ENTREVISTA: «La cohesión es más que una simple “bolsa de dinero”», afirma la responsable de las regiones

«El discurso de los contribuyentes netos convierte la política de cohesión en un fondo benéfico», señala Kata Tüttő. «No lo es; sin ella, el mercado único se convertiría en un modelo de explotación».

Euractiv
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Kata Tüttő. [Foto: European Union/Fred Guerdin]

Ahora que las negociaciones sobre el próximo presupuesto a largo plazo de la UE entran en su fase decisiva, Kata Tüttő, presidenta del Comité de las Regiones, explicó a Euractiv por qué la política regional y de cohesión no debe considerarse una cuestión de segunda categoría.

Tüttő teme que la reforma estructural del presupuesto llevada a cabo por la Comisión Europea, ya aprobada por los países miembros, debilite la política de cohesión, diseñada para garantizar que las regiones más pobres no se queden atrás.

En el marco del plan presupuestario de 1,76 billones de euros, la cohesión queda, en última instancia, nacionalizada, mientras que la competitividad se convierte en la partida más importante, como prioridad explícita de la UE para el plan de gasto del periodo 2028-2034.

«La política de cohesión no es una política europea en la propuesta presupuestaria», argumentó Tüttő, una socialista húngara. «Europa crea a los vencedores, mientras que a los Estados miembros les toca ocuparse de los perdedores, con menos recursos».

Bajo la nueva estructura, la financiación regional se integrará en planes nacionales de «dinero a cambio de reformas», en los que múltiples ámbitos políticos tendrán que competir por los fondos. Estos controvertidos planes se centralizarían y se negociarían entre la Comisión y las capitales.

Las responsabilidades, de Bruselas a los Estados

«La introducción de dotaciones nacionales reduce la política de cohesión a una simple bolsa de dinero», afirmó la presidenta, que lleva representando a las regiones y autoridades locales europeas desde principios de 2025, y añadió que la simplicidad del presupuesto que tanto presume la Comisión traslada las responsabilidades de Bruselas a las capitales.

«Todos los conflictos se trasladan del ámbito de la Comisión Europea al de los Estados miembros», señaló Tüttő. «La Comisión Europea puede decir a las grandes ciudades que acuden a Bruselas en busca de soluciones en materia de vivienda, o a las islas que se enfrentan a retos específicos, que se dirijan a sus Gobiernos nacionales… La Comisión puede limitarse a decir: el dinero está ahí, acudan al Gobierno de su Estado miembro».

Los planes nacionales, pieza clave del nuevo presupuesto, absorberían la mayor parte del mismo, con 771.000 millones de euros destinados a ellos. La nueva arquitectura presupuestaria propuesta prevé fusionar una gran cantidad de ámbitos políticos en un «megafondo», centrado en los planes nacionales, con mayor flexibilidad en el gasto y la asignación de fondos.

«Existe un gran peligro de que la flexibilidad propuesta convierta los recursos de inversión a largo plazo en una solución de emergencia a corto plazo», advirtió la política húngara. La agricultura y la cohesión, dos partidas presupuestarias históricamente separadas que, en conjunto, representan alrededor de dos tercios del presupuesto total, también se agruparían con unos recursos recortados hasta situarse en menos de la mitad del presupuesto propuesto.

«Vemos que hay menos voluntad de gastar más conjuntamente», afirmó Tüttő, advirtiendo de que la lista cada vez más larga de exigencias presupuestarias no se ve respaldada por una ambición financiera suficiente.

Exigencia de recortes drásticos

Aunque la reciente propuesta presupuestaria chipriota dejó prácticamente intactos los planes nacionales, es probable que esto cambie en el transcurso de las duras negociaciones con los países más austeros, que exigen recortes drásticos y tienen la mirada puesta, en particular, en el gasto en cohesión y agricultura.

Para la exteniente de alcalde de Budapest, la disputa sobre el presupuesto suele pasar por alto una parte crucial del acuerdo original entre competitividad y cohesión. «Muchos no ven la política de cohesión como una política de inversión descentralizada a largo plazo vinculada al mercado único, pero lo es: nacieron juntas, para reequilibrar el mercado único», afirmó.

En su opinión, los fondos de cohesión no pueden considerarse simplemente como una transferencia de los países más ricos a los más pobres, sino como un mecanismo complementario, respaldado por los tratados de la UE, que ayuda a compensar los beneficios del mercado único distribuidos de forma desigual.

«Quienes aportan un saldo neto al presupuesto son los mayores beneficiarios del mercado único», señaló la política húngara. «Cada céntimo que invierten en el presupuesto de la UE genera un rendimiento tres, cuatro, cinco o seis veces superior a través del mercado único».

«El discurso de los contribuyentes netos convierte la política de cohesión en un fondo benéfico», señala Tüttő. «No lo es; sin ella, el mercado único se convertiría en un modelo de explotación».

(Editdo por bw, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)