Las empresas de la UE presionan a Bruselas para reforzar la simplificación de la burocracia

En el marco de su agenda de simplificación, la Comisión quiere que la legislación de la UE sea más eficiente y fácil de aplicar. El plan consiste en reducir las cargas administrativas en un 25 % en general y en un 35 % para las pymes. Para ello, Bruselas ha presentado diez paquetes globales. Sin embargo, no todo es un camino de rosas. Algunas partes interesadas advierten de que las iniciativas presentadas como simplificaciones podrían derivar en una desregulación, lo cual significaría que las normas se debilitarían o se eliminarían en lugar de aclararse.

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El comisario europeo de Economía, Productividad, Aplicación y Simplificación, Valdis Dombrovskis, en una imagen de archivo.
El comisario europeo de Economía, Productividad, Aplicación y Simplificación, Valdis Dombrovskis, en una imagen de archivo. [Credit: Euractiv]

Bruselas (Euractiv.com) – Las empresas europeas han redoblado la presión a la Comisión Europea para que se reduzca drásticamente la pesada carga burocrática en el bloque comunitario, algo que llevan años solicitando. Parece que finalmente Bruselas les ha escuchado. 

En el marco de su agenda de simplificación, la Comisión quiere que la legislación de la UE sea más eficiente y fácil de aplicar. El plan consiste en reducir las cargas administrativas en un 25 % en general y en un 35 % para las pymes.

Para ello, Bruselas ha presentado diez paquetes globales. Sin embargo, no todo es un camino de rosas. Algunas partes interesadas advierten de que las iniciativas presentadas como simplificaciones podrían derivar en una desregulación, lo cual significaría que las normas se debilitarían o se eliminarían en lugar de aclararse.

Al mismo tiempo, un reto clave de las iniciativas de simplificación es garantizar que las normas de la UE se apliquen de manera efectiva en todos los Estados miembros.

Mantener los estándares

Aunque los ciudadanos quieren ver una mayor productividad y más competitividad, la pregunta es: ¿cómo puede la UE garantizar que la simplificación no conduzca a una rebaja de los estándares, al tiempo que se consigue una reducción real de la carga regulatoria?

Para responder a esa pregunta, el comisario europeo de Economía, Productividad, Aplicación y Simplificación, Valdis Dombrovskis, asistió a un evento de Euractiv el pasado 23 de marzo, durante el cual dialogó con las partes interesadas.

«Europa tiene todo lo necesario para triunfar en la nueva economía global: instituciones sólidas y el Estado de derecho, una mano de obra altamente cualificada y productiva, y un mercado único que abarca todo el continente», afirmó Dombrovskis en su discurso de apertura. Sin embargo, reconoció que «no estamos aprovechando al máximo estos activos para garantizar que nuestra economía alcance todo su potencial».

¿El resultado? «El crecimiento ha sido inferior al que podría ser y al que debería ser. No se trata de un fenómeno nuevo. Los retos de productividad de Europa llevan más de una década acumulándose. Pero la urgencia de abordarlos ha aumentado considerablemente. Hoy en día, pocos dudan de que hemos llegado a un momento decisivo», afirmó.

«Sabemos que los cambios que aporta la simplificación deben ser significativos, no meramente cosméticos. Deben suponer una diferencia tangible en el funcionamiento diario de nuestras empresas. Por eso estamos colaborando sistemáticamente con las partes interesadas a través de “diálogos de implementación”, señaló Dombrovskis, al tiempo que añadió que son necesarias “evaluaciones de la realidad” para identificar qué funciona y qué debe mejorarse.

Diálogos sectoriales

En 2025, la Comisión celebró más de 50 diálogos de implementación en los que participaron más de 1 000 partes interesadas de diversos sectores.

Martynas Barysas, director de mercados internos de BusinessEurope, representa a muchas de esas partes interesadas y fue claro en su resumen de la situación: «La simplificación debería significar una reducción de la carga normativa; y esta petición no tiene su origen en ninguna presión externa, ya que llevábamos años pidiendo esa reducción».

Pero añadió que «la mera simplificación no basta para abordar la brecha de productividad».

Barysas también tuvo un mensaje para los responsables políticos: «No pierdan nunca de vista el objetivo de la simplificación cuando propongan y negocien los paquetes omnibus u otras iniciativas de la UE y, por supuesto, eso tiene mucho que ver también con la implicación del Parlamento Europeo y del Consejo».

«La Comisión Europea no puede llevar a cabo la simplificación por sí sola. Las instituciones de la UE y nacionales deben hacer coincidir la ambición con los resultados», apuntó Dombrovskis.

«Más de un culpable»

Por su parte, Pieter Jan Kleiweg de Zwaan, de la Representación Permanente de los Países Bajos ante la Unión Europea, también se hizo eco de esta perspectiva: «Yo sería el primero en decir que, por supuesto, la Comisión no es la única culpable. También lo es el Consejo. Porque muy a menudo la Comisión presenta propuestas y luego el Consejo añade capas adicionales, a menudo bajo la presión de nuestros propios parlamentos».

«El Parlamento Europeo también añade capas adicionales (…) así que todos tenemos una responsabilidad. Pero, al fin y al cabo, también debemos ser cautelosos: la simplificación no puede ser un cambio de política por la puerta trasera», subrayó.

«Como ha dicho el comisario, la simplificación no es sencilla y no debería serlo. Algo que debe abordar al mismo tiempo muchos objetivos —económicos, sociales, medioambientales y tecnológicos— no debe ni puede ser sencillo», señaló por su parte la Dra. Stella Tsani, profesora asociada del departamento de economía de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas.

«El resultado final debe ser claro, fácil de asimilar y fácil de aplicar. Al mismo tiempo, la simplificación no debe limitarse a una mera reducción de costes. Debe optimizarse como un facilitador de la innovación y el desarrollo sostenible», añadió la experta.

«La simplificación no consiste solo en hacer menos. Se trata de hacer lo que importa de la forma más eficiente. Este enfoque refuerza la competitividad al tiempo que salvaguarda la resiliencia económica, social y medioambiental a largo plazo de la UE», concluyó Tsani.

Las evaluaciones de impacto

Kleiweg de Zwaan comentó que las evaluaciones de impacto desempeñan un papel fundamental a la hora de comprobar los efectos de las nuevas propuestas. «Dado que las evaluaciones de impacto brillan por su ausencia con demasiada frecuencia, queremos que sean más sencillas y específicas. Creemos que se puede hacer mucho más con unas buenas evaluaciones de impacto no burocráticas antes de proponer legislación», agregó.

Por otro lado, Véronique Willems, secretaria general de SMEunited, pidió que las pymes ocupen un lugar central tanto en las evaluaciones de impacto como a la hora de proponer legislación. «Queremos una legislación basada en el principio de “pensar primero a pequeña escala”. Sabemos que es un eslogan fácil, pero no es tan sencillo de poner en práctica.», comentó.

En ese sentido, señaló que alrededor de 24,5 millones de empresas en Europa tienen menos de 10 empleados. «Por lo tanto, de facto, deberíamos elaborar la legislación basándonos en ese grupo de microempresas. Entonces se obtiene un panorama completamente diferente.», subrayó.

«Porque si empezamos a desarrollar legislación para ese grupo y añadimos niveles en función del impacto y el tamaño de las empresas, cuando esté justificado, será más fácil ir incorporando poco a poco a las empresas y lograr que cumplan con lo básico. Las empresas podrán entonces crecer a un ritmo viable, en lugar de pedirles que alcancen la cima de la montaña de inmediato», explicó Willems.

Decidir y simplificar con rapidez

Barysas destacó la importancia de tomar decisiones de simplificación con rapidez. «El tiempo de comercialización es importante para las empresas, y estas aún no perciben los efectos de la simplificación. Tenemos que reconocerlo. Por lo tanto, necesitamos que sea más rápido. Además, en nuestra opinión, es importante que garanticemos la continuidad. Esto no debería ser un ejercicio puntual de simplificación de la normativa de la UE. Necesitamos una visión a más largo plazo», apuntó.

Dombrovskis abordó también la cuestión de la seguridad jurídica. «Por supuesto, debemos tener en cuenta que es una cuestión que tiene dos caras. Si alguien argumenta que no podemos llevar a cabo la simplificación porque “¿qué pasa con la seguridad jurídica?”, lo mismo podría aplicarse a cualquier nuevo requisito. La realidad es que no podremos, ni debemos aspirar a, algún tipo de congelación legislativa. La vida evoluciona, y el entorno global en el que nos encontramos evoluciona, por lo que nuestro órgano legislativo debe evolucionar con ello».

«Debemos recordar que la simplificación no es un objetivo en sí mismo (…) «Tenemos que tener presente nuestra agenda más amplia de contar con una Europa fuerte en el mundo. Una economía fuerte y competitiva es capaz de reforzar nuestra defensa en las circunstancias geopolíticas actuales. Por lo tanto, al fin y al cabo, lo que hacemos debe evaluarse en función de esos criterios de referencia», subrayó.

Este artículo se inscribe en el debate político de Euractiv«De la simplificación a la aplicación: impulsar la competitividad y la productividad en todala UE», con el apoyo de la Secretaría General de la Comisión Europea.

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[Editado por Euractiv.com y Fernando Heller]