Estamos teniendo una conversación equivocada sobre agricultura y naturaleza

Las decisiones que se tomen ahora conformarán el paisaje europeo de las generaciones venideras. Sin embargo, no tomar decisiones tendrá un impacto aún mayor.

Autumn Winery Field In Leutesdorf
Researchers from Wageningen University and Research present five pressing dilemmas Europe faces in managing its limited land resources.

La Unión Europea se encuentra en un punto de inflexión. Para garantizar un futuro resistente para los alimentos, el clima y la biodiversidad, debemos replantearnos radicalmente nuestro enfoque sobre el uso de la tierra y la biomasa, escribe Sjoukje Heimovaara.

Sjoukje Heimovaara, Presidenta de la Universidad e Investigación de Wageningen

Recientemente, el Diálogo Estratégico presentó su informe sobre el futuro de la agricultura y la alimentación. Las recomendaciones deben tomarse en serio para orientar el futuro de la política agrícola de la UE. Sin embargo, para que estas sugerencias orienten eficazmente la política agrícola de la UE, debemos ampliar nuestra perspectiva sobre el uso de la tierra en toda Europa.

Cada vez se reclama más la seguridad alimentaria europea. Pero la dependencia de Europa de las importaciones de insumos agrícolas vitales -como fertilizantes y energía- nos hace vulnerables. Y debemos reconocer que nuestra tierra tiene múltiples usos: producción de alimentos, construcción, energía, conservación de nuestra biodiversidad y producción no alimentaria.

En la actualidad, unos 300 millones de hectáreas ya se utilizan para la producción de productos no alimentarios, como madera, papel y productos químicos. Dado que la mayoría de los materiales dependen ahora de materias primas fósiles, lo que no sólo es insostenible sino que nos hace dependientes de las importaciones, es inevitable un cambio hacia productos de base biológica.

Hoy (6 de noviembre), en nuestra conferencia anual Mansholt en Bruselas, investigadores de la Universidad e Investigación de Wageningen presentarán cinco dilemas acuciantes a los que se enfrenta Europa a la hora de gestionar sus limitados recursos de tierras. Dilemas que debemos afrontar para tener una perspectiva del uso de la tierra para la agricultura, la silvicultura y la naturaleza en la UE.

Autonomía

El primer dilema es hasta dónde estamos dispuestos a llegar para lograr una mayor autonomía, no sólo para la seguridad alimentaria sino también para la resiliencia económica; requiere tanto avances tecnológicos como un cambio colectivo en las pautas de producción y consumo. Aunque la plena autonomía es una tarea de enormes proporciones, con un fuerte liderazgo de la UE podemos reducir las dependencias y situar a Europa a la vanguardia de los sistemas alimentarios resilientes.

El futuro de la ganadería

El segundo dilema se centra en la ganadería. ¿Cómo equilibrar la importancia económica y cultural de la ganadería con nuestra urgente necesidad de reducir el impacto medioambiental? La ganadería desempeña un papel vital en la agricultura europea, pero su impacto ambiental es significativo. La cuestión no es si debemos abandonar la ganadería, sino cómo podemos hacer evolucionar el sector. Con los incentivos adecuados, el sector ganadero europeo puede seguir contribuyendo a la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, cumplir los objetivos medioambientales.

Clima

Nuestro tercer dilema gira en torno al reparto de responsabilidades para cumplir los objetivos climáticos y de biodiversidad. ¿Deben los Estados miembros soportar la misma carga o debemos adaptar las expectativas a las características naturales y económicas de cada país?

Una posible solución es un modelo de colaboración en el que los países contribuyan en función de su geografía, biodiversidad y capacidades específicas. Este enfoque fomentaría la cooperación y permitiría a cada nación aprovechar sus puntos fuertes a la vez que avanza colectivamente en la agenda de sostenibilidad de la UE. Sin embargo, debemos tener cuidado de no defraudar la responsabilidad individual.

Uso del suelo

El cuarto dilema se refiere a la coexistencia del uso de la tierra. Hay formas de combinar la autonomía alimentaria y de recursos, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y aumentar la biodiversidad, pero disminuyen la producción de biomasa por hectárea. Es probable que las ambiciones de la UE en materia de biodiversidad, emisiones de GEI y autonomía de los recursos den lugar a reivindicaciones contrapuestas sobre la tierra. ¿Debemos dar prioridad a la intensificación sostenible, a la extensificación o a un planteamiento híbrido?

Consumidores

El quinto y último dilema se refiere al comportamiento de los consumidores. Tiene un profundo impacto en la huella ecológica de Europa y en su capacidad para alimentarse. Es necesario un cambio hacia modelos de consumo más sostenibles, especialmente en alimentación y moda. Sin embargo, la dirección pública de nuestro comportamiento como consumidores es una cuestión social y políticamente delicada. Los consumidores tienen derecho a elegir. Por eso se muestran reacios a intervenir.

Por otra parte, la sociedad apoya la intervención activa de los gobiernos para promover pautas de consumo más sanas y sostenibles. La pregunta sigue siendo: ¿hasta dónde debemos llegar a la hora de orientar las elecciones de los consumidores? ¿Nos atrevemos a limitar nuestras propias elecciones para proteger las de nuestros hijos?

Estos son cinco dilemas importantes, pero hay otros, todos interrelacionados, en los que cada decisión afecta a la siguiente. Las decisiones que se tomen ahora configurarán el paisaje europeo de las generaciones venideras. Pero no tomar decisiones tendrá un impacto aún mayor. Tenemos que hablar.

He aprendido que un diálogo honesto con personas que pueden tener puntos de vista diferentes es a menudo más esclarecedor que las discusiones con personas de ideas afines. Lo hemos comprobado en la mesa del Diálogo Estratégico.

Por lo tanto, animamos a la UE a iniciar diálogos centrados en una visión futura del uso de la tierra y a hablar de estos dilemas. La Universidad e Investigación de Wageningen y nuestros socios están preparados para apoyar a la Comisión Europea y a sus estados miembros a navegar por esta complejidad. Juntos, podemos crear un futuro en el que la tierra de Europa se utilice de forma responsable, apoye la biodiversidad, alimente a su población y lidere la sostenibilidad global.