Los incendios de 2025, los más costosos pese a sumar la segunda menor superficie quemada desde 2002
El año pasado se quemaron 335 millones de hectáreas en el mundo. Se observa una tendencia hacia fuegos cada vez más extensos y costosos, tanto en términos económicos como de vidas humanas perdidas.
El año pasado fue el más costoso jamás registrado en el mundo en cuanto a pérdidas aseguradas por incendios forestales, a pesar de que registró la segunda superficie quemada más baja desde 2002. Así se desprende de un estudio realizado por un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y publicado este lunes en la revista Nature Reviews Earth & Environment.
El mundo experimentó en 2025 algunos de los incendios más destructivos y mortales de la historia reciente y se observa una tendencia continua hacia fuegos cada vez más extensos, costosos y desastrosos, tanto en términos económicos como de vidas humanas perdidas.
Según el mencionado estudio, el año pasado se quemaron 335 millones de hectáreas en el mundo, un 16 % menos que el promedio a largo plazo, mientras que las emisiones totales de carbono relacionadas con los incendios se redujeron a 11.000 millones de toneladas de CO2, el tercer año con la cifra más baja desde 2002.
Sin embargo, una serie de incendios forestales catastróficos en Canadá, Estados Unidos, Europa y Corea del Sur provocaron más de 300.000 evacuaciones y más de 90 muertes, lo que subraya el creciente coste social de los incendios forestales extremos.
38 % de todas las pérdidas cubiertas por aseguradoras
Desde el punto de vista financiero, 2025 se convirtió en el año más costoso registrado en el mundo en cuanto a pérdidas aseguradas por incendios forestales, que representaron un 38% de todas las pérdidas cubiertas por aseguradoras en relación a desastres naturales.
Los incendios de Los Ángeles, por sí solos, fueron el quinto desastre natural más costoso de la historia, con 140.000 millones de dólares en pérdidas totales, de las que 40.000 millones quedaron cubiertas por el seguro.
«El año 2025 demuestra que un año con pocos incendios a nivel mundial aún puede ser devastador. Estamos observando una creciente desconexión entre la superficie total quemada y los impactos en el mundo real, donde el riesgo está cada vez más determinado por la ubicación, la intensidad y la exposición al fuego», según Matthew Jones, del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de East Anglia.
Jones añade: «Los incendios forestales de 2025 demuestran que, sin medidas decisivas, las sociedades seguirán enfrentándose a riesgos humanos, económicos y ambientales cada vez mayores en una era de incendios más extremos».
Los autores afirman que sus hallazgos refuerzan la necesidad urgente de reducir rápidamente las emisiones de combustibles fósiles para limitar el calentamiento global, así como de aplicar medidas de adaptación mucho más contundentes, incluyendo una gestión proactiva de la vegetación.
Incendios de rápida propagación
También señalan la necesidad de infraestructuras resilientes y planes de evacuación adaptados a un mundo con paisajes cada vez más propensos a los incendios y con incendios de rápida propagación.
Asimismo sugieren que la temporada de incendios forestales de 2025 refleja un cambio global: a medida que disminuyen los fuegos en la sabana, los incendios forestales extremos y destructivos están surgiendo cada vez más en regiones templadas y de altas latitudes, donde los bosques ricos en combustible pueden arder con una intensidad sin precedentes y las sequías y olas de calor provocadas por el clima amplifican las condiciones propicias para los incendios.
El crecimiento demográfico en la frontera entre zonas urbanas y silvestres también aumenta la exposición, mientras que los recursos para la extinción de incendios se ven sobrecargados, ya que múltiples regiones se enfrentan a emergencias simultáneas.
El equipo descubrió que, si bien las emisiones globales disminuyeron, los bosques boreales de Canadá continuaron batiendo récords, entrando en un tercer año consecutivo de actividad extrema de incendios.
Degradación del ecosistema y debilitamiento de la recuperación forestal
Entre 2023 y 2025, los incendios forestales canadienses liberaron más CO2 que durante todo el periodo anterior de 15 años, debido a la quema persistente en ecosistemas forestales ricos en carbono. Estos ecosistemas, históricamente adaptados a incendios poco frecuentes, están experimentando ahora una recurrencia de incendios sin precedentes, lo que suscita preocupación por la pérdida de carbono a largo plazo, la degradación del ecosistema y el debilitamiento de la recuperación forestal.
En enero de 2025, los incendios de Palisades y Eaton se convirtieron en el evento de incendios forestales más destructivo en la historia de Estados Unidos. Avivados por grandes cantidades de vegetación extremadamente seca y vientos huracanados, causaron la muerte de 31 personas, destruyeron casi 12.000 viviendas y obligaron a evacuar a más de 150.000 personas. Además, generaron una peligrosa contaminación atmosférica que afectó a 10 millones de residentes.
«Los devastadores incendios forestales provocados por el hombre en California, Europa y Corea del Sur, ocurridos el mismo año que el consumo masivo de reservas de carbono en Canadá debido a incendios causados por rayos, ponen de manifiesto la rapidez con la que el cambio climático está creando las condiciones para que los incendios forestales extremos se propaguen en una amplia gama de biomas y estaciones», según Crystal Kolden, de la Universidad de California en Merced.
Sequía y repetidas olas de calor extremas en Europa
La grave sequía y las repetidas olas de calor extremas provocaron el año pasado importantes incendios forestales en todo el Mediterráneo, que dejaron 28 muertos confirmados, más de 120.000 evacuaciones y solicitudes simultáneas de recursos de emergencia por parte de seis naciones europeas.
España sufrió su mayor superficie quemada desde 2002, con más de 350.000 hectáreas afectadas en agosto y ocho víctimas mortales. En Portugal, miles de bomberos lucharon contra grandes incendios de rápida propagación, incluido el mayor fuego forestal de la historia del país.
En Grecia, Turquía y Chipre, las prolongadas olas de calor propiciaron incendios devastadores que desplazaron a decenas de miles de personas, mientras que Francia sufrió el mayor incendio desde 1949. El Reino Unido registró la mayor superficie quemada de su historia, incluyendo su primer megaincendio documentado en Escocia, que superó las 10.000 hectáreas.
«Los estudios demuestran claramente que las condiciones climáticas cálidas, secas y ventosas que provocaron devastadores incendios forestales en el sur de Europa se han vuelto mucho más probables debido al cambio climático causado por el ser humano», indica Theodore Keeping, del Centro de Atribución del Clima Mundial del Imperial College de Londres.
(Editado por MGR/clc/Servimedia y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)