Bulgaria se dirige a las urnas: ¿Quién es Radev y qué está en juego?

El líder del partido de centro-derecha GERB, Boyko Borísov, califica a Rumen Radev como «el nuevo Viktor Orbán» en vísperas de las octavas elecciones celebradas en Bulgaria en cinco años.

Euractiv / Konstantin Karadjov
Opposition Leader Rumen Radev Rally In Sofia
Bulgaria acude a las urnas. [Foto: Jaap Arriens/NurPhoto via Getty Images]

(Euractiv)- Los votantes búlgaros acudirán a las urnas este domingo con el recién creado partido nacionalista Bulgaria Progresista, de Rumen Radev, a la cabeza con una amplia ventaja en las séptimas elecciones anticipadas del país desde 2021.

Radev, exjefe de la Fuerza Aérea y actual presidente de Bulgaria, combina una política que antepone la soberanía con una oposición selectiva a las políticas de la UE. Afirmó que Sofía no bloqueará las ayudas de la UE ni contribuirá financieramente, al tiempo que rechazó el acuerdo de defensa de diez años del Gobierno en funciones con Kiev por carecer de legitimidad electoral.

En las últimas horas de la campaña, el viernes, declaró a bTV que la afirmación «Crimea es rusa» es una «posición realista, no prorrusa», lo que entra en contradicción directa con la postura que la UE mantiene desde 2014 respecto a la integridad territorial de Ucrania.

Anteriormente había tachado el Pacto Verde de la UE de ingenuo, había solicitado un referéndum para bloquear la adopción del euro y se había resistido a levantar el veto del país a la adhesión de Macedonia del Norte a la UE.

La votación del domingo es la primera de Bulgaria como miembro de pleno derecho tanto de la zona del euro como del espacio Schengen, tras la caída del gabinete tripartito de Zhelyazkov el 11 de diciembre.

Ira generalizada de la ciudadanía ante la corrupción

Este cayó tras las mayores protestas callejeras desde el fin del comunismo en 1989, desencadenadas por un controvertido presupuesto para 2026 que aumentaba los impuestos y las cotizaciones sociales, y alimentadas por la ira generalizada de la ciudadanía ante la corrupción.

Bulgaria ha celebrado siete elecciones anticipadas desde que las protestas masivas contra la corrupción de 2020 derrocaran al Gobierno del veterano primer ministro Boyko Borissov, del partido GERB.

Alpha Research y Trend prevén ahora una participación de hasta el 60 %, un récord en el ciclo de elecciones repetidas de Bulgaria.

Bulgaria Progresista obtendría un 34,2 % de los votos según las encuestas, casi el doble que el partido de centro-derecha GERB-UDF de Borissov, lo que se traduciría en unos 100 escaños para Radev. Esa cifra sigue estando por debajo de los 121 necesarios para obtener la mayoría absoluta y sin duda requerirá al menos un socio de coalición.

Base prorrusa del partido de extrema derecha Vazrazhdane

En un mitin celebrado esta semana en Sofía, Radev descartó públicamente cualquier coalición con el partido de centro-derecha GERB y con el partido centrista MRF. El líder del MRF, Delyan Peevski, está actualmente sujeto a sanciones por parte de EE. UU. y el Reino Unido en virtud de las leyes anticorrupción.

Por su parte, Radev y el partido liberal y proeuropeo PP-DB desconfían mutuamente, pero no han descartado formalmente las negociaciones tras las elecciones. La reticencia del PP-DB se ve reforzada por el hecho de que gran parte del auge de Bulgaria Progresista proviene de la base prorrusa del partido de extrema derecha Vazrazhdane.

Tal y como están las cosas, la actual asamblea de nueve partidos se reducirá a cinco o seis formaciones, y los partidos actualmente en el poder, como el socialista BSP y el nacionalista Velichie, perderán entre un 1 % y un 2 %. El partido de extrema derecha y prorruso Vazrazhdane está abocado a perder la mitad de su electorado, según Dobromir Zhivkov, sociólogo y director general de Market LINKS.

¿El nuevo Orbán?

Las elecciones en Bulgaria se celebran apenas una semana después de que los votantes húngaros destituyeran a Viktor Orbán, pero Sofía parece estar derivando en la dirección política opuesta. «Ahora tenemos al nuevo Viktor Orbán en la figura de Radev», declaró esta semana el líder de centro-derecha Borissov.

Radev, sin embargo, rechaza esa etiqueta y califica sus posiciones de «puramente pro-búlgaras», presentándolas como un proyecto de renacimiento nacional arraigado en el Segundo Imperio Búlgaro.

Ha presentado su programa como un esfuerzo por desmantelar lo que él denomina un «modelo oligárquico-mafioso», situando la reforma judicial en el centro del mismo. Sostiene que el próximo parlamento debe nombrar un nuevo Consejo Superior de la Magistratura y un nuevo fiscal general, una preocupación para Bruselas.

Tras las reacciones negativas en Rumanía (2024) y Eslovaquia (2023), Bruselas está evitando declaraciones que puedan ser utilizadas como arma en el ámbito nacional. La publicación de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del 12 de abril, en la que afirmaba que «Hungría ha elegido Europa», no ha tenido su equivalente en Bulgaria.

Sin embargo, la Comisión activó el mecanismo de emergencia previsto en la Ley de Servicios Digitales de la UE a petición del Gobierno interino de Sofía, y la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE desplegó en marzo a 12 expertos y 14 observadores.

Intento de desacreditar la probable victoria de Radev

Radev califica esa intervención de intento de «modelo rumano» de desacreditar su probable victoria. Esto hace referencia a las elecciones presidenciales de Rumanía de 2024, anuladas por el Tribunal Constitucional tras la sorprendente victoria en primera vuelta del candidato de extrema derecha Călin Georgescu.

Si fracasan las negociaciones para formar una coalición, el país podría enfrentarse a sus octavas elecciones anticipadas —la novena votación parlamentaria desde 2021— antes de que termine el año.

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(Editado por mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)