¿Podrá la extrema derecha francesa hacer un cortapega con el método de Meloni?
A admiradores como Jordan Bardella (RN), Giorgia Meloni les ha demostrado que los líderes nacionalistas pueden alcanzar el poder y tranquilizar a los mercados, al tiempo que desplazan el centro de gravedad político más hacia la derecha.
Cuando Giorgia Meloni acudió a su primera cumbre de líderes de la UE como primera ministra de Italia a finales de 2022, muchos en Bruselas esperaban que surgieran problemas.
La líder de un partido con raíces posfascistas había hecho campaña contra la inmigración y contra lo que ella describía como una Unión Europea que se extralimitaba en sus competencias. Los diplomáticos se preguntaban si Italia, miembro fundador del bloque y tercera economía más grande de este, estaba a punto de convertirse en su próximo quebradero de cabeza en la política europea.
Este jueves, mientras Meloni se reúne con el presidente francés Emmanuel Macron en una cumbre bilateral en la Costa Azul, el panorama no podría ser más diferente. Lejos de estar aislada o de ser tratada como una paria, la líder italiana es cortejada por sus homólogos de la UE, temida en las negociaciones y reconocida por marcar el rumbo de algunos de los debates más delicados del bloque, desde la política migratoria hasta el comercio y el apoyo a Ucrania.
A admiradores como Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional (RN), Giorgia Meloni les ha demostrado que los líderes nacionalistas pueden alcanzar el poder y tranquilizar a los mercados, al tiempo que desplazan el centro de gravedad político más hacia la derecha.
Adaptarse al sistema europeo en vez de derrocarlo
Aunque él pueda sentirse tentado a imitar la fórmula de Meloni, los críticos sostienen que su influencia no radica tanto en derrocar el sistema europeo como en adaptarse a él mediante una serie de concesiones recíprocas, algo que puede resultar difícil de aceptar —y mucho menos de imitar— para otros movimientos populistas, nacionalistas y de extrema derecha.
Especialmente en Francia, donde un sistema político más mayoritario y una presidencia poderosa crean un entorno mucho menos indulgente que el sistema italiano basado en coaliciones, que ha dado forma a los Gobiernos durante décadas.
«De hecho, a Giorgia Meloni se la ha malinterpretado a menudo», afirmó Lorenzo Castellani, politólogo de la Universidad LUISS de Roma. «La gente la describía como una populista antisistema, pero ella ya formaba parte de un proceso de institucionalización más prolongado», añadió, refiriéndose a sus años de formación en una coalición tradicional de centro-derecha liderada por Silvio Berlusconi.
En el caso del RN, sin embargo, este proceso ha estado mucho menos desarrollado. La cuestión, argumentó, es si el partido podrá adaptarse con la misma rapidez.
Una «clase magistral de diplomacia italiana»
Poco después de su primera cumbre, Giorgia Meloni aprendió rápidamente a manejar el sistema europeo en su beneficio, según afirman diplomáticos de la UE, que señalan una serie de éxitos tangibles. Entre ellos se incluyen su influencia en la agenda migratoria del bloque y en las fases finales de las negociaciones sobre el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania. Un diplomático no italiano describió la gestión de Roma del acuerdo con el Mercosur como una «clase magistral de diplomacia italiana», mientras que otro la calificó de «figura estabilizadora».
Carlo Fidanza, jefe de la delegación italiana de Fratelli d’Italia en el Parlamento Europeo, declaró a Euractiv que Meloni tendió puentes con otros líderes de derecha como Viktor Orbán y ayudó a cambiar el rumbo «aprovechando sus relaciones personales y políticas con líderes que obstaculizaban el progreso, con el objetivo de garantizar un resultado común a nivel europeo».
No obstante, algunos diplomáticos sostienen que, al analizarlos más detenidamente, estos logros parecen menos transformadores, ya que su punto fuerte ha consistido en obtener concesiones para traducir los compromisos europeos en victorias políticas a nivel nacional, más que en impulsar una visión clara de extrema derecha para el bloque.
Pragmatismo, oportunismo o rendición
Lo que Bruselas y la clase dirigente de la UE consideraron en un primer momento como pragmatismo u oportunismo, otros en la extrema derecha lo interpretaron como una rendición. El RN ha criticado tradicionalmente la cooperación de Meloni con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y su incapacidad para reducir drásticamente la inmigración.
Sin embargo, Bardella la señala ahora como prueba de que la derecha puede gobernar y aportar estabilidad. Recientemente la elogió como «una gran líder» antes de prometer «cambiarlo todo sin destruir nada», una estrategia que recuerda la famosa frase de El Gatopardo: «Si queremos que las cosas sigan como están, todo debe cambiar».
«A pesar de todos sus defectos, Meloni está teniendo éxito en general», explicó un aliado cercano de Marine Le Pen. «En el ámbito económico, está sacando a Italia de una situación complicada».
Una vez más, los diplomáticos ofrecen una visión más matizada, señalando el lento crecimiento de Italia y los problemas estructurales relacionados con los bajos salarios y una deuda creciente que Meloni tendrá que abordar antes de que termine su mandato.
Tampoco logró obtener el apoyo electoral necesario para modificar la Constitución y, según el director franco-italiano de Le Grand Continent, Gilles Gressani, no ha cumplido plenamente sus promesas electorales en materia de inmigración, lucha contra el declive demográfico del país y defensa de los valores cristianos.
Una gestión del declive
«El modelo de Meloni parece difícil de definir», afirmó. «Gran parte de él se queda en el ámbito de la retórica y los mensajes políticos. En la práctica, lo que ofrece es una gestión del declive: una especie de fin de la historia controlado».
Algunos diplomáticos temen que una victoria del RN en Francia suponga una ruptura mucho más marcada que una mera cuestión de discursos. Un alto diplomático de la UE señaló que se corría el riesgo de que el proyecto europeo se convirtiera en algo completamente diferente, pero otros restaron importancia a la posibilidad de que se produjera una gran conmoción si se sigue la estrategia de Meloni.
Tras haber superado enfrentamientos con líderes como Janez Janša, Viktor Orbán y Andrej Babiš, sostienen que la UE ha mejorado mucho a la hora de gestionar la confrontación y absorberla dentro de la institución.
(Editado por bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)