«Pagar por participar» en Bruselas: cómo los eventos mediáticos se han convertido en la nueva frontera del lobismo

Las cenas, las mesas redondas y las conferencias forman parte desde hace tiempo de la cultura del lobismo. Lo que está cambiando es quién las organiza.

Long Read
Política
MEDIASTORY-URSULA2-FINAL
MEDIASTORY-URSULA2-FINAL
/ / Euractiv

Es bien sabido que conseguir una reunión con Ursula von der Leyen es muy difícil.

Pero en la cena de gala 28 de Politico celebrada en Bruselas, Stefan Oelrich no necesitó concertar ninguna.

En el lujoso escenario de este evento anual —una cita cada vez más destacada en la economía de la influencia de la UE—, el director de la farmacéutica Bayer fue uno de los pocos que pudo acercarse a la presidenta de la Comisión. El breve encuentro —con ejecutivos de Axel Springer, propietario de Politico, vestidos de esmoquin en las inmediaciones— fue informal y, de acuerdo con la normativa vigente, no se hizo público.

En Bruselas, los grupos de presión deben registrar la mayor parte de sus actividades con las instituciones de la UE en el denominado «registro de transparencia», mientras que los comisarios y altos funcionarios de la UE deben hacer públicas las reuniones formales que mantengan con ellos en la página web de la Comisión.

«Las reuniones espontáneas, o las de carácter puramente privado o social, no están sujetas a estas normas», declaró la Comisión a Euractiv. Von der Leyen y Bayer se negaron a comentar el encuentro.

La presencia de Oelrich reflejaba tanto su papel empresarial como el de lobista en Bruselas. Como presidente de la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA), uno de los principales patrocinadores del evento, subió al escenario en el marco de una colaboración comercial con Politico para defender la desregulación y la innovación farmacéutica.

La propia Bayer se ha convertido en un patrocinador habitual de los eventos mediáticos de Bruselas, apareciendo en 16 ocasiones entre los principales patrocinadores de los encuentros de Politico analizados para este artículo. (Bayer y la EFPIA también figuran entre los clientes de Euractiv).

194616_IMG_4493_BD

Stefan Oelrich, director de la división farmacéutica de Bayer, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, se reúnen en el evento Politico 28 de 2025. (Foto ©POLITICO.eu / Flickr)

Las cenas, las mesas redondas y las conferencias han sido durante mucho tiempo un elemento característico de la cultura del lobismo. Lo que está cambiando es quién las organiza.

Mientras los ingresos por publicidad tradicional disminuyen, el crecimiento de las suscripciones se estanca y se avecina la disrupción provocada por la IA, medios de comunicación como Politico, Financial Times, The Economist, Euronews, The Parliament Magazine y Euractiv están ampliando sus operaciones de eventos dirigidos directamente a la élite del poder de Bruselas.

El resultado es una zona gris cada vez mayor en la que a veces resulta difícil distinguir dónde termina el periodismo y dónde empieza la labor de influencia, una situación para la que no se diseñaron las normas de transparencia y que está generando inquietud dentro de la comunidad de los grupos de presión.

«Una acreditación de prensa no es un pase libre para eludir la transparencia», afirmó James Stevens, director general de Rud Pedersen en Bruselas. «Si una actividad tiene por objeto influir en la política de la UE, debería figurar en el registro de transparencia», señala este veterano lobista.

Según las normas de la UE, el lobismo se define en términos generales como una actividad destinada a influir en la formulación de políticas. Pero los abogados y los expertos en ética afirman que los eventos organizados por los medios de comunicación suelen caer en un vacío legal.

«Los medios de comunicación desempeñan un papel indefinido cuando organizan algunos eventos de lobismo», afirmó Nick Aiossa, director de Transparency International en Bruselas.

Una recepción informal tras un debate público puede no considerarse lobismo, según un abogado de Bruselas especializado en declaraciones de transparencia. Pero el panorama cambia cuando las empresas pagan a los medios de comunicación para que faciliten el acceso a los responsables políticos, sienten a representantes del sector junto a los altos cargos que deseen u organicen debates políticos privados en torno a un tema específico de lobismo. Estas prácticas se hicieron patentes en diversos materiales de marketing de distintos medios consultados por Euractiv y en conversaciones con 21 ejecutivos de medios y grupos de presión.

En esos casos, argumentó un abogado de Bruselas, el medio de comunicación corre el riesgo de actuar menos como un editor y más como un intermediario para actividades de influencia. «Podría decirse que esa actividad, y los ingresos vinculados a ella, deberían hacerse públicos», explicó.

 

El creciente negocio del acceso

Detrás del debate sobre la transparencia y la ética se esconde una clara lógica económica.

En todo el sector de la información, los eventos se han convertido en uno de los pocos negocios que quedan con un margen de beneficio alto y fiable; tres ejecutivos de medios estiman márgenes de entre el 35 % y el 65 %. Más allá de los ingresos directos, las conferencias generan pistas para noticias, fortalecen el acceso de los medios y refuerzan la visibilidad y la fidelidad de su público.

Casi un tercio de las empresas de información sitúan ahora los eventos entre sus tres principales fuentes de ingresos. En el Financial Times, los ingresos de FT Live se duplicaron entre 2021 y 2024. Los nuevos participantes, como Semafor, construyeron su modelo en torno a «sesiones informativas y reuniones en directo» para responsables políticos y líderes empresariales, una actividad que ahor representa la mitad de sus ingresos, según la directora de comunicaciones de Semafor, Rachel Keidan. (Un accionista clave de Mediahuis, propietaria de Euractiv, invirtió recientemente en Semafor).

«La audiencia de los responsables de la toma de decisiones a nivel mundial desea conversaciones periodísticas realmente interesantes, y eso lo convierte en un gran negocio», declaró el fundador de Semafor, Ben Smith, a Euractiv.

Al igual que la mayoría de las organizaciones mediáticas que operan en ese ámbito, Semafor afirma que mantiene un «cortafuegos» entre las actividades editoriales y las comerciales, es decir, normas internas para evitar que los anunciantes y patrocinadores influyan en la actividad de la redacción.

En Bruselas sede de las instituciones de la UE y de decenas de miles de lobistasesos cortafuegos se ponen cada vez más a prueba, ya que muchos medios compiten por los mismos clientes.

Para los lobistas, estos eventos suelen servir más para romper el hielo que para cerrar un acuerdo. Pero en el mundo de los asuntos públicos, conseguir un encuentro cara a cara con los responsables de la toma de decisiones supone la mitad de la batalla y merece la pena pagar miles de euros para asegurarlo.

«En Bruselas, el acceso en sí mismo se convierte en una especie de moneda de cambio. Poder decir que te has reunido con determinadas personas puede ser tan importante como lo que realmente se discutió», afirmó un lobista del sector del transporte que, como la mayoría de sus colegas, no quiso hablar oficialmente ni revelar el nombre de su empresa.

Otro incentivo, añadió, es complacer a su propia audiencia. «También hay una vertiente performativa. Te haces una foto, la publicas en LinkedIn, controlas las visitas… ello se convierte en parte de la demostración del impacto».

Con el tiempo, ese primer apretón de manos puede transformarse en un abrazo completo. Los funcionarios pueden escuchar argumentos similares repetidos en múltiples eventos durante un breve periodo de tiempo, lo cual es clave para una campaña de lobby, según afirmó otro miembro de un grupo de presión.

«Vivimos en una economía de la atención», añadió el lobista. «Cuando un funcionario está en el escenario o en un desayuno, no está en su escritorio revisando propuestas políticas de otros».

No todas las organizaciones pueden permitirse tal visibilidad. «Ni siquiera en un buen día tenemos ese nivel de acceso», dijo Aiossa, de Transparency International, señalando que los paquetes de patrocinio superaban el presupuesto de la mayoría de los grupos de la sociedad civil.

Los propios lobistas afirman que el mercado se había saturado. «Hay demasiados eventos: se han disparado», dijo un consultor sénior de una empresa estadounidense de asuntos públicos.

Un análisis de Euractiv de 1.102 eventos mediáticos celebrados en Bruselas entre 2019 y 2025 reveló que los patrocinadores predominantes procedían, en su gran mayoría, de los sectores más expuestos a la regulación de la UE: tecnología, productos farmacéuticos y energía. Los responsables políticos que asistían con mayor frecuencia a estos eventos procedían de las mismas áreas, con comisarios encargados de comercio, competencia, política digital y salud.

El manual de estrategias de Politico en Bruselas

Varios ejecutivos de medios de comunicación, tanto actuales como antiguos, atribuyen la transformación de la cultura de los eventos en Bruselas a la llegada de Politico a Europa en 2015.

«Revolucionaron el mercado simplemente con un estilo diferente», afirmó un antiguo empleado, recordando un panorama de eventos marcado por montajes poco inspirados con tristes bandejas de quesos. Politico aportó un «estilo estadounidense deslumbrante» que hacía que los responsables políticos se sintieran como estrellas, añadieron.

La iluminación profesional, la puesta en escena al estilo televisivo y los periodistas como moderadores contribuyeron a convertir los debates políticos en eventos de prestigio. Politico afirma que su negocio de eventos había atraído a 64.000 asistentes desde su lanzamiento.

Las reuniones se promocionaban internamente como periodismo hecho realidad, con periodistas especializados en política sentados a la misma mesa que los comisarios, representantes de ONG y grupos de presión empresariales.

En los materiales de marketing estudiados por Euractiv, Politico anunciaba su alcance hasta «responsables de la toma de decisiones políticas, expertos en política y ejecutivos» a través de paquetes de patrocinio que oscilaban entre 35.000 y 85.000 euros. Dependiendo del nivel del presupuesto, los patrocinadores podían asegurarse turnos para intervenir, listas de invitados seleccionadas y entrevistas individuales.

Los patrocinadores no influyen en las preguntas de los periodistas, según afirmaron varios empleados; algunos miembros de la redacción expresaron abiertamente su malestar al ver que las empresas petroleras patrocinaban debates relacionados con la sostenibilidad, lo que algunos describieron internamente como «greenwashing». Al menos dos editores sénior se encargan de rechazar las solicitudes comerciales que se consideren incompatibles con los estándares editoriales, mientras que las colaboraciones con entidades vinculadas al Gobierno suelen rechazarse.

Luego está la expresión insignia de otro modelo de eventos: la cena de gala anual 28 de Politico. El evento, que celebra la elección de Politico de las figuras más influyentes de Europa, se concibió originalmente como una especie de oportunidad para bromear un poco con las élites de Bruselas, e incluso provocarlas, recuerdan antiguos empleados. El húngaro Viktor Orbán fue el primer ganador, coronado por los editores como «el subversivo conservador».

Con el paso de los años, la gala se transformó en algo parecido a una fiesta posterior a los Óscar, con invitados vestidos con trajes de gala y esmoquin, posando al entrar para las fotos frente a los logotipos de los patrocinadores .

La edición de 2025 contó con 35 mesas, 22 de ellas patrocinadas, con los invitados sentados según un estricto plano de distribución. Un asistente comentó que las mesas podían costar hasta 30.000 euros, incluyendo oportunidades de promoción de marca, posibles entrevistas en el escenario y catering para 6 invitados. Los cuatro invitados restantes solían ser funcionarios de la UE invitados por Politico.

En la última edición, el director general de la GSMA, el importante grupo de presión de las telecomunicaciones, Vivek Badrinath, se sentó junto a la comisaria de Competencia, Teresa Ribera, y dos asesores, mientras el sector de las telecomunicaciones esperaba una decisión clave sobre una fusión. El equipo de Google se sentó cerca de los funcionarios de la UE encargados de supervisar la política tecnológica.

La GSMA afirmó que la distribución de los asientos la asignaba Politico y que su patrocinio del evento y su asistencia cumplían con todas las leyes aplicables. La Comisión señaló que los comisarios asisten habitualmente a eventos de las partes interesadas como parte de su función institucional y que era de esperar que se mantuvieran conversaciones informales, al tiempo que subrayó que los funcionarios debían «mantener los más altos estándares de ética profesional». Google no respondió a las solicitudes de comentarios.

 

Según cuatro antiguos empleados de Politico, la proximidad del medio con sus socios comerciales aumentó tras la adquisición de la empresa por parte de Axel Springer en 2021, lo que incrementó la importancia estratégica del negocio de los eventos y los ingresos relacionados.

Politico ha ampliado sus formatos informales, desde recepciones en el Politico Lounge durante el Foro Económico Mundial de Davos, hasta el Politico Pub en la Conferencia de Seguridad de Múnich, pasando por el Politico Speakeasy en el reciente Foro GLOBSEC de Praga.

Es revelador que el medio se labrara inicialmente su reputación en Washington gracias a un estilo periodístico implacable, que incluía reportajes sobre cómo el Washington Post había ofrecido alos grupos de presión y a los ejecutivos de asociaciones un acceso extraoficial y y sin confrontaciones a «esa minoría poderosa» a cambio de entre 25 000 y 250 000 dólares.

Posteriormente, experimentó con reuniones informativas privadas más reducidas en Bruselas en las que participaban periodistas, expertos en política y clientes corporativos, así como con publicidad más directa dentro de los eventos, en los que los clientes colocaban sus logotipos en las botellas de agua y los cojines de los asientos. El equipo de eventos también coorganiza encuentros a gran escala con federaciones sectoriales o empresas de presión. Entre ellos se incluyen una fiesta de rentrée de verano en 2025 respaldada por casi 10 federaciones de la UE, y el lanzamiento de sus actividades en España con la consultora de asuntos públicos beBartlet.

«Politico organiza con frecuencia eventos que reúnen a responsables políticos, líderes empresariales y periodistas para debatir sobre políticas de fondo, una práctica habitual entre las empresas de información de Bruselas, incluida Euractiv, que comercializa abiertamente eventos patrocinados ofreciendo una «oportunidad para establecer contactos con partes interesadas influyentes» y que da a los clientes la oportunidad de decidir si los eventos de Euractiv serán «oficiales o extraoficiales», afirmó Gavin Sundwall, director ejecutivo de comunicaciones.

Añadió: «Estamos orgullosos de que los rigurosos estándares editoriales de Politico —que han convertido Politico en la principal fuente mundial de información política y sobre políticas— rijan nuestros eventos en directo y todas nuestras iniciativas editoriales. El periodismo de Politico habla por sí mismo. Animamos a Euractiv a publicar esta declaración íntegra, y confiamos en que Euractiv aplique a su propio modelo de eventos el mismo escrutinio que aplica al nuestro».

Otros editores se suman al mercado

De hecho, otras empresas editoriales de Bruselas, incluida Euractiv, han desarrollado modelos comparables.

Euractiv ha tenido históricamente en Bruselas la reputación de aceptar colaboraciones o patrocinios que algunos medios rivales se mostraban más reacios a considerar, incluso con actores vinculados a Huawei, China y Azerbaiyán. Cuando se le preguntó si seguían vigentes algunas de esas relaciones, el CEO de Euractiv, René Moerland, declinó hablar de clientes concretos, pero afirmó que la editorial belga Mediahuis introdujo procedimientos de control más estrictos tras adquirir el medio en 2023.

«En el pasado, nuestra redacción de Euractiv también trabajaba para clientes comerciales y para proyectos públicos. Esto es algo que cambiamos inmediatamente al llegar aquí, y ya no es así», afirmó Moerland.

Euractiv también ofrece acuerdos de patrocinio que incluyen mesas redondas por unos 25.000 euros, según los materiales de marketing consultados para este artículo. Las «oportunidades de intervención» en mesas redondas ya existentes se venden por unos 17.000 euros. Su Advocacy Lab alberga además contenido patrocinado vinculado a algunos eventos y campañas políticas.

La dirección de Euractiv rechazó las comparaciones entre los eventos públicos patrocinados y la actividad de lobismo. «Lo que hacemos es, en realidad, organizar una plataforma para el intercambio democrático con fines comerciales», dijo Moerland, argumentando que los eventos patrocinados están claramente identificados y separados de la cobertura editorial. Añadió que Euractiv no organizaba cenas privadas ni eventos patrocinados extraoficiales y que la cobertura editorial seguía siendo «completamente independiente y nunca influida por ningún cliente».

Otros medios de comunicación de Bruselas también están ampliando sus negocios de eventos patrocinados.

Euronews promueve mesas redondas sobre políticas como oportunidades para «dirigirse a funcionarios gubernamentales y responsables políticos», según los materiales de marketing revisados para este artículo. Los patrocinadores pueden participar en programas de estilo editorial y debates sobre políticas celebrados en el Parlamento Europeo, y los socios pueden sugerir temas e invitados, siempre que cuenten con la aprobación editorial. Este paquete de patrocinio, que prometía visibilidad de los «resultados tras el debate», tenía un precio de 30.000 euros. Los documentos especificaban que no se permitiría «ninguna presencia de la marca del cliente en el recinto». Euronews no respondió a una solicitud de comentarios.

Otro actor destacado es The Parliament Magazine, que, a diferencia de la mayoría de los medios de comunicación activos en este ámbito, figura en el Registro de Transparencia de la UE. La publicación comercializa cenas privadas y debates en los que participan eurodiputados y asesores políticos, incluidos eventos celebrados en el Parlamento Europeo o en sus alrededores.

Los materiales promocionales a los que ha tenido acceso Euractiv ofrecen «cenas con responsables políticos» a un precio de 22.750 euros, descritas como oportunidades para debatir expedientes legislativos y «generar confianza con los eurodiputados y los asesores políticos». «Estos eventos se celebran de forma pública, en ocasiones bajo la regla de Chatham House, y siempre forman parte del periodismo, el análisis y la cobertura política más amplia de The Parliament», declaró la empresa a Euractiv en un comunicado.

La ceremonia anual de los Premios MEP de la publicación también ofrece a los patrocinadores acceso a una cena de gala junto a los legisladores a través de paquetes que cuestan más de 8.000 euros, pero los patrocinadores no pueden decidir sobre los nominados ni sobre el formato.

«El periodismo independiente de alta calidad de The Parliament ofrece cobertura de la política y la elaboración de políticas de la UE», afirmó la publicación en un comunicado, añadiendo que las colaboraciones que respaldan los eventos son «totalmente transparentes y conformes con las normas institucionales de la UE».

Los defensores de la transparencia sostienen que las propias instituciones también son responsables del sistema que ha surgido en torno a los eventos políticos patrocinados en Bruselas.

«El Parlamento Europeo tiene la responsabilidad, como institución, de velar por que se respeten las normas sobre lobismo, especialmente en sus instalaciones, y de que se declaren dichas reuniones», afirmó Aiossa, de Transparency International.

Si no pagas, no juegas

Para algunas empresas, la confusión entre el lobismo formal y el acceso facilitado por los medios de comunicación es precisamente lo que importa.

«Los medios de comunicación pueden atraer a los responsables políticos más fácilmente que las empresas de lobismo. Garantizan la presencia de una variedad de voces, lo que da a los responsables políticos una sensación de equilibrio», afirmó un lobista del sector tecnológico en Bruselas que asiste a estos eventos.

Incluso los grupos que se enfrentan a restricciones de acceso a las instituciones de la UE siguen siendo visibles en el circuito de eventos de Bruselas.

Amazon, que se ha enfrentado al Parlamento Europeo por las normas de transparencia, y Huawei, que ha sido objeto de un escrutinio cada vez mayor por parte de los funcionarios de la UE debido a preocupaciones en torno a la seguridad, siguen apareciendo en debates y conferencias organizados por los medios de comunicación, según varias fuentes. Los grupos de presión del tabaco, por su parte, pueden enfrentarse a limitaciones en el contacto directo con los responsables políticos de salud o en el patrocinio, pero siguen encontrando formas de difundir sus mensajes.

Un ejemplo se produjo en un evento de la revista Parliament Magazine el año pasado en el que participó Anders Milton, presidente de la Snus Commission —un organismo que elabora estudios financiados por la Asociación Sueca de Fabricantes de Snus, entre cuyos miembros se encuentran British American Tobacco Sweden y Philip Morris International a través de Swedish Match, el mayor fabricante de snus (bolsitas de nicotina) de Escandinavia—.

Nada de esto incumple las normas formales. Pero los críticos afirman que pone de relieve la brecha entre las restricciones institucionales y el acceso informal. «Los eventos son una buena forma de difuminar quién interactúa con quién», afirmó Aiossa. A través de esta vía, añadió, el sector del tabaco nunca ha estado tan activo.

El dilema del moderador

El auge también está transformando a otro grupo: los periodistas que se encuentran en el centro de todo ello.

Algunos reporteros que cubren la política de la UE moderan mesas redondas patrocinadas o organizan debates, a veces remunerados directamente por los patrocinadores. Para los autónomos, el trabajo puede suponer unos ingresos valiosos, pero también plantea dudas sobre conflictos de intereses cuando se paga a los periodistas para que dirijan debates en los que participan las mismas instituciones, empresas o responsables políticos sobre los que informan.

La cuestión es delicada en Francia, donde la práctica conocida como ménage es supervisada por el organismo que concede las acreditacionesde prensa. «La mitad de los ingresos de un periodista acreditado debería proceder de actividades estrictamente periodísticas», afirma un responsable de la Comisión de Acreditaciones de Prensa (CCIJP).

La distinción se ha vuelto especialmente difícil, ya que figuras editoriales de alto nivel pasan en ocasiones a desempeñar funciones orientadas al ámbito empresarial, como ocurrió en Politico, donde el antiguo redactor jefe, Jamil Anderlini, ahora entrevista directamente a los patrocinadores, pero en su nuevo cargo empresarial como director regional.

Hay quien sostiene que, a medida que los periodistas dedican más tiempo a organizar conversaciones con la élite —en lugar de limitarse a cubrirlas—, la distinción entre informar sobre el poder y fomentarlo corre el riesgo de volverse cada vez más difícil de mantener.

«Sigo pensando que los ingresos adicionales que aportan este tipo de eventos no compensan el riesgo de una pérdida percibida de independencia», afirmó Jean-Christophe Boulanger, director general del medio Contexte, quien renunció a desarrollar esta línea de negocio. «Cuando veo a la competencia vendiendo acceso privado a sus periodistas, creo que estamos cruzando una línea», añade.

Otra figura destacada del mundo de los medios de comunicación ofreció una visión diferente. «Al final, todo se reduce a las personas: los buenos periodistas harán buenas preguntas incluso si se trata de un evento patrocinado, porque conocen su papel. La ambigüedad vuelve a venir de la gente, de aquellos que se dejan influir».

Muchos de los ejecutivos de medios de comunicación, grupos de presión y patrocinadores entrevistados para este reportaje defendieron estos eventos como una parte legítima y transparente del debate democrático, argumentando que los responsables políticos deberían escuchar directamente a las empresas, las ONG y otras partes interesadas por igual.

Bayer describió el lobismo como «una parte esencial del proceso democrático», afirmando que su patrocinio de eventos organizados por medios como Politico y Euractiv formaba parte de actividades de relaciones públicas divulgadas públicamente. De manera similar, la GSMA afirmó que el patrocinio de eventos organizados por los medios de comunicación permitía a los grupos del sector «escuchar directamente a los responsables políticos en un foro abierto», añadiendo que a tales reuniones acuden «una amplia gama de partes interesadas» y que fomentan el «diálogo abierto».

Los críticos, sin embargo, señalaron que la cuestión no era tanto la existencia del lobismo en sí misma como el desequilibrio en el acceso y la visibilidad dentro del ecosistema de influencia de Bruselas —especialmente cuando sectores bien financiados pueden patrocinar repetidamente los espacios donde los responsables políticos, los periodistas y los representantes de la industria se reúnen de manera informal—.

«Esto refleja el desequilibrio entre los intereses corporativos y la sociedad civil en Bruselas», afirmó Lola Avril, profesora del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) y experta en regulación del lobismo. «El lobismo informal constituye el 80 % del trabajo de un lobista aquí, y aunque reunirse con actores privados es normal, el problema es quién tiene más acceso y cómo eso influye en el pensamiento de los responsables políticos».

«Todo esto alimenta una confusión más generalizada y una narrativa creciente sobre la proximidad o incluso la complicidad de los medios de comunicación con el poder, y es evidente que algunas personas se benefician del sistema», afirmó Alexandre Alaphilippe, cofundador de EU DisinfoLab, una ONG dedicada a la desinformación. «Lo que se necesita ahora es una mayor rendición de cuentas».

Participation of Ursula von der Leyen, President of the European Commission, in the POLITICO 28 – Class of 2025 Gala Dinner

Participación de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en la cena de gala de POLITICO 28–Class of 2025. (Foto: Unión Europea, 2025)

Volviendo a la cena de gala de Politico, es posible que Stefan Oelrich simplemente hablara del tiempo en Bruselas con Von der Leyen.

En cierto sentido, eso apenas importaba.

Su presencia en el escenario ya había transmitido el mensaje.

«Europa necesita ponerse las pilas y liberar su potencial en el sector farmacéutico, apoyándolo con mejores incentivos y garantizando el acceso a la innovación para los pacientes»,escribió Politico, resumiendo sus comentarios.

«En lugar de intentar complicarnos la vida y proponer una nueva idea burocrática, deberíamos idear formas de liberar nuestras fuerzas», afirmó Oelrich.

Sin duda habrá otra cena de gala para volver a defender esta idea, con comisarios, grupos de presión y periodistas reunidos en torno a las mismas mesas.

Imagen principal: Comisión Europea, Maskot, Stockphoto vía Getty Images / Gráfico de Miriam Sáenz de Tejada.

(Editado por mk, jp, bw, vc, cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)