El resultado de las elecciones en Suecia es aún incierto

Solo tres escaños separan a los bloques rivales, por lo que el resultado podría no estar claro hasta que se recuenten el miércoles los últimos votos por correo y los emitidos en el extranjero.

Euractiv
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Magdalena Andersson. [Foto: Nils Petter Nilsson/Getty Images]

Suecia se despertó el lunes ante otro final de infarto en las elecciones, con la oposición de Magdalena Andersson encaminada a obtener una mayoría muy ajustada, a pesar de los reveses sufridos tanto por sus socialdemócratas como por los Demócratas de Suecia, de extrema derecha.

Al abrirse las urnas el domingo, Benny Andersson, el pianista de la legendaria banda sueca ABBA, interpretó una versión ligeramente adaptada de uno de sus mayores éxitos, Mamma Mia, en la sede del Partido Socialdemócrata en Estocolmo. «Magdalena, aquí voy otra vez», cantaron al unísono Andersson y los esperanzados socialdemócratas.

Las elecciones resultaron ser, efectivamente, una repetición —aunque no exactamente la que los socialdemócratas habían esperado—. Al igual que en 2022, cuando menos de 50.000 votos separaron ambos bandos, la contienda del domingo se decidió en el último momento. Según la SVT, unos 28.600 votos separaban a los bloques a primera hora del lunes.

Con el 94 % de los distritos electorales escrutados, el bloque de izquierdas de Andersson iba camino de obtener 176 escaños, frente a los 173 de la coalición de centro-derecha del primer ministro Ulf Kristersson. Con un 28,1 %, los socialdemócratas de Andersson se encaminaban hacia su peor resultado desde 1908.

Esta proyección daría a la oposición una ventaja de tres escaños, pero solo una mayoría de un escaño en el Riksdag, compuesto por 349 miembros. La situación podría seguir sin estar clara hasta el miércoles, cuando se rcuenten los últimos votos por correo y los votos desde el extranjero que no llegaron a tiempo a los colegios electorales para el día de las elecciones.

Se espera que el resultado del Riksdag se certifique oficialmente aproximadamente una semana después de las elecciones.

El difícil camino hacia el Gobierno

Andersson tendrá mucho trabajo por delante si se mantiene la mayoría de su bloque. Al igual que en la vecina Dinamarca, donde la líder socialdemócrata Mette Frederiksen tampoco logró aprovechar la ventaja inicial en las encuestas, su camino hacia el Gobierno dista mucho de ser sencillo.

La prensa sueca prevé unas prolongadas negociaciones de coalición tras el resultado inconcluso del domingo.

Su posible mayoría parlamentaria abarca desde el Partido de Izquierda —antiguamente comunista y contrario a la OTAN— y los Verdes hasta el Partido del Centro, de orientación económica liberal, que ha descartado formar parte de un Gobierno en el que participe la extrema izquierda.

El Partido del Centro ya ha traspasado antes la antigua división entre bloques de Suecia. Gobernó con la alianza de centro-derecha de 2006 a 2014, pero este año ha designado a Andersson como su candidato más probable a primer ministro. El domingo por la noche, algunos líderes de la derecha ya intentaban volver a atraerlo a su bando.

Incluso si se mantiene la ventaja de tres escaños de la oposición, Kristersson afirmó que estudiaría si la «mayoría parlamentaria no socialista» de Suecia podría formar un Gobierno viable. «Queda por ver cómo acabará todo esto. Puede que lleve tiempo», declaró a sus seguidores a última hora del domingo.

Revés para la extrema derecha

El domingo por la noche, la pista de baile de la fiesta electoral de los Demócratas de Suecia estaba vacía y el ambiente era apagado.

Con el 94 % de los distritos electorales escrutados, el partido nacionalista antiinmigración se encaminaba a obtener un 17,6 %, por debajo del 20,5 % de 2022. Sería el primer retroceso del partido en unas elecciones parlamentarias desde su entrada en el Riksdag en 2010.

Los Demócratas de Suecia han prestado su apoyo parlamentario al Gobierno de centro-derecha de Kristersson durante los últimos cuatro años. Los analistas suecos han atribuido este descenso, en parte, a un amplio consenso político —reflejado también en otros lugares de Europa— a favor de un enfoque más duro en materia de inmigración.

La UE apenas ha tenido protagonismo en una campaña dominada por la economía, la inmigración y la delincuencia.

Suecia pertenece al bando fiscalmente conservador de la UE, junto con países como la vecina Dinamarca y Alemania, que se oponen a un presupuesto más elevado para Bruselas y a la emisión conjunta de deuda europea.

Aunque es poco probable que las elecciones cambien el rumbo político de Suecia, los diplomáticos de Bruselas esperan que el país se muestre menos activo mientras se prolongan las negociaciones para formar una coalición.

Hace solo unas semanas, el Gobierno de Kristersson encabezó una iniciativa para embargar activos rusos congelados con el fin de financiar a Ucrania.

(Editado por bw, cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)