Elecciones en Armenia: la UE refuerza su compromiso a medida que disminuye la influencia de Rusia

Estas elecciones pondrán a prueba su capacidad para conseguir una mayoría parlamentaria lo suficientemente sólida como para llevar a cabo reformas constitucionales, entre ellas la firma de un acuerdo de paz con Azerbaiyán y la normalización de las relaciones con Turquía.

Euractiv
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Carteles electorales de Nikol Pashinyan. [Foto: Emma Collet. ]

EREVÁN – Con las elecciones parlamentarias de este domingo, Armenia entra en una fase decisiva que podría cambiar su trayectoria geopolítica, mitigar los conflictos y contribuir a mejorar las relaciones con sus vecinos de la región.

En las calles de Ereván, los carteles de campaña de 18 partidos y alianzas compiten por llamar la atención. Los del actual primer ministro, Nikol Pashinyan, en los que aparece formando un corazón con las manos, se encuentran entre los más llamativos de la capital. En el cargo desde 2018, Pashinyan lidera actualmente las encuestas con alrededor del 32 % de los votos.

Estas elecciones pondrán a prueba su capacidad para conseguir una mayoría parlamentaria lo suficientemente sólida como para llevar a cabo reformas constitucionales, entre ellas la firma de un acuerdo de paz con Azerbaiyán y la normalización de las relaciones con Turquía, al tiempo que continúa un acercamiento gradual a la UE.

Este giro estratégico ha coincidido con un distanciamiento gradual de Rusia, socio de Armenia durante mucho tiempo, aunque el país sigue dependiendo en gran medida de Moscú en términos económicos y energéticos.

«Estas no son unas elecciones que simplemente dividan a las fuerzas prorrusas y prooccidentales», afirma Richard Giragossian, director del Centro de Estudios Regionales de Ereván. «Pero tanto Moscú como Bruselas están siguiendo de cerca el resultado».

Las relaciones entre Ereván y Moscú se han deteriorado significativamente

Desde la toma militar de Nagorno-Karabaj por parte de Azerbaiyán en 2023 y el desplazamiento de más de 100.000 personas de etnia armenia del territorio en disputa, las relaciones entre Ereván y Moscú se han deteriorado significativamente.

Pashinyan acusó a Rusia de no haber proporcionado garantías de seguridad adecuadas durante la ofensiva, mientras que Armenia ha acelerado su compromiso diplomático con la UE, en paralelo a las incipientes conversaciones de paz con Azerbaiyán.

En 2025, el Parlamento de Armenia aprobó una ley en la que se expresaba la intención del país de solicitar la adhesión a la UE. La organización sucesiva de una cumbre UE-Armenia y una reunión de la Comunidad Política Europea en Ereván a principios de mayo también se interpretó en Bruselas como una señal de alineamiento político.

El embajador de la UE en Armenia, Vassilis Maragos, señaló que Bruselas apoya firmemente los esfuerzos de Armenia por normalizar las relaciones regionales en el Cáucaso, en particular con el acuerdo de «conectividad» del mes pasado para impulsar la inversión en infraestructura digital, la fabricación de semiconductores y la innovación.

«La asociación de conectividad se centra en nuevos proyectos en el contexto de la paz y la normalización en la región, así como en la apertura de fronteras», declaró Maragos a Euractiv. «Ya hemos identificado tres nuevos pasos fronterizos a los que prestaremos nuestro apoyo».

Las relaciones entre Turquía y Armenia siguen siendo frágiles

El resultado electoral es crucial para la diplomacia regional de Armenia. Benyamin Poghossian, analista en Armenia, advirtió de que si Pashinyan no consigue la mayoría en el Parlamento, el resultado electoral podría «socavar no solo el proceso de normalización con Azerbaiyán, sino también el de Turquía».

A pesar de la ausencia de relaciones diplomáticas desde 1990, Armenia y Turquía han intensificado recientemente su colaboración, incluyendo medidas para reabrir las fronteras, restaurar infraestructuras históricas como el puente de Ani y estudiar la reactivación de la línea ferroviaria Kars-Gyumri.

En Margara, cerca de la frontera turca y con vistas al monte Ararat, las expectativas crecen con cautela entre los 1.400 habitantes del pueblo, donde por ahora solo las famosas cigüeñas blancas de la región, conocidas en Armenia como aragil, pueden viajar en sus migraciones estacionales de un país a otro.

«Ya es hora. Hoy en día, las mercancías armenias tienen que pasar por Georgia para llegar a Turquía. Abrir la frontera lo simplificaría todo», afirma Grigori Voskanyan, un taxista que opera entre Margara y Ereván, cerca de un paso fronterizo recientemente renovado con ayuda europea.

La UE intensifica su compromiso mientras Rusia aumenta la presión

Desde el punto de vista de Rusia, el alejamiento gradual de Armenia del papel tradicional de Moscú como «guardián del Cáucaso» resulta cada vez más delicado, sobre todo a medida que Ereván profundiza su compromiso con Bruselas.

El sábado, Rusia retiró a su embajador en Ereván para celebrar consultas sobre los crecientes lazos de Armenia con la UE. Al mismo tiempo, Moscú ha intensificado la presión económica mediante nuevas restricciones a las exportaciones armenias, incluidos los productos agrícolas, las flores y el agua mineral. Las autoridades rusas alegan motivos sanitarios y técnicos, pero en Ereván y Bruselas se considera ampliamente que las medidas tienen motivaciones políticas.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, calificó las restricciones de «coacción económica inaceptable» y los funcionarios están estudiando medidas para apoyar a los exportadores armenios y diversificar las rutas comerciales.

Los funcionarios de la UE afirman que el bloque también está intensificando su apoyo a los proyectos de conectividad regional y de infraestructuras fronterizas.

Un delicado equilibrio para Ereván

A pesar del aumento de las tensiones, los analistas sostienen que una ruptura total con Rusia sigue siendo poco probable a corto plazo. Poghossian señaló que Moscú mantiene una presencia estratégica en Armenia, en particular mediante el despliegue de guardias fronterizos a lo largo de la frontera entre Armenia e Irán.

Es en esa región donde se espera que se ponga en marcha la «Iniciativa Trump para la Paz y la Prosperidad», un proyecto de carretera regional respaldado por EE. UU. que conecta Armenia y Azerbaiyán en el sur de Armenia. Este proyecto desempeña un papel central en las negociaciones de paz en curso con Bakú. «En teoría, Rusia podría bloquear este proyecto», afirmó Poghossian.

«Rusia tiene muchas herramientas a su disposición», añadió, señalando posibles medios de presión como los precios de la energía, las conexiones de transporte y las transferencias financieras.

Dada esta influencia, algunos miembros de la oposición armenia han criticado a Pashinyan por debilitar los lazos tradicionales con Rusia. No obstante, los analistas sostienen que el enfoque del Gobierno sigue siendo en gran medida pragmático.

«El Gobierno actual entiende que la adhesión a la UE sigue siendo una perspectiva lejana», afirmó Giragossian. «Su principal objetivo es adaptar el país a la nueva realidad tras la pérdida de Nagorno-Karabaj en 2023».

Tensiones internas sobre la orientación de la política exterior

El principal oponente de Pashinyan, el empresario Samvel Karapetyan (que actualmente cuenta con un 12,5 % de intención de voto) y su partido Armenia Fuerte, están aprovechando el descontento público por el conflicto de Karabaj y los temores sobre el impacto negativo de Rusia en el país y su economía.

Durante un mitin celebrado en la Plaza de la República de Ereván el 3 de junio, se reunieron cientos de sus seguidores, entre ellos familias desplazadas de toda Armenia. Karapetyan, que actualmente está siendo investigado por blanqueo de capitales y es sospechoso de actuar en nombre de intereses rusos, tuvo que comunicarse con sus seguidores a través de un mensaje de vídeo pregrabado.

«Queremos mantenernos cerca de Rusia, no de la Unión Europea», afirmó el simpatizante Danik Avetisyan en el mitin. «Escuchen, nadie hizo nada cuando 100.000 armenios en Karabaj fueron atacados por Azerbaiyán».

Aun así, a medida que se acerca la votación, esta se ve cada vez menos como una elección entre Oriente y Occidente, y más como un referéndum sobre cómo el país gestiona sus limitaciones geopolíticas en un orden regional en rápida evolución.

(Editado por cm, bw, vc/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)