Las acusaciones de nepotismo ensombrecen la transición de Magyar

El caso de su cuñado pone de manifiesto lo difícil que resulta romper definitivamente con la era Orbán. Tras 16 años de gobierno de Orbán, Hungría ocupa el último puesto en el índice de Estado de derecho de la UE.

Euractiv
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Peter Magyar. [Foto: Balint Szentgallay/NurPhoto via Getty Images]

BUDAPEST – El primer ministro húngaro, Péter Magyar, se enfrenta a las primeras acusaciones de nepotismo después de que su candidato a ministro de Justicia —y cuñado— dimitiera de forma repentina pocos días antes de que el nuevo Gobierno tomara posesión.

La dimisión de Márton Melléthei-Barna la semana pasada trastocó el calendario de transición establecido por el partido Tisza de Magyar, lo que obligó a buscar un sustituto de última hora antes de la toma de posesión del Gobierno el fin de semana. Márta Görög, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Szeged, fue rápidamente designada en su lugar y está siendo sometida a audiencias parlamentarias junto con el resto del gabinete hasta el martes.

La controversia ha golpeado en el núcleo del mensaje político de Péter Magyar, ya que se espera que el Ministerio de Justicia supervise reformas delicadas dirigidas a figuras vinculadas a la administración anterior.

Magyar hizo campaña a favor del desmantelamiento de las redes clientelistas construidas durante los 16 años de Viktor Orbán en el poder, pero la reacción negativa ante la nominación de Melléthei-Barna puso de relieve lo profundamente interconectadas que siguen estando las élites políticas de Hungría, incluso en torno al propio Magyar.

Tras 16 años de gobierno de Orbán, Hungría ocupa el último lugar de la UE en materia de Estado de derecho, con un deterioro continuo de la independencia judicial y la integridad legislativa. Fuentes institucionales y ONG destacan el nepotismo persistente, el amiguismo y los riesgos de corrupción.

Exmarido de la exministra de Justicia Judit Varga

Magyar es el exmarido de la exministra de Justicia Judit Varga, quien en su día fue una figura clave en el Gobierno del Fidesz de Orbán. La amplia red de Péter Magyar incluye también a antiguos jueces del Tribunal Supremo, principalmente a través de vínculos familiares directos: su madre fue secretaria general del Tribunal, su abuelo fue juez del Tribunal Supremo y su hermana es jurista. Su hermano, Márton Magyar, también dirige el destacado canal político de YouTube Kontroll, lanzado durante la campaña electoral.

Las conexiones también se extienden al ámbito académico: el presidente saliente de la Academia de Ciencias de Hungría, Tamás Freund, está emparentado con Magyar, mientras que su sucesor, Mihály Pósfai, es primo del director del partido Tisza, Gábor Pósfai.

Los críticos no tardaron en aprovechar el nombramiento. La activista de la oposición anti-Orbán Lili Pankotai cuestionó si los funcionarios del ministerio podrían actuar verdaderamente de forma independiente bajo un ministro directamente emparentado con el primer ministro. «¿Cuáles son las consecuencias del nepotismo?», preguntó.

Antes de que el cuñado de Magyar dimitiera, el nuevo primer ministro húngaro reconoció que el vínculo familiar planteaba un «grave dilema», pero defendió el nombramiento, prometiendo estrictas garantías de transparencia.

No obstante, los críticos advirtieron de otras venganzas personales y conflictos de intereses. Péter Magyar exigió la dimisión del director de la Oficina Estatal de Auditoría, László Windisch, quien mantiene actualmente una relación con Judit Varga, la exmujer de Magyar.

«Las acusaciones de nepotismo los dejaron en una posición vulnerable»

El analista político Attila Tibor Nagy afirmó que el rápido cambio de rumbo sugería malestar dentro del propio Tisza. «Las acusaciones de nepotismo los dejaron en una posición vulnerable», dijo, y añadió que tener a un cuñado supervisando las reformas judiciales habría dañado la credibilidad del Gobierno.

Otros interpretaron el episodio de otra manera. La comentarista conservadora Virág Gulyás argumentó que la dimisión fue un «truco de relaciones públicas», sugiriendo que el equipo de Magyar creó y resolvió intencionadamente el conflicto para demostrar una ruptura con la falta de rendición de cuentas de la era Fidesz.

ACTUALIZACIÓN: El artículo se ha actualizado para reflejar mejor las opiniones de Virág Gulyás.

(Editado por cs, vc/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)