EXCLUSIVA: China se expone a la ira de EE. UU. por las ventas de petróleo iraní

Pekín ha autorizado la liberación de las reservas de petróleo iraní sujetas a sanciones, según ha informado una fuente de los servicios de seguridad occidentales a Euractiv.

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Chinese Ports Cargo Throughput Increased
Un petrolero en el puerto de Yantai, China. [Foto: Costfoto/NurPhoto via Getty Images]

Berlín (Euractiv)- China se arriesga a sufrir sanciones de Estados Unidos por un plan de Teherán para vender una enorme reserva de petróleo iraní almacenada en puertos chinos con el fin de desviar los beneficios al ejército iraní en tiempos de guerra.

Irán, objeto de duras sanciones por parte de EE. UU., necesita el dinero procedente del petróleo almacenado en puertos chinos para financiar a su ejército, que se ha visto debilitado por los ataques estadounidenses e israelíes, lo que sitúa a Pekín en primera línea de las sanciones.

La aparente disposición de China a asumir mayores riesgos a la hora de provocar sanciones por parte de EE. UU. se debe a su creciente demanda energética y a su dependencia de Irán.

«Irán bloquea las rutas hacia Oriente, y China no tiene otra forma de comprar», declaró una fuente de seguridad occidental a Euractiv. «Ejercen presión atacando yacimientos petrolíferos en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar, eliminando de hecho a la competencia».

La fuente añadió que Pekín ha asumido recientemente un riesgo calculado al autorizar la exportación de crudo iraní que estaba sujeto a sanciones y almacenado desde 2018 en instalaciones de los puertos chinos de Dalian y Zhoushan. El crudo había sido entregado allí por la empresa petrolera estatal iraní, la Compañía Nacional Iraní de Petróleo (NIOC), durante el primer mandato de Donald Trump.

Enormes reservas en los puertos chinos

Tras el inicio de las operaciones militares contra el régimen iraní el 28 de febrero y los ataques a buques que transitaban por el estrecho de Ormuz, Estados Unidos concedió una exención de 30 días para el petróleo iraní que ya se encontraba en el mar, con el fin de aliviar la presión sobre los mercados mundiales del petróleo. Sin embargo, eesta exención no se extendió a las enormes reservas de unos 25 millones de barriles en los puertos chinos.

Aunque China es el mayor comprador de petróleo iraní, a menudo ha actuado con cautela, temeroso de desencadenar sanciones por parte de Estados Unidos. En su lugar, Pekín ha confiado en Teherán para ocultar el origen del crudo a través de una red de intermediarios y prácticas de transporte opacas, según la fuente occidental.

Hace un año, Irán intentó descargar parte del petróleo almacenado en puertos chinos a través de Sepehr Energy, una empresa pantalla del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (AFGS). La medida llevó al Departamento del Tesoro de EE. UU. a sancionar a los buques implicados en la operación.

Flota fantasma de petroleros

Desde 2022, Teherán ha perfeccionado una estrategia ya conocida: desplegar una flota fantasma de petroleros, imitando las tácticas que utiliza Rusia para ocultar el origen de sus exportaciones.

Aunque el petróleo de Dalian y Zhoushan fue enviado originalmente por la NIOC, el control ha pasado desde entonces directamente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), según la fuente de seguridad. Los ingresos de cualquier venta beneficiarían, por lo tanto, directamente al aparato armado del régimen.

A los precios actuales, el petróleo restante tendría un valor aproximado de 1.500 millones de dólares. Sin embargo, los gastos de almacenamiento acumulados, estimados en unos 750 millones de dólares adeudados a los operadores de buques cisterna PDA Energy y CGPC, mermarían esos ingresos.

Los riesgos inherentes a cualquier venta son dobles: no solo implicaría cooperar con un régimen iraní sometido a fuertes sanciones, sino que también financiaría directamente las actividades militares del IRGC en un momento de conflicto armado con EE. UU.

Para sacar el petróleo al mercado, Irán tendría que transferirlo primero de los tanques de almacenamiento a su flota fantasma, antes de redistribuirlo entre otros buques con el fin de ocultar su origen.

Este proceso ha comenzado recientemente, según la fuente de seguridad occidental: los operadores iraníes han empezado a cargar parte del crudo restante en petroleros. De los 25 millones de barriles originales, se dice que hoy solo quedan almacenados unos 10 millones.

Sanciones por comerciar con petróleo iraní

La semana pasada, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, envió cartas a China, Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos y Omán en relación con los bancos implicados en facilitar actividades ilícitas iraníes y advirtió de que las entidades podrían enfrentarse a sanciones por comerciar con petróleo iraní.

«Hemos comunicado a los países que, si compran petróleo iraní y si hay dinero iraní depositado en sus bancos, ahora estamos dispuestos a aplicar sanciones secundarias», afirmó Bessent.

Dichas medidas podrían extenderse a los operadores de almacenamiento y a las autoridades portuarias chinas que recientemente permitieron la salida del petróleo, añadió la fuente de seguridad occidental.

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(Editado por bw, mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)