Aumenta el impulso para un monumento en Bruselas en memoria de las víctimas de la dictadura
Los legisladores están presionando a las instituciones de la UE para que contribuyan a la financiación de un monumento situado frente al Parlamento Europeo en memoria de las víctimas de los regímenes comunistas y fascistas.
Dos décadas después de su adhesión a la UE, los países de Europa Central y Oriental que en su día se encontraban tras el Telón de Acero están a punto de dejar una huella imborrable en Bruselas —en el sentido más literal de la palabra—. Cada vez hay más apoyo para un nuevo monumento frente al Parlamento Europeo que mostraría cientos de cartas escritas por víctimas de los regímenes totalitarios del siglo XX, grabadas en grandes losas de pavimento.
Conocida como «Un eco en el tiempo», la instalación se construiría en la Esplanade Solidarność, una concurrida vía peatonal que utilizan a diario funcionarios de la UE, grupos de presión y visitantes que se desplazan entre la estación de Luxemburgo y el Parlamento.
«Siento que contamos con cada vez más comprensión por parte de otros Estados miembros», afirmó Nerijus Aleksiejūnas, embajador de Lituania ante la UE. Lituania encabeza los esfuerzos para conseguir respaldo político y financiero de cara a su presidencia del Consejo de la UE en el primer semestre de 2027, cuando la política de la memoria pasará a ocupar un lugar prioritario en la agenda de Bruselas.
Un mensaje poderoso
Para la nación báltica, el monumento conmemorativo —solicitado por primera vez por los eurodiputados en 2009— sería un mensaje poderoso, que cobra aún más relevancia debido a la guerra que Rusia sigue librando contra Ucrania.
Para Aleksiejūnas, también es una cuestión personal. Su abuelo fue deportado a un campo de prisioneros en Siberia tras la Segunda Guerra Mundial, y nunca regresó.
Pero el alcance va más allá de la mera Europa del Este. La idea es conmemorar a los millones de víctimas de los regímenes comunistas, nazi y otros regímenes fascistas del siglo XX, algo que, según el embajador, sería novedoso para la UE.
Lituania, Albania, Croacia, la República Checa, Letonia y Estonia se han comprometido a aportar fondos, mientras que los eurodiputados están presionando a las instituciones de la UE para que abran sus chequeras. Ucrania, Canadá y Polonia también han participado en las conversaciones preparatorias.
El proyecto lleva años sorteando obstáculos administrativos y de planificación, incluido un cambio de ubicación de la Place Jean Rey a la Esplanade Solidarność, justo al lado del Parlamento.

Tszwai So fotografiado con algunas de las obras de arte relacionadas con el proyecto (izquierda). Representación artística de las letras, con el código QR correspondiente (derecha). (Foto: Imagen de PEMC y Spheron Architects)
«Cada día es más probable. Ahora tenemos todo el impulso necesario», afirmó Tszwai So, el arquitecto británico cuyo diseño ganó un concurso internacional presidido por Norman Foster en 2018.
El monumento contaría con unas 500 cartas seleccionadas por un panel internacional de historiadores de entre una colección que asciende a decenas de miles. El archivo incluye correspondencia de víctimas del Holocausto, prisioneros recluidos en los gulags soviéticos y otras personas perseguidas por regímenes totalitarios. Los visitantes podrían acceder a material adicional a través de un centro de documentación en línea vinculado al sitio.
Tswai So afirmó que el proyecto se inspiró no solo en la historia de Europa, sino también en la preocupación por las nuevas formas de poder y control en la era digital. Dirige un movimiento artístico en Londres llamado Emotionalism, que anima a los diseñadores a poner mayor énfasis en la experiencia humana en un momento en que las empresas tecnológicas y los algoritmos ejercen una influencia cada vez mayor sobre la vida pública.
«¿Alguna vez han visto el mundo tan polarizado?», preguntó. «Ya no hay matices, solo blanco y negro».

Vista aérea imaginaria del proyecto. (Foto: Imagen de PEMC y Spheron Architects)
La construcción aún está lejos. Hasta ahora, los Gobiernos han comprometido unos 200.000 euros de los aproximadamente 4 millones que, según los organizadores, se necesitan, lo que mantiene el proyecto sin la financiación necesaria para obtener la licencia de obras.
La Plataforma de la Memoria y la Conciencia Europeas, una ONG con sede en Praga, supervisa la iniciativa y tiene previsto lanzar una campaña de micromecenazgo a finales de este año.
Sandra Kalniete, eurodiputada letona de centro-derecha, lidera una campaña para «presionar» al Parlamento para que financie la construcción del monumento conmemorativo y a la Comisión Europea para que cubra los gastos del centro de documentación digital.
«Estas donaciones son muy necesarias porque sin ellas no podemos [obtener] la licencia de obras», afirmó, deseosa de no generar oposición entre los eurodiputados y los partidos vinculados al apoyo prestado en el pasado a la Unión Soviética. «Estamos actuando con mucha cautela y delicadeza».
Miriam Sáenz De Tejada ha colaborado en este reportaje.
(Editado por cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)