ENTREVISTA: La adhesión de Islandia a la UE, «un gran paso atrás para la democracia»
El 29 de agosto, los islandeses acudirán a las urnas para decidir si el país debe continuar con las negociaciones de adhesión a la UE. Islandia solicitó la adhesión a la UE en 2009, pero las negociaciones se estancaron en 2013 y, posteriormente, el país retiró su solicitud.
«La UE supone una amenaza mayor para Islandia que Donald Trump», ha declarado a Euractiv Haraldur Ólafsson, líder del movimiento euroescéptico islandés Heimssýn.
Los islandeses acudirán a las urnas el 29 de agosto para decidir si el país debe seguir adelante con las negociaciones de adhesión a la UE. «Entrar en la UE supone dar un gran paso atrás respecto a la democracia tal y como la conocemos», afirmó Haraldur Ólafsson.
Profesor de Física en la Universidad de Islandia, lidera la campaña del «no», o nei, del país. Vivió en Francia durante años y no le impresionaron los sentimientos expansionistas proeuropeos que experimentó allí.
«Al vivir en el continente, me di cuenta de que la idea que prevalece allí es, básicamente, que tenemos que hacer que nuestro país sea más grande», dijo. Solo a través de la ampliación puede Europa «participar en algún tipo de juego geopolítico con los otros grandes».
Islandia solicitó la adhesión a la UE en 2009, pero las negociaciones se estancaron en 2013 y el país retiró posteriormente su solicitud.
Sin complejos ante Trump
Al carecer de ejército propio, el país depende principalmente de EE. UU. así como de la OTAN para su seguridad. A raíz de las amenazas de Trump de utilizar la fuerza militar para tomar Groenlandia —un territorio danés semiautónomo—, la coalición de centroizquierda de Islandia convocó un referéndum para reavivar el debate sobre la adhesión a la UE.
Pero los acontecimientos de principios de este año, y las amenazas de Trump, no son motivo suficiente para que Islandia se incorpore al bloque, argumenta Ólafsson. «No podemos tomar ninguna decisión sobre el futuro de Islandia dentro de décadas o incluso de cientos de años… basándonos en un presidente de Estados Unidos que va a dejar el cargo dentro de dos años».
Ólafsson afirmó que el enfrentamiento por Groenlandia alimentó los discursos sobre la ampliación a ambos lados del Atlántico.
«Este extraño espectáculo que se montó en relación con Groenlandia… mucha gente se benefició de ello: la UE, el Gobierno danés y quizá también Trump», afirmó.
Además, considera que el rearme de la UE es una razón más para permanecer fuera del bloque, ya que las exigencias para que Islandia invierta en recursos militares aumentarían significativamente a medida que la UE intensifica la coordinación en materia de defensa. Y aunque Islandia es miembro fundador de la OTAN, Ólafsson describe los requisitos de la alianza como «prácticamente nulos en comparación con los que impondrá la Unión Europea [en el futuro]».
Agricultura, pesca y recursos naturales
Las cuestiones más urgentes para la adhesión de Islandia son la agricultura, la pesca y los recursos naturales. Dado que el Reino Unido —con intereses a veces contradictorios en materia de pesca— ya no es un país de la UE, se espera que las negociaciones sobre este tema candente sean más sencillas. El comisario de Pesca de la UE, Costas Kadis, sugirió recientemente que Islandia obtendría un acuerdo ventajoso si proseguía con las negociaciones.
Sin embargo, Ólafsson no está convencido y sostiene que las garantías ofrecidas en discursos, «o incluso por escrito no tienen ningún valor». En su opinión, Bruselas no debería decidir qué relaciones comerciales debe mantener Islandia con Estados Unidos.
En cuanto a las vulnerabilidades de la isla, Ólafsson afirmó que «Islandia tiene, de hecho, muchos amigos en Escandinavia». Sin embargo, admitió que «no es seguro que los amigos de Islandia sean lo suficientemente poderosos como para ayudarla si surge un problema».
Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?
Islandia ya forma parte del Espacio Económico Europeo (EEE), un acuerdo que amplía el mercado único de la UE a otros dos países no pertenecientes a la UE: Noruega y Liechtenstein.
Se trata de un acuerdo que, según Ólafsson, funciona bien, a pesar de que Islandia está obligada a transponer gran parte de la legislación procedente de Bruselas. La alternativa —un papeleo interminable para integrarse en la Unión— podría suponer una carga para el sector público de su país, que funciona bien.
«Mi motivación [detrás de la campaña] se debe en parte a que sé que adoptar 170.000 páginas de leyes y normas europeas va a tener un efecto perjudicial en la pequeña sociedad de Islandia», afirmó. «Llevo décadas colaborando con alemanes en el ámbito científico, y es increíble lo tolerantes que son con esa burocracia sin sentido».
La plena adhesión al bloque dejaría al pequeño país con tan poco peso en la toma de decisiones de la UE —con una población de 395.000 habitantes, sería el Estado miembro más pequeño— que los derechos de voto de la membresía plena no supondrían ninguna diferencia, afirmó.
Rechazar la legislación de la UE
Los países del EEE pueden, técnicamente, rechazar la legislación de la UE —un derecho que casi nunca se invoca, pero que representa un importante respaldo para la soberanía—, afirma Ólafsson. «Es como tener un arma… causa un gran impacto, aunque nunca la uses».
El Gobierno islandés ha destinado alrededor de 70 000 euros tanto a la campaña a favor como a la contraria a la UE. Ólafsson insiste en que su bando no está recibiendo dinero de nadie más, pero teme que el grupo pro-UE pueda beneficiarse de poderosos patrocinadores fuera de la isla que podrían interferir a favor de la campaña para la adhesión.
«El Movimiento Europeo está cercano a la Comisión Europea», afirmó, dando a entender que podría estar recibiendo instrucciones de Bruselas.
La semana pasada, la ministra de Asuntos Exteriores de Austria, Beate Meinl-Reisinger, visitó Islandia. La líder del grupo liberal del Parlamento Europeo, Valerie Hayer, también visitará la nación insular a finales de junio.
(Editado por ow, bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)