La mujer que podría salvar el SPD

Los socialdemócratas alemanes necesitan un nuevo impulso, y Manuela Schwesig podría ser la clave

Euractiv
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Manuela Schwesig (SPD) y Friedrich Merz (CDU). [Foto: Getty Images / Ilustración: Miriam Sáenz de Tejada]

El SPD, el partido socialdemócrata alemán, ha pasado gran parte de los últimos años viendo cómo se reducía su apoyo, mientras que la extrema derecha experimentaba un auge en todo el país, especialmente en el este.

Manuela Schwesig podría estar a punto de romper ambas tendencias. 

Es la ministra-presidenta de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y se presenta a la reelección el 20 de septiembre. Su canción favorita al terminar de correr es Eye of the Tiger,de Survivor, según contó en una ocasión al semanario Die Zeit. El título de la canción le pega tanto como la banda que la interpretó. 

Schwesig, de 52 años, es la última socialdemócrata en pie de su generación. Quienes ocuparon cargos por encima o por debajo de ella durante su mandato en Berlín, entre 2013 y 2017, como ministra de Familia, o bien han desaparecido o han caído en desgracia. 

A ella tampoco le ha resultado nada fácil. En 2019, a Schwesig le diagnosticaron un cáncer, lo que la obligó a someterse a dos años de tratamiento.

En cuanto quedó libre, salió a la luz que su Gobierno en Mecklemburgo-Pomerania Occidental había cerrado un acuerdo de 20 millones de euros con el gigante energético ruso Gazprom para ayudar a terminar el gasoducto Nord Stream 2 —a pesar de las sanciones de EE. UU.— a través de una fundación medioambiental ficticia. 

Tras 7 millones de euros en gastos, 8.000 páginas de actas y 94 reuniones a lo largo de tres años de investigación parlamentaria, salió del escándalo lo suficientemente limpia como para presentarse como candidata en junio de este año. 

De cara a las elecciones del domingo, se encuentra en un empate técnico con Leif-Erik Holm, el candidato principal de 56 años del partido nacionalista emergente Alternativa para Alemania (AfD). La contienda electoral está demasiado reñida como para pronosticar un ganador, después de que ella haya recortado una diferencia de diez puntos en las encuestas en los últimos meses.

Las últimas encuestas la sitúan en un 37 % y a la AfD en un 36 %. Son cifras con las que su SPD, el partido de masas democrático más antiguo del mundo —que en las encuestas nacionales se sitúa en un 13 %—, solo puede soñar.

Su partido ha dominado Mecklemburgo-Pomerania Occidental —el tercer estado más pequeño de Alemania y, para muchos berlineses, más conocido como destino vacacional en el mar Báltico— durante casi 30 años.

Pero es el historial de Schwesig frente a la AfD lo que podría tener importancia más allá de las urnas. En 2021, pasó del 23 % al 39,6 % en apenas unos meses, restándole un 4 % a la extrema derecha.

Si ahora logra otra remontada, su modelo de enfrentamiento a la extrema derecha podría convertirse rápidamente en una referencia dentro del SPD.

De renegada a icono

Schwesig basa su campaña en lo que los críticos denominan «mentalidad de lo gratis»: guarderías gratuitas, descuentos para aprendices y personas mayores en el transporte público, y autobuses a demanda para su población, mayoritariamente rural.

Pero también es una feroz crítica del Gobierno de Berlín y de las reformas sociales, donde su SPD dirige tanto el Ministerio de Hacienda como el de Trabajo.

Se ha labrado una buena reputación al reclamar un límite máximo al precio del diésel y la gasolina, al criticar duramente las reformas de las pensiones que pretenden eliminar la jubilación a los 63 años y al prometer resistirse a las reformas del sistema sanitario. 

Schwesig ya es la favorita para sustituir al impopular dúo de líderes nacionales del SPD, formado por la ministra de Asuntos Sociales, Bärbel Bas, y el ministro de Hacienda, Lars Klingbeil, quienes ocupan la dirección del partido. 

Entre otras cosas, porque ella reafirmaría una historia que a los socialdemócratas les encanta contarse a sí mismos: que el partido sigue siendo, como dijo en su día la vicepresidenta socialista del Parlamento Europeo, Katarina Barley, «el baluarte contra el fascismo».

En el primer debate televisivo, celebrado a principios de septiembre, se le preguntó a Schwesig si lideraría su partido. «No, ya he descartado esa posibilidad en varias ocasiones».

Sin embargo, pocos creen que ella se negaría si el partido llegara a llamara.

(Editado por mm, bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)