Según Sánchez, no hay pruebas de que Marruecos esté detrás de la avalancha de inmigrantes de Ceuta
Tras un mes de silencio, Pedro Sánchez da su apoyo a Rabat. El presidente español ha achacado a la desinformación en las redes sociales el desencadenamiento de la crisis de Ceuta.
MADRID – Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, ha salido en defensa de Marruecos para eximirlo de cualquier responsabilidad en la llegada masiva de 80.000 personas a Ceuta a finales de julio, y ha achacado a la desinformación en las redes sociales el desencadenamiento de esta crisis sin precedentes.
Tras romper un mes de silencio público —y ante las crecientes críticas de su propio partido por su respuesta—, Sánchez defendió el lunes su gestión del episodio, insistiendo en que «aún no está claro» qué ocurrió los días 30 y 31 de julio en la pequeña ciudad española del norte de África.
«Seguimos investigando», declaró el presidente del Gobierno en una entrevista con la Cadena Ser. «No hay información procedente de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ni de nuestro propio centro de inteligencia ni de ningún otro, que ponga en duda la participación de las autoridades marroquíes».
En cambio, Sánchez se remitió a la versión oficial respaldada por Madrid y Rabat: que la desinformación en Internet en torno a una sentencia anterior del Tribunal Supremo español contribuyó a desencadenar la avalancha. La sentencia prohibía la devolución inmediata de los migrantes que llegaran por mar.
Diputados españoles de todo el espectro político, junto con expertos y antiguos altos cargos, han señalado a las fuerzas fronterizas marroquíes por permitir, ya sea de forma activa o pasiva, el cruce masivo a través de una frontera que normalmente está fuertemente militarizada.
Sin embargo, los socialistas de Sánchez, actualmente en el Gobierno, han mostrado hasta ahora poco interés en un enfrentamiento público con Rabat.
«Violación de la integridad territorial»
A pesar de que el presidente del Gobierno condenó inicialmente una «violación de la integridad territorial de España», el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aún no ha convocado a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich. Tampoco han tomado medidas los ministros españoles ante los repetidos comentarios de las últimas semanas por parte de ministros marroquíes que reclaman Ceuta y Melilla.
Al ser preguntado sobre las reivindicaciones de anexión de Rabat respecto a las ciudades españolas, el presidente del Gobierno eludió la pregunta y afirmó que la cooperación con Marruecos no solo es «positiva», sino «necesaria».
«La falta de confianza en Marruecos no haría más que agravar aún más una situación ya de por sí compleja», afirmó. «Se están lanzando ciertas acusaciones que son muy graves, peligrosas y, además, gratuitas».
Durante la crisis migratoria de 2021, en la que un Marruecos indignado flexibilizó los controles fronterizos permitiendo que 10.000 migrantes irrumpieran en Ceuta, el predecesor de Albares convocó al embajador marroquí para expresarle el «rechazo» del Gobierno ante la afluencia masiva.
La medida se tomó como represalia por el hecho de que España permitiera al líder saharaui Brahim Ghali recibir tratamiento médico en el país.
(Editado por mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)