La UE cierra un acuerdo sobre los centros de retorno en el marco de la reforma migratoria

«No se trata simplemente de otra ley más, sino de la condición necesaria para recuperar el control de la política migratoria en Europa», afirmó François-Xavier Bellamy, principal negociador del Partido Popular Europeo en este expediente.

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El acuerdo todavía requiere de la aprobación del Parlamento Europeo. [Foto: Katharina Kausche/picture alliance via Getty Images]

Los negociadores han alcanzado un acuerdo sobre el tan esperado reglamento de la UE en materia de repatriación, allanando el camino para la creación de los polémicos centros de retorno fuera de la Unión, como parte de una reforma más amplia de las normas de expulsión.

En virtud del acuerdo, los países de la UE podrán establecer centros de retorno —instalaciones en el extranjero a las que se pueda trasladar a los solicitantes de asilo rechazados y a los migrantes irregulares antes de su expulsión— siempre que exista un acuerdo con el país de acogida.

Este avance se produce tras semanas de negociaciones que estuvieron a punto de fracasar el mes pasado debido a una disputa sobre cuándo deberían entrar en vigor las nuevas normas.

Como parte del compromiso, entrarán en vigor de inmediato varias disposiciones clave. Entre ellas se incluyen el marco jurídico para los centros de retorno, la creación de una «orden europea de retorno» diseñada para facilitar el reconocimiento de las decisiones de expulsión en todos los países de la UE —aunque la participación seguirá siendo voluntaria en un principio— y disposiciones destinadas a reforzar el uso de la política migratoria en las relaciones exteriores del bloque. El resto del reglamento se aplicará un año después de su adopción formal.

El calendario de aplicación, el principal escollo

El calendario de aplicación se convirtió en el principal escollo de las negociaciones. Los gobiernos de la UE habían presionado para que se aplazara dos años, mientras que el Parlamento Europeo exigía la aplicación inmediata de todo el reglamento.

«Este acuerdo histórico refuerza la credibilidad de la política migratoria de la UE», afirmó Nicholas Ioannides, viceministro de Migración de Chipre, cuyo país ostenta actualmente la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.

El reglamento fue aprobado por el Parlamento Europeo en marzo con el respaldo de diputados de centro-derecha, conservadores, euroescépticos y de extrema derecha, lo que pone de relieve el enfoque cada vez más restrictivo del bloque respecto a la migración bajo la actual Comisión. Los socialistas, los Verdes y los grupos de izquierda se opusieron en gran medida a la propuesta.

«No se trata simplemente de otra ley más, sino de la condición para recuperar el control de la política migratoria en Europa», afirmó François-Xavier Bellamy, principal negociador del Partido Popular Europeo en este expediente.

«Esto es lo que esperan los ciudadanos, y esto es lo que estamos ofreciendo»

Las negociaciones también se vieron empañadas por la polémica después de que se filtraran conversaciones de un chat grupal que parecían mostrar una estrecha coordinación entre el PPE, de centro-derecha, y los grupos populistas y de extrema derecha, a pesar del compromiso de no cooperar con ellos.

Magnus Brunner, comisario europeo de Migración, acogió con satisfacción el acuerdo y lo describió como un paso más en la reforma del sistema migratorio de la Unión. «Esto es lo que esperan los ciudadanos, y esto es lo que estamos ofreciendo», afirmó.

Mélissa Camara, negociadora principal de los Verdes en este expediente, condenó el acuerdo y prometió seguir luchando contra él cuando se presente ante la sesión plenaria del Parlamento.

El acuerdo provisional aún requiere la aprobación formal tanto del Consejo como del Parlamento antes de convertirse en ley. Aún no se ha fijado una fecha para la aprobación definitiva.

(Editado por bw, cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)