La Generación Z en el ejército: estos son los jóvenes europeos que se alistan en el servicio militar

Ante la guerra en Ucrania, varios países de la Unión Europea quieren reforzar sus fuerzas armadas. Un fuerte sentido del deber suele ser un factor clave a la hora de decidir formar parte del ejército.

Euractiv
Bastille Day Military Parade In Paris
Motivos para presentar la solicitud: patriotismo, curiosidad, espíritu aventurero y sentido de la responsabilidad. [Foto: Aurelien Meunier/Getty Images]

Cuando Lizzy llegó a Lituania, el servicio militar dejó de parecerle algo abstracto. En su segundo día, un compañero pisó una mina.

«Me pareció más real», recuerda esta reservista alemana de 21 años, que en un principio se había alistado en el servicio militar voluntario de Alemania por curiosidad.

Es una de las miles de jóvenes europeos que se inscriben en el ejército ahora que los Gobiernos de todo el continente se embarcan en su mayor refuerzo militar en décadas. Francia y Alemania se encuentran entre los países que buscan ampliar sus fuerzas armadas mientras la guerra se recrudece en el este.

Alemania quiere contar con 260.000 soldados en activo y 200.000 reservistas para 2035, mientras que Francia está revirtiendo años de dificultades en el reclutamiento. Pero detrás de esos objetivos hay miles de jóvenes europeos que están tomando una decisión personal sobre el servicio, la carrera profesional y la seguridad. 

Euractiv ha hablado con cinco soldados franceses y alemanes menores de 30 años —tres soldados profesionales y dos reservistas— sobre por qué se alistaron, qué les ha aportado la vida militar y cómo ven su lugar en un continente que se prepara para la posibilidad de una guerra.  

Ninguno procedía de familias militares, y ninguno mencionó la paga como motivo principal para alistarse. En cambio, describieron el servicio militar como una búsqueda de un propósito, de responsabilidad, de aventura y de experiencia práctica.

Se han cambiado algunos nombres para proteger el anonimato de los entrevistados. 

No solo patriotismo

Un fuerte sentido del deber suele ser la base de la decisión de alistarse. Paul, de 26 años, es oficial de la Marina francesa. Tras el instituto, se embarcó en un programa de varios años en la escuela naval francesa. «Probablemente fui el único de mi instituto que fue a una escuela militar», afirmó.

Los años que pasó en los scouts franceses, recorriendo el país cada verano, forjaron en él un sentido de patriotismo y camaradería. «Quería servir a mi país y formar parte del poder que este representa en la escena mundial», afirma.

Soldados españoles en un ejercicio de la OTAN celebrado en febrero cerca de Holstein, Alemania. (Foto: Joern Pollex/Getty Images)

Pero para algunos, las consideraciones son más filosóficas. Pierre, de 27 años, trabaja en la planificación de operaciones de vuelo para un escuadrón de la Fuerza Aérea francesa. Le conmovió un «choque intelectual» que experimentó en la universidad. Se dio cuenta de que nadie en sus círculos sociales, en su mayoría parisinos, estaba dispuesto a alistarse en las fuerzas armadas.  

«Algunas familias están angustiadas por la preocupación que les causan sus hijos al alistarse, pero esta realidad me resultaba totalmente ajena en mis círculos sociales y familiares, tan parisinos», afirmó. «Me pareció una brecha que quería cerrar».

El factor ruso

La guerra en Ucrania ha empujado a Europa a lo que algunos expertos y responsables describen como una «zona gris», entre la guerra y la paz, con informes que apuntan a un posible ataque ruso antes de que termine 2030.   

Para Elias, teniente de un batallón de infantería mecanizada de las fuerzas blindadas alemanas, la preocupación por Rusia se remontaba mucho antes de la invasión a gran escala de 2022. Todo comenzó al ver una serie documental de 2014 sobre la invasión rusa de Crimea.  

Tras alistarse en el ejército de forma voluntaria en 2018, los acontecimientos previos a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia confirmaron su opinión.A medida que Rusia concentraba tropas en la frontera con Ucrania a finales de 2021, Elias se convenció cada vez más de que Europa estaba entrando en una nueva era. 

Pasó varios años destinado en su país y, posteriormente, se ofreció voluntario para servir en la brigada alemana de 4.800 efectivos instalada de forma permanente en Lituania, que se desplegó el verano pasado.

Unirse a la brigada durante dos años supone para él una experiencia profesional desafiante, dado que se trata del primer despliegue extranjero de larga duración del ejército alemán desde la Segunda Guerra Mundial. «Me ofrecí voluntario de inmediato. […] La brigada de Lituania cuenta con las mejores unidades», afirmó. 

Lizzy, que se alistó voluntariamente en Alemania hace tres años en la Fuerza Aérea antes de incorporarse a las fuerzas de reserva, ya estaba desplegada en Lituania unos meses antes de que se estableciera la base permanente alemana en abril de 2025.  Volar cerca de la frontera rusa le permitió hacerse una idea más clara de la realidad de la guerra.

Para ambos, Lituania representa la encarnación tangible de la nueva línea del frente de Europa. Pero, aunque Europa se está preparando para un posible ataque ruso, la amenaza sigue siendo híbrida, especialmente en los países más alejados de Moscú.  

«No estamos directamente involucrados en el conflicto», dijo Paul. «Se trata más bien de una cuestión de competencia estratégica», añadió.

Espíritu de aventura  

El mero sentido del deber no explica por qué estos jóvenes europeos se alistaron. Casi todos ellos también hablaron de algo menos político: el atractivo de una vida diferente a cualquier otra.

Pierre se embarcó en un viaje de varios meses lejos de Europa durante sus años universitarios, lo que le permitió saborear una vida en constante movimiento. 

«Fue un poco como un reto que me propuse a mí mismo, en el que conocí a gente de todo el mundo», explicó. Durante ese viaje también se cruzó con un oficial cadete francés.  Entonces se dio cuenta de que sentía una «fuerte necesidad de comprometerme».

Aunque antes había pensado en dedicarse a la administración pública, una carrera en el ejército le permitiría no quedarse estancado en un trabajo rutinario y forjar fuertes lazos con los demás. «El ejército cumplía esos requisitos», afirmó.

La vida militar también le atraía por su imprevisibilidad. «Es tremendamente emocionante enfrentarse a algunos de tus miedos y decirte a ti mismo que puedes superarlos», comentó Pierre.

Paul también compartía ese espíritu de aventura en la Armada, donde una misión de patrulla de cinco meses a bordo de una fragata en América Latina le ofreció algo muy diferente a un trabajo de oficina.  

De las instituciones de la UE a la fragata

Para muchos civiles, el ejército sigue siendo un mundo que rara vez va más allá de los desfiles o las patrullas. Laura, de 28 años, quería comprender cómo era realmente desde dentro.

Un periodo de prácticas en el gabinete del excomisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, donde trabajó en los instrumentos clave de la UE para apoyar a la industria de defensa europea tras el inicio de la guerra de Rusia en Ucrania, despertó ese interés. 

«Cuando hablábamos de la industria de defensa, me preguntaba en qué se traducía eso realmente sobre el terreno». Ha completado su formación de diez meses en la reserva naval y pronto firmará su contrato como oficial de reserva.

«Ver a la gente sobre el terreno me ha proporcionado un contexto visual que me ayuda a comprender mucho mejor las cosas que hacía en mi trabajo», afirmó.  

Ver a los comandos de la Infantería de Marina abordando un ferry frente a las costas de Marsella durante un simulacro de ataque terrorista hizo que meses de debates políticos se volvieran de repente tangibles, explicó.

Estos jóvenes soldados crecieron tras la Guerra Fría, en una época en la que la paz en Europa se daba por sentada.   Ya sea por patriotismo, curiosidad, espíritu aventurero o sentido de la responsabilidad, pertenecen a una generación que se alista en las fuerzas armadas europeas en un momento en el que el ejército vuelve a sentirse vinculado al futuro del continente.

(Editado por at, cm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)