Los líderes mundiales presionan a Irán mientras el alto el fuego pende de un hilo

Las relaciones diplomáticas entre Washington y Teherán se encuentran en un punto muerto desde el alto el fuego. El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha exigido en repetidas ocasiones que Irán reabra el estrecho de Ormuz.

Euractiv
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El alto el fuego, en la cuerda floja. [Foto: Hamid Vakili/Anadolu via Getty Images]

(AFP)- Los líderes mundiales intensificaron el martes la presión sobre Teherán para que se mantuviera en la vía diplomática con el fin de poner fin a la guerra en Oriente Medio, después de que una serie de ataques en la región dejara  el alto el fuego en situación muy comprometida.

El intento por reanudar las conversaciones se produjo después de que Irán y Estados Unidos intercambiaran disparos en el estratégico estrecho de Ormuz, mientras que los Emiratos Árabes Unidos, aliados de EE. UU., denunciaron ataques iraníes por primera vez desde que se declarara la tregua hace casi un mes.

La diplomacia entre Washington y Teherán se encuentra en un punto muerto desde el alto el fuego, y Estados Unidos ha abortado en dos ocasiones los planes para que altos funcionarios asistieran a las conversaciones en Pakistán.

Teherán se ha comprometido a no ceder el control sobre el estrecho de Ormuz, la estrecha vía marítima por la que fluía una quinta parte del petróleo mundial antes de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán el 28 de febrero.

El canciller alemán, Friedrich Merz, exhortó a Teherán que «vuelva a la mesa de negociaciones y deje de tener como rehenes a la región y al mundo», haciéndose eco de los llamamientos del presidente francés, Emmanuel Macron, y del primer ministro británico, Keir Starmer.

Arabia Saudí, un aliado clave de Estados Unidos cuya infraestructura energética ha sido atacada por Irán, se sumó el martes a los llamamientos para rebajar la tensión y pidió «esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución política».

Estados Unidos afirmó el lunes que sus fuerzas habían hundido al menos seis pequeñas embarcaciones iraníes, pero la República Islámica negó que se hubiera alcanzado a ningún buque de combate y acusó a Washington de matar a cinco civiles que se encontraban en las embarcaciones.

«Una escalada peligrosa y una transgresión inaceptable»

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) —un estrecho aliado de EE. UU. y socio árabe clave de Israel— afirmaron haber sido blanco de una lluvia de misiles y drones procedentes de Irán, calificando los ataques de «una escalada peligrosa y una transgresión inaceptable».

Un ataque dirigido contra una instalación energética en Fuyaira (EUA) hirió a tres ciudadanos indios, según informaron las autoridades. Afirmaron que se lanzaron cuatro misiles de crucero, tres de los cuales fueron derribados con éxito y otro cayó al mar. Irán también disparó drones contra un petrolero afiliado a la petrolera estatal de los EAU, ADNOC, según informaron las autoridades.

Un alto mando militar iraní no negó los ataques, pero afirmó que la República Islámica «no tenía ningún plan premeditado para atacar las instalaciones petroleras en cuestión». «Lo ocurrido fue consecuencia del aventurerismo del ejército estadounidense para crear un paso por el que los barcos pudieran atravesar ilegalmente» el estrecho de Ormuz, declaró el funcionario, según la televisión estatal. «El ejército estadounidense debe rendir cuentas por ello».

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi —considerado un moderado en el Estado gobernado por clérigos— afirmó que los enfrentamientos demostraban que «no hay solución militar a una crisis política» y señaló los esfuerzos de Pakistán por seguir mediando. «Estados Unidos debería tener cuidado de no verse arrastrado de nuevo al atolladero por quienes le desean mal. Lo mismo deberían hacer los Emiratos Árabes Unidos. El Proyecto Libertad es el Proyecto Estancamiento», escribió en X.

EE. UU. hace alarde de su poderío en Ormuz

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha exigido en repetidas ocasiones que Irán reabra el estrecho —que estaba abierto antes de la guerra y que Teherán considera una de sus principales bazas—. El domingo, Trump anunció lo que denominó el «Proyecto Libertad» para guiar a los barcos de países neutrales fuera del Golfo, afirmando que se trataba de una iniciativa humanitaria para ayudar a las tripulaciones varadas. Aún quedaban muchas dudas sobre cómo funcionaría el plan y cómo prestaría ayuda Estados Unidos.

El Mando Central de EE. UU. afirmó el lunes que destructores lanzamisiles habían atravesado Ormuz y que, como primer paso del proyecto, dos buques mercantes con bandera estadounidense habían salido del estrecho. Pero la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán desmintió esta afirmación, afirmando: «Ningún buque mercante ni petrolero ha atravesado el estrecho de Ormuz en las últimas horas».

Seúl informó el lunes de que una «explosión y un incendio» también habían afectado a un buque surcoreano en el estrecho. A fecha de 29 de abril, había más de 900 buques mercantes en el Golfo, según la empresa de inteligencia marítima AXS Marine.

Trump pareció restar importancia a los ataques iraníes, escribiendo en las redes sociales que Irán había «disparado algunos tiros», pero que causaron pocos daños.

Los precios del petróleo subieron aún más tras los ataques, y el contrato internacional de referencia del crudo Brent para entrega en julio se disparó más de un 5 %. El aumento vertiginoso de los costes energéticos para los consumidores debido a la guerra ha causado dificultades económicas en todo el mundo y ha supuesto un quebradero de cabeza político para Trump a pocos meses de las elecciones al Congreso.

Nuevas tensiones en el Líbano

En el Líbano, un alto el fuego independiente con Israel destinado a detener los combates con el grupo armado Hezbolá, respaldado por Irán, también se vio sometido a nuevas tensiones el lunes. Hezbolá y las tropas israelíes se enfrentaron en el sur del Líbano, y Israel informó de heridas leves en dos de sus soldados.

Israel ha bombardeado intensamente e invadido el sur del Líbano en respuesta a los ataques aéreos de Hezbolá que arrastraron al Líbano a la guerra a principios de marzo. Los ataques israelíes han causado la muerte de más de 2.700 personas desde que comenzaron los combates, según el Ministerio de Sanidad del Líbano.

El presidente libanés, Joseph Aoun, ha pedido un acuerdo de seguridad y el fin de los ataques israelíes antes de cualquier reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, un encuentro potencialmente histórico que Trump ha propuesto que tenga lugar este mes en la Casa Blanca.

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(Editado por sma/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)