La prensa independiente ya ha ganado las elecciones en Hungría

Los medios de comunicación llevan mucho tiempo dominados por Orbán, cuyo Gobierno ha impuesto restricciones a la libertad de prensa y cuyos aliados han comprado casi todos los medios de comunicación tradicionales. El Fidesz controla un gigantesco consorcio llamado KESMA. Según Reporteros sin Fronteras, alrededor del 80 % de los medios de comunicación son progubernamentales.

Euractiv
Sitios web independientes y de investigación como Direkt36, Partizán, Telex y 444 han sacado a la luz un flujo constante de escándalos en las últimas semanas y meses.
Sitios web independientes y de investigación como Direkt36, Partizán, Telex y 444 han sacado a la luz un flujo constante de escándalos en las últimas semanas y meses. [(Foto: Getty Images)]

Budapest (Euractiv.com) – En Hungría sí hay medios de comunicación libres, y están haciendo oír su voz mientras el país se encamina hacia unas elecciones que podrían acabar con los 16 años de gobierno del primer ministro, Viktor Orbán (Fidesz).

Sitios web independientes y de investigación como Direkt36, Partizán, Telex y 444 han sacado a la luz un flujo constante de escándalos en las últimas semanas y meses, demostrando que el periodismo audaz y crítico está lejos de haber desaparecido, incluso en Hungría, donde el gobierno del partido Fidesz (Patriotas por Europa/PfE, el grupo europeo en el cual militan entre otros, Vox) ejerce un estricto control sobre la prensa.

En vísperas de las elecciones de pasado mañana, domingo, que podrían acabar con el largo mandato de Orbán, los periodistas han revelado planes secretos del Gobierno para enviar soldados húngaros a Chad, intentos de desmantelar la infraestructura digital del partido opositor Tisza y transcripciones de conversaciones embarazosas mantenidas entre el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, y su homólogo ruso.

El líder opositor, Péter Magyar, concedió una impactante entrevista en 2024 en la cual criticaba a Fidesz y a Partizán, un canal independiente de YouTube.

«Esta campaña ha puesto de manifiesto la importancia de los medios de comunicación libres», afirmó Martón Kárpáti, presidente del consejo de administración de Telex, socio de Euractiv. «Si solo hubieras leído o visto los sitios web o medios progubernamentales, no tendrías ni idea de lo que está pasando en el país», dijo.

Denunciantes y presión

Un veterano conservador húngaro señaló un escándalo destapado por Direkt36, que describió como una gran conspiración que ha recibido muy poca atención internacional y que podría acarrear penas de prisión.

Por otro lado, el pasado 24 de marzo, el medio informó de un supuesto intento de piratas informáticos para infiltrarse en los sistemas informáticos del partido Tisza, y reclutaron a dos miembros del personal, conocidos en Internet como Gundalf y Buddha.

Magyar acusó a Orbán de utilizar los servicios de inteligencia como arma, calificándolo de «golpe de Estado» peor que el Watergate, y desde entonces ha aparecido con una de esas figuras destacadas en varios mítines.

Los medios de comunicación llevan mucho tiempo dominados por Orbán, cuyo Gobierno ha impuesto restricciones a la libertad de prensa y cuyos aliados han comprado casi todos los medios de comunicación tradicionales. El Fidesz controla un gigantesco consorcio llamado KESMA. Según Reporteros sin Fronteras, alrededor del 80 % de los medios de comunicación son progubernamentales.

«Desde que se convirtió en primer ministro, no ha concedido ninguna entrevista a ningún medio de comunicación independiente y creíble, cuando podría haberse enfrentado a… preguntas difíciles», afirmó Kárpáti, de Telex.

La periodista Veronika Munk, anteriormente en Telex y ahora en Denník N, afirmó que los denunciantes que hablan en los medios independientes son un «fenómeno nuevo». Es el caso de Szilveszter Pálinkás, un capitán del ejército húngaro, que declaró a Telex que el hijo de Orbán, Gáspár, presionó para que se llevara a cabo una misión en Chad.

Orbán rara vez, por no decir nunca, se somete al escrutinio de la prensa, y prefiere el estudio de Kossuth Rádió, que forma parte de la cadena pública controlada por el Gobierno húngaro.

«Hace veinte años era bastante fácil conseguir entrevistas con políticos, directores de hospitales o de colegios; lo que ha ocurrido en la era Orbán es que cada vez es más difícil conseguir entrevistas», declaró Munk a Euractiv

Los diputados, ministros y funcionarios del Estado no responden a las preguntas de los periodistas, y nunca hay garantía de poder formular una pregunta en la rueda de prensa semanal del Gobierno, añade.

«No diría que la libertad de prensa no existe en Hungría, pero el pluralismo mediático se enfrenta a una situación bastante hostil», subraya.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)