El Gobierno alemán endurecerá la legislación tras el atentado yihadista contra un acto del Orgullo

El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, anunció planes para endurecer la legislación, incluido un mayor uso de tobilleras electrónicas y la detención preventiva para personas clasificadas como amenazas para la seguridad.

AFP
Day After Berlin Pride Parade Attack
Una bandera LGTBIQ y flores cerca del lugar del atentado en Berlín. [Foto: Omer Messinger/Getty Images]

El Gobierno alemán se comprometió el lunes a endurecer la legislación en materia de seguridad tras un ataque mortal con un vehículo y un machete, atribuido a un conocido militante yihadista, cerca del desfile del Orgullo de Berlín.

El sábado, el agresor arrolló a una multitud con una furgoneta alquilada antes de atacar a las personas con un machete, matando a una mujer polaca de 65 años e hiriendo a otras 29 personas cerca del lugar donde se celebraba el evento de la comunidad LGBTIQ.

Políticos, expertos en seguridad y un sindicato policial se preguntaron por qué Abdul Ballout, de 21 años —que fue abatido a tiros por la policía el domingo—, se encontraba en libertad y no bajo estrecha vigilancia a pesar de sus condenas previas por un tribunal de menores y de su intento de unirse al denominado grupo Estado Islámico.

«Se subestimó el peligro que representaba este hombre», declaró a la AFP Rolf Tophoven, del Instituto de Investigación sobre Terrorismo y Política de Seguridad, haciéndose eco de la preocupación generalizada.

El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, en declaraciones al diario Bild, anunció planes para endurecer la legislación, incluido un mayor uso de tobilleras electrónicas y la detención preventiva para personas clasificadas como amenazas para la seguridad, sin precisar cuándo podría presentarse dicho proyecto de ley.

Asimismo, abogó por una reforma del derecho penal de menores, que en Alemania puede aplicarse a los acusados por delitos cometidos hasta los 20 años, argumentando que «aplicar el derecho penal de menores a personas adultas que suponen una amenaza para la seguridad es inaceptable».

Antecedentes penales por lesiones, extorsión y robo

El atentado del sábado conmocionó a Alemania y desencadenó una persecución a escala nacional. Los comandos policiales que buscaban al sospechoso Ballout lo abatieron el domingo por la tarde cuando se acercaba a ellos con un arma blanca en un complejo de huertos urbanos del distrito de Spandau, al oeste de la capital.

La fiscalía indicó que Ballout, ciudadano alemán de origen libanés, tenía antecedentes penales por lesiones, extorsión y robo, y que había intentado unirse al grupo Estado Islámico en Siria.

El ataque se produce dos meses antes de que los berlineses elijan una nueva asamblea para la ciudad-estado, y algunas encuestas predicen que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) podría convertirse en la principal fuerza política en una contienda muy reñida.

En una publicación en X, la copresidenta de la AfD, Alice Weidel, acusó al canciller Friedrich Merz de no tomar medidas suficientes contra la «violencia de los migrantes» y afirmó que su partido estaba «listo para actuar».

El propio Merz declaró el lunes que era «demasiado pronto para decir qué conclusiones políticas sacaremos de este brutal ataque, pero está claro que tendremos que ir más allá de los meros comunicados». «Deberemos responder a la pregunta de cómo es posible que un hombre con este perfil pudiera acercarse (al desfile) sin obstáculos y cometer este tipo de ataque», declaró Merz en una rueda de prensa.

«Planear un acto grave de violencia subversiva»

El año pasado, Ballout fue detenido en el Líbano durante un intento fallido de luchar por el grupo EI en Siria. Una fuente judicial libanesa informó a la AFP de que Ballout fue condenado allí a tres meses de cárcel por pertenecer al Estado Islámico.

Fue detenido a su regreso a Alemania y, en mayo, un tribunal de menores lo declaró culpable de «planear un acto grave de violencia subversiva» y le impuso una pena de prisión de un año y diez meses. Sin embargo, la pena quedó en suspenso, en parte como reconocimiento al tiempo que ya había pasado en prisión en el Líbano y a su prisión preventiva, y porque había admitido los delitos y afirmado haberse distanciado del EI.

Tophoven, el experto en seguridad, señaló que la fiscalía había recurrido la suspensión de la pena y que esta debía estar sujeta a ciertas condiciones, como que Ballout asistiera a un programa de desradicalización. «Se conocía que era islamista, y la tragedia radica precisamente en que todo se sabía», afirmó Tophoven, lamentando lo que calificó de «error fatal» al dejarlo en libertad.

Necesarias medidas más estrictas

El diputado Marc Henrichmann, del partido de centro-derecha CDU de Merz, que preside la comisión parlamentaria encargada de supervisar los servicios de inteligencia, afirmó que en estos casos eran necesarias medidas más estrictas.

«No se debe dar un valor excesivo a las libertades de los extremistas y los islamistas, especialmente cuando la vida de las personas está en peligro», declaró al periódico Handelsblatt.

El presidente de la asociación de agentes de policía de Alemania, Dirk Peglow, también denunció que el sistema judicial había sido demasiado indulgente con Ballout. «En el caso de personas que representan una amenaza de este tipo, el fin de su periodo de detención no debe suponer el fin de la supervisión estatal», afirmó en declaraciones al mismo diario económico.

En declaraciones a la emisora de radio Deutschlandfunk, Guner Balci —comisionado de integración del distrito berlinés de Neukölln, donde reside una numerosa población musulmana— pidió el cierre de las mezquitas más radicales «para enviar una señal clara».

(Editado por aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)