El presidente checo reaviva el debate sobre el euro
El Gobierno euroescéptico del país y la opinión pública siguen rechazando rotundamente la adopción de la moneda única de la Unión Europea. Dos tercios de los ciudadanos checos se oponen a la medida.
PRAGA – El presidente checo, Petr Pavel, ha defendido que el país debería estar dispuesto a abandonar su moneda nacional si esta se convierte en un obstáculo para el desarrollo económico y la influencia europea. En su intervención en la conferencia reVize Česka, celebrada el pasado lunes en Praga, Pavel expresó uno de sus mayores apoyos hasta la fecha a la adhesión al euro.
«Si la corona checa estuviera impidiendo nuestro desarrollo, deberíamos abandonar nuestro apego a ella», afirmó Pavel, argumentando que la pertenencia a la zona del euro daría a Praga una voz más fuerte en la toma de decisiones de la UE.
«El mero hecho de que nuestra economía esté significativamente interconectada con la zona del euro debería llevarnos a concluir que es claramente mejor estar en la mesa donde se toman las decisiones que quedarnos fuera y tener que lidiar con esas decisiones a posteriori».
Chequia no está representada en las cumbres de la zona del euro, donde los líderes de los 21 países de la moneda única coordinan las políticas económicas y debaten decisiones clave que afectan a toda la UE.
El Gobierno y la opinión pública se oponen
Pavel también enmarcó el debate en términos geopolíticos, vinculando la prosperidad checa a una mayor integración europea. «Creo que una República Checa próspera solo puede existir realmente dentro de una Europa integrada y fuerte, y Europa reúne todos los requisitos previos para lograrlo. Sin embargo, no siempre somos capaces de cumplirlos, porque la fragmentación sigue existiendo a muchos niveles», afirmó.
El Gobierno euroescéptico del país, liderado por el primer ministro Andrej Babiš y respaldado por el partido de extrema derecha Libertad y Democracia Directa (SPD) y el partido escéptico sobre el cambio climático Motoristas, ha rechazado firmemente la adopción del euro. En respuesta a los últimos comentarios de Pavel tras una reunión del Consejo de Ministros, Babiš declaró: «Para mí, el euro representa otra pérdida de soberanía dentro de la UE».
La controversia refleja una división que viene de largo en la política checa. Aunque el país se comprometió a adoptar el euro cuando se incorporó a la UE en 2004, nunca se fijó una fecha de adhesión.
Pavel acusó a parte de la clase política de eludir un debate honesto sobre los costes y beneficios de la adopción del euro debido a que la opinión pública sigue mostrándose escéptica.
Asustar con el aumento de los precios y la pérdida de soberanía
Un estudio del instituto de sondeos checo CVVM reveló que dos tercios (66 %) de los ciudadanos checos se oponen a la adopción del euro, mientras que solo tres de cada diez (30 %) están a favor.
Los partidarios de la adhesión a la zona del euro sostienen que los políticos del país han contribuido activamente a ese escepticismo con su alarmismo.
«Algunos políticos prefieren conseguir votos fáciles asustando a la gente con el aumento de los precios y la pérdida de soberanía, en lugar de hablar abiertamente del hecho de que la economía checa está estrechamente vinculada a la zona del euro y que el euro la ayudaría», declaró a Euractiv Michael Pascal Večeř, presidente del movimiento Euro in Czechia. «Es más fácil asustar a la gente que explicarle las cosas», añadió.
El debate en Chequia se intensificó tras la adopción del euro por parte de Bulgaria este año, lo que elevó a 21 el número de miembros de la zona del euro, de los 27 países de la UE.
Los eslovacos y el euro
Mientras que Chequia se muestra reacia a unirse a la zona del euro, la vecina Eslovaquia adoptó la moneda única en 2009.
Radovan Ďurana, economista del Instituto de Estudios Económicos y Sociales de Eslovaquia, afirmó que la experiencia eslovaca ofrece un panorama mixto. «El euro no ayudó a los ciudadanos eslovacos a protegerse de la irresponsabilidad fiscal de sus políticos nacionales, que siguen generando grandes déficits y aumentando la deuda pública», declaró el economista a Euractiv.
«La mayor disponibilidad de financiación crediticia también facilita que el Gobierno eslovaco mantenga un elevado nivel de gasto, incluso cuando los ingresos fiscales crecen lentamente. El resultado es la tasa de inflación más alta de la zona del euro y la segunda más alta de la UE en 2025».
Al mismo tiempo, Ďurana reconoció que la pertenencia al euro aportó beneficios durante los periodos de turbulencias económicas.
Las encuestas de opinión pública sugieren que en Eslovaquia se aprecian los beneficios prácticos de la moneda única. Una encuesta del Eurobarómetro de 2024 revelóque el 82 % de los eslovacos considera que el euro es algo positivo para su país.
(Editdo por bw, mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)