Europa quiere construir junto a Ucrania. ¿Podrá su industria de defensa seguir el ritmo?
Mientras Kiev insta a Europa a actuar con mayor rapidez, su industria armamentística pone de manifiesto lo rezagada que está la Unión en este aspecto. La UE produce sistemas que resultan demasiado sofisticados y caros para el campo de batalla moderno.
Ante un déficit de financiación en materia de defensa de 27.000 millones de dólares (23.300 millones de euros), Ucrania pide a sus aliados europeos algo más que simples suministros. Quiere que Europa colabore con ella en la construcción.
Esto implica empresas conjuntas, producción bajo licencia y fábricas a ambos lados de la frontera. Pero también implica inyectar dinero y empresas europeas en un sector moldeado por cuatro años de guerra.
En Bruselas, los programas de defensa pueden tardar años en ponerse en marcha, a menudo con plazos de entre cinco y diez años. En Ucrania, un sistema de armamento puede quedar obsoleto antes de que se complete el papeleo.
Por ejemplo, los proyectos del Fondo Europeo de Defensa (FED) pueden llegar al final de su ciclo sin estar «ni de lejos» a la altura de lo que necesita el frente, según explicó a Euractiv un funcionario de la Comisión Europea que colabora estrechamente con la industria de defensa ucraniana.
«Nuestro sistema carece de flexibilidad», explica. Un fabricante puede ser capaz de vender el mismo producto acabado durante años. Pero en Ucrania, donde todo funciona a ritmo de guerra, los ataques y las capacidades de Rusia cambian demasiado rápido para eso.
Las empresas ucranianas también llevan mucho tiempo diciendo a los aliados europeos que podrían producir aproximadamente el doble si dispusieran del dinero y los contratos necesarios para ampliar su producción, añadió el funcionario.
La semana pasada, los ministros de Defensa europeos manifestaron su disposición a acelerar los pagos del préstamo de 90.000 millones de euros de la UE después de que Volodimir Zelenski solicitara que se adelantara la financiación.
Una firma no es una fábrica
El impulso de Europa para fabricar junto con Ucrania se está topando con el mismo problema de velocidad. Según el responsable, las empresas ucranianas están ahora por delante de sus homólogas europeas en varios ámbitos.
Se están multiplicando las empresas conjuntas y los acuerdos de licencia, especialmente en el campo de los drones. Pero firmar el acuerdo es solo el principio.
Ihor Fedirko, director ejecutivo del Consejo Ucraniano de la Industria de Defensa (UCDI), afirmó que los acuerdos de licencia son «algo más que meras relaciones corporativas». Demuestran que los socios están dispuestos a colaborar con la industria ucraniana, en lugar de limitarse a suministrarle productos.
No obstante, convertir esos acuerdos en producción sigue llevando meses. Fedirko estimó que una instalación similar tardaría «no menos de ocho meses» en ponerse en marcha, tras formar a los ingenieros y gestionar los trámites burocráticos en ambos países.
«La voluntad política»
La mayor variable«es la voluntad política», afirmó. «Sé de lo que es capaz mi país cuando contamos con la voluntad política».
Llevar las armas fabricadas en Ucrania a los mercados extranjeros puede resultar igual de difícil. Incluso después de que Kiev anunciara la liberalización de las exportaciones de defensa, las empresas siguen teniendo dificultades para obtener la autorización del Gobierno, según un funcionario de la Comisión.
Aunque las exportaciones no están restringidas legalmente, en la práctica sigue siendo difícil obtener la autorización, ya que el proceso lleva meses. Para agravar aún más la situación, según la normativa más reciente, las empresas pueden tener que pagar entre el 20 % y el 30 % del valor del contrato solo por presentar la solicitud, añadió el funcionario.
Mientras tanto, la UE tiene su propio obstáculo al otro lado. El equipamiento ucraniano que entra en los mercados europeos tiene que cumplir la normativa y los estándares de la UE, afirmó Riho Terras, vicepresidente de la Comisión de Defensa y Seguridad del Parlamento Europeo.
La industria de defensa de la UE «no es capaz de adaptarse rápidamente», añadió Terras, ya que produce sistemas que son «demasiado sofisticados y demasiado caros» para el campo de batalla moderno.
«Nuestro modelo ya no es sostenible a largo plazo», afirmó Terras. El problema también es político. «Los ciudadanos europeos siguen sin sentir que se trate de su guerra». Si no lo sienten así, señaló, los políticos no invertirán lo suficiente.
(Editado por mm, bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)