacia las salidas.
«La cultura del debate en el pleno del Parlamento Europeo es prácticamente inexistente en estos momentos», afirma Lukas Sieper, eurodiputado alemán del grupo liberal Renew Europe.
Un conjunto de reformas internas, que debatirán los eurodiputados de mayor rango la próxima semana, pretende cambiar esta situación y convertir la única institución de la UE elegida por sufragio directo en una arena de gladiadores, donde los políticos diriman sus diferencias bajo la mirada atenta del público.
La principal de las modificaciones del pleno —expuestas en un documento al que ha tenido acceso Euractiv— es la ampliación de un sistema mediante el cual los diputados pueden interpelarse y interrumpirse abiertamente. Los eurodiputados ya pueden interrumpirse utilizando la denominada «tarjeta azul» —siempre que sus oponentes la acepten—, pero solo en determinados debates.
Una «mayor flexibilidad» para las tarjetas azules
Las reformas del pleno, que se pondrán a prueba en la sesión de junio y se debatirán esta semana entre los líderes de los grupos políticos, plantean una «mayor flexibilidad» para las tarjetas azules.
Esto podría suponer un «cambio radical», según un alto funcionario del Parlamento, quien sugirió que ahora también podría aplicarse a los líderes de los grupos políticos: parlamentarios de alto rango como Manfred Weber, Iratxe García o Jordan Bardella.
«Las tarjetas azules son la clave para fomentar una mayor cultura del debate en el Parlamento Europeo», afirma Sieper. «En un mundo ideal, existiría la posibilidad de un intercambio de opiniones sobre cada una de las declaraciones».
Sieper forma parte de un grupo informal de jóvenes eurodiputados reformistas que están impulsando la modernización del funcionamiento interno del Parlamento. Entre ellos se encuentra Damian Boeselager, un diputado alemán de Volt, movimiento político paneuropeo que forma parte del Grupo de los Verdes. Afirmó que el conflicto político a través del debate es esencial para un parlamento democrático que funcione.
«Allí luchan por tus intereses»
«La gente podría entender que tener una cámara de la democracia europea es algo positivo, porque allí luchan por tus intereses», afirmó Boeselager, quien señaló que las reformas deberían aportar «dinamismo» al pleno.
Las reformas también plantean la posibilidad de que los comisarios puedan responder a las preguntas directas de los eurodiputados durante los debates. En la actualidad, se limitan a pronunciar discursos de apertura y clausura.
«Espero que esto no acabe como en otras culturas parlamentarias en las que la gente se pone a pegarse», bromeó Sieper.
(Editado por bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)