La extraordinaria recuperación del bisonte polaco

Lo cual es, en realidad, una historia sobre Visegrado y la amenaza del declive económico.

Euractiv
[Foto: Getty Images Poland/Gallo Images Poland/Karol Serewis]

Pocas naciones han adoptado mejor la democracia y el capitalismo que Polonia, según señaló en su día el politólogo Frank Fukuyama. Basta con subir a un vuelo de la aerolínea nacional LOT con destino a Varsovia para comprender rápidamente por qué.

Los críticos afirman que la aerolínea irlandesa Ryanair ha dado con la fórmula definitiva del capitalismo. Pero resulta francamente igualitaria en comparación con LOT, que reserva la mitad de los aseos del avión para las seis personas que viajan en primera clase. Uno de sus viceministros y yo mismo descubrimos en una ocasión esta faceta concreta del capitalismo polaco por las malas, mientras hacíamos cola en el aseo «para plebeyos» durante lo que nos pareció una hora.

Al aterrizar en Varsovia, una ciudad que parece estar permanentemente en obras, el notable auge de Polonia salta a la vista, lo que recuerda al crecimiento de Corea (que comparte la afición por los encurtidos, las armas y el capitalismo). Y al igual que el rápido auge de Corea cambió las dinámicas de poder en el sudeste asiático, el de Polonia está haciendo lo mismo en Europa.

Tres décadas después de poner fin a siglos de partición y subyugación, Polonia registró un crecimiento económico del 3,5 % en 2025, continuando así una tendencia de fuertes subidas. El número de rascacielos de Varsovia parece superar incluso ese ritmo. ¿Está Śródmieście, el distrito financiero de la ciudad, en camino de convertirse en el Gangnam de Europa? Por cierto, Polonia y Corea comparten una amistad de mucho tiempo.

Pero mientras Seúl valora sus sabrosas vacas Hanwoo, el avance de Polonia evoca sus manadas de bisontes, y está sacudiendo el frágil equilibrio de poder en Europa.

La economía del país va camino de superar en menos de tres décadas a una Italia estancada, pasando de lustros de privaciones soviéticas a la cima de la tabla del PIB de la UE en menos de una vida humana (mucho tiempo para un ser humano, muy poco tiempo para una economía).

Para 2035, se espera que su PIB per cápita supere tanto al de Francia como al de España. Y, como sabránlos lectores de la revista de a bordo de LOT , Kaleidoscope (una publicación mensual que ofrece una visión de la vida de las élites polacas), Polonia está a punto de entrar en el G-20.

A medida que se acerque a la paridad del PIB con el resto de Europa, es probable que Polonia se convierta en un contribuyente neto al presupuesto de la UE en la segunda mitad de la década de 2030. Y no es solo una potencia financiera a tener en cuenta; Polonia cuenta con el que se considera el ejército convencional más eficaz del bloque.

Se ha escrito mucho sobre la eterna dinámica de poder entre el centro y la periferia de Europa, donde el centro industrializado manda y la periferia le sigue. Pero Polonia es el verdadero desafío para la anquilosada hegemonía franco-alemana de la UE. Desde su adhesión al bloque, la cuota de Varsovia en el PIB de la Unión se ha duplicado aproximadamente, mientras que la de Alemania solo ha aumentado en torno a un 30 % (la salida del Reino Unido también alteró el equilibrio de poder). 

Los pensadores con visión de futuro de Berlín y París idearon el «triángulo de Weimar», una formación tripartita muy publicitada diseñada para aprovechar la influencia de Varsovia separándola de sus aliados naturales: la recientemente rejuvenecida formación del Grupo de Visegrado 4, del que también forman parte Chequia, Eslovaquia y Hungría. 

Podría decirse que la formación V4 se encuentra ahora en su momento de mayor influencia. Sus posiciones —en contra del Pacto Verde y de la migración— se convirtieron en corriente dominante durante el mandato de Viktor Orbán, al tiempo que sus economías seguían creciendo.

Como coalición, Visegrado representa ahora el 10 % del PIB de la UE y el 14 % de la población. Y dado que Polonia constituye la mitad de la economía y la población del V4, Varsovia lleva la voz cantante, y su peso político se ve amplificado en Bruselas por los otros tres socios.

Si Polonia sigue creciendo a este ritmo prodigioso, podría alterar para siempre la dinámica de poder de la UE.

El espectro del estancamiento

Pero no todo es de color de rosa en Polonia.Varsovia está malgastando dinero a un ritmo que habría hecho que los antiguos ministros de Hacienda alemanes se apretaran el cinturón de la ansiedad. Su gasto público se sitúa ahora en el 51 % del PIB —frente al 41 % de 2019—, mientras que los ingresos solo han aumentado hasta el 44 % del PIB, desde el 41 %. El resultado es un déficit fiscal persistente que ha suscitado preocupación en Bruselas.

Además, Polonia se está estrellando de frente contra un muro demográfico. Con una tasa de fecundidad de apenas 1, el país depende en gran medida de la inmigración para abastecer su mercado laboral. También hay una crisis de la vivienda que complica aún más las cosas: el coste de la compra ha subido un 117 %, mientras que los alquileres han aumentado un 74 % —el doble y el triple (respectivamente) de los incrementos medios en toda la UE desde 2015—.

Solo el 2,2 % del PIB del país se destina a la construcción de nuevas viviendas, la mitad de la media de la UE. Los expertos calculan que a Polonia le faltan unas 120.000 viviendas nuevas cada año. En total, solo hay 402 viviendas disponibles por cada 1.000 habitantes, frente a la media de la UE, que es de 514. 

Aunque los polacos tuvieran más hijos, no hay espacio para alojarlos. «Las condiciones de vivienda siguen siendo difíciles, con elevadas tasas de hacinamiento», señala la Comisión.

El país necesita un nuevo motor de crecimiento. Gran parte del crecimiento del PIB se debió al aumento del número total de horas trabajadas y a los efectos de la integración de nuevas tecnologías. Pero sin más residentes, el número de horas que se pueden trabajar es limitado. De hecho, esta cifra clave de la productividad va camino de caer un 1,2 % anual a finales de la década de 2040.

Tras décadas en el desierto, ¿podrá el bisonte polaco sobrevivir en la jungla moderna?

Resumen de noticias económicas

Las perspectivas de la zona del euro mejoran a medida que se calman las tensiones entre EE. UU. e Irán. Según muestran los nuevos datos, la actividad empresarial de la zona del euro se contrajo a un ritmo más lento este mes, a medida que aumentan las esperanzas de que Teherán y Washington alcancen un acuerdo permanente para poner fin a la guerra con Irán. La mejora se debió en parte a un repunte de la actividad en el sector servicios, que, aunque se mantuvo en terreno negativo, mostró «signos de recuperación de la demanda» en los sectores relacionados con el turismo y el ocio. Más información.

El Parlamento respalda el euro digital. El Parlamento Europeo ha aprobado su posición sobre el euro digital, allanando el camino para una posible introducción el próximo año de una versión piloto de este sistema de pago similar al efectivo. Sus defensores sostienen que el sistema es fundamental para reducir la dependencia de Europa respecto a los sistemas de pago estadounidenses, en particular Visa y Mastercard. Al igual que el efectivo físico, el euro digital sería emitido y respaldado por el Banco Central Europeo. Más información.

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Las normas fiscales de la UE se esfuman. La Comisión Europea ha propuesto numerosos cambios en las normas fiscales de la UE, en lo que Bruselas ha descrito como su intento más ambicioso hasta la fecha para reducir la burocracia. «Europa necesita normas más sencillas para obtener mejores resultados», afirmó Valdis Dombrovskis, comisario de Economía de la UE, y añadió que las medidas «mejorarán radicalmente la claridad y la seguridad jurídica para las empresas y las administraciones tributarias». Más información.

(Editado por Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)