Islandia dice «No» a la Unión Europea

Aún no se conocen los resultados definitivos. Sin embargo, dado que cinco de las seis circunscripciones han comunicado cifras provisionales, los medios de comunicación dan por hecho que ha ganado el «No» con un 52,5 % frente al 47,5 %, del «Sí».

/ Euractiv
Prime Minister Of Iceland Kristrún Frostadóttir Visits The EU Commission
Kristrun Frostadottir. [Foto: Thierry Monasse/Getty Images]

REIKIAVIK – Islandia parece dispuesta a rechazar la posibilidad de reanudar las negociaciones para adherirse a la Unión Europea, lo que supone un importante revés para los planes de Bruselas de ampliar el bloque.

La primera ministra Kristrún Frostadóttir, una socialdemócrata al frente de la coalición de Gobierno, argumentó que su país debería tener la oportunidad de conocer las condiciones de la adhesión a la UE, y había prometido celebrar otro referéndum sobre cualquier decisión de adhesión en el futuro. Los defensores del «Sí» esgrimieron argumentos económicos, afirmando que la adhesión al euro reduciría la inflación, que se encuentra en máximos históricos.

Sin embargo, la campaña del «No» pareció convencer a más votantes al insistir en lo que la adhesión al bloque de 27 países podría suponer para la soberanía nacional, las empresas y el preciado sector pesquero.

Aún no se conocen los resultados oficiales definitivos. Sin embargo, dado que cinco de las seis circunscripciones han facilitado cifras preliminares, los medios de comunicación islandeses dan por ganadora a la opción del «No». El 52,5 % votó «No», mientras que el 47,5 % votó «Sí», según RÚV, la cadena nacional de televisión.

Cuestiones espinosas

El resultado frenará el impulso en Bruselas respecto a la ampliación del bloque, que no ha crecido desde que Croacia se incorporó en 2013. Se espera que los líderes definan las líneas generales de la próxima ampliación en una cumbre de líderes que se celebrará en Bruselas en octubre, donde abordarán cuestiones espinosas como el impacto en el ya de por sí ajustado presupuesto de la UE y cómo evitar un retroceso democrático por parte de los nuevos miembros.

La UE esperaba combinar la adhesión de Islandia —una isla rica con los salarios más altos de Europa y que ya está ampliamente integrada en la legislación de la UE— con la de un país más pobre, como Montenegro, lo que podría hacer que la ampliación resultara más aceptable para los gobiernos escépticos.

«No hay motivo para que Bruselas se lo tome de forma negativa», afirmó Bjarni Benediktsson, ex primer ministro y actual director ejecutivo de la Confederación de Empresas Islandesas. «Se trata simplemente de una votación sobre si queremos estrechar lazos en este momento concreto. «Seguimos siendo miembros de la familia europea», añadió.

«Ahora podemos empezar a centrarnos en las dificultades que tenemos», señaló Arnar Kristjánsson, un pescador de Grundarfjörður, en la costa oeste. «El Gobierno puede centrarse en aquello para lo que fue elegido».

Euroescepticismo en la isla volcánica

El euroescepticismo ha superado las divisiones geográficas y demográficas de la isla volcánica. Þórdís, una ceramista que regenta una tienda de arte y artesanía en Reikiavik, afirmó que tanto ella como su familia —muchos de ellos con un alto nivel educativo y residentes en los alrededores de la capital— habían votado «No».

Las instituciones de la UE han estado cortejando a esta nación nórdica, con la esperanza de que los votantes vieran las ventajas de la adhesión. Ursula von der Leyen viajó a Islandia el verano pasado para discutir una asociación en materia de seguridad y defensa, y ha recibido a Frostadóttir en Bruselas.

Incluso hubo rumores de que la presidenta de la Comisión haría una parada en Islandia la semana que viene de camino a Groenlandia, si el resultado se decantaba a favor de la UE. La responsable de ampliación de la UE, Marta Kos, afirmó apenas unos días antes del referéndum que Islandia podría concluir las negociaciones en tan solo un año.

Islandia es miembro fundador de la OTAN y forma parte del Espacio Económico Europeo, lo que significa que tiene acceso al mercado único de la UE sin poder influir en su legislación. Solicitó la adhesión a la UE en 2009, pero retiró su solicitud en 2013.

La ventaja del bando proeuropeo se fue desmoronando poco a poco en las semanas previas al referéndum, hasta que una encuesta del pasado jueves mostró que el «No» iba en cabeza.

(Editado por jp, ew, bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)