Europa ha perdido a Nokia; Finlandia no quiere perder la IA

El exdirector general de Nokia advierte sobre posibles bloqueos digitales hostiles, mientras Bruselas intensifica sus esfuerzos por reducir la dependencia de Europa de la tecnología extranjera.

Euractiv
Nokia Tire Factory In Nokia, Finland
«Era tarea de Nokia salvarse a sí misma», recuerda un exdirectivo de Nokia. [Foto: Tony Lewis/Getty Images]

HELSINKI – Europa corre el riesgo de caer en la dependencia de los proveedores extranjeros de inteligencia artificial, de forma muy similar a como perdió en su día el control del mercado de la tecnología móvil tras el declive de Nokia, advierten los líderes tecnológicos finlandeses, en un momento en que la UE intensifica sus esfuerzos por reforzar la soberanía tecnológica.

Pocas personas están en mejor posición para hacer esa comparación que Risto Siilasmaa, quien presidió Nokia de 2012 a 2020 y dirigió la empresa durante uno de los períodos más difíciles de su historia.

En vísperas de la venta en 2013 de la división de teléfonos móviles de Nokia a Microsoft, Siilasmaa advirtió a su esposa e hijos de que tal vez tendrían que abandonar el país durante un tiempo, anticipando una fuerte reacción pública. Como presidente de la empresa más importante de Finlandia, sabía que la reacción podría ser intensa. Nokia, que en su día dominó el mercado mundial de la tecnología móvil, no era solo un negocio, sino un símbolo del éxito nacional.

Más de una década después, Siilasmaa cree que Europa se enfrenta a un reto diferente, pero relacionado. Esta vez, la tecnología es la IA. «Piensen en lo dependientes que seremos de los grandes proveedores de IA dentro de unos años, cuando la mayoría de nuestros procesos estarán gestionados, al menos en parte, por la IA», dijo a los asistentes a la cumbre INNOVA celebrada la semana pasada en la Universidad Aalto de Espoo. «Si alguien puede influir en nosotros mediante un “interruptor de apagado”, eso es un problema».

Su advertencia sobre los apagones digitales hostiles llega en un momento en que Bruselas intensifica sus esfuerzos para reducir la dependencia de Europa de la tecnología extranjera.

Soberanía tecnológica

La semana pasada, la Comisión Europea presentó un importante paquete legislativo sobre soberanía tecnológica, que incluye medidas destinadas a reforzar las capacidades europeas en materia de computación en la nube, inteligencia artificial y semiconductores, al tiempo que se reduce la dependencia de proveedores no europeos.

Para Siilasmaa, uno de los inversores tecnológicos más influyentes de Finlandia y fundador de las empresas de ciberseguridad F-Secure y WithSecure, la cuestión no es el proteccionismo, sino la resiliencia. «No era tarea de Europa —ni de Finlandia— salvar a Nokia», declaró a Euractiv. «Era tarea de Nokia salvarse a sí misma».

La lección, argumenta, no es que los gobiernos deban rescatar a las empresas tecnológicas, sino que Europa debe crear las condiciones para que surjan y prosperen muchas empresas de importancia mundial. Europa debería pensar menos en un único punto de vulnerabilidad y más en reducir las múltiples dependencias en tecnologías críticas, afirma.

«No va a haber un único “interruptor de apagado”, sino que habrá varios», argumentó. «Solo tenemos que espabilarnos y empezar a trabajar para reducir el número y riesgo de los “interruptores de apagado”».

El argumento no se refiere únicamente a la seguridad. Siilasmaa señala que las empresas tecnológicas han generado valor mucho más rápido que la mayoría de los demás sectores durante la última década, creando puestos de trabajo, atrayendo inversiones y aprovechando mejor el talento científico y de ingeniería de Europa.

El clima geopolítico actual, un punto de inflexión

Finlandia es una voz influyente en ese debate. Su población, de apenas 5,6 millones de habitantes, ha dado lugar a unas 20 empresas tecnológicas «unicornio», entre las que se encuentran Supercell, Wolt, Oura y Aiven.

Las startups finlandesas atrajeron 1.900 millones de euros en inversiones el año pasado, mientras que Espoo —sede de la Universidad de Aalto, antigua sede de Nokia y un clúster en expansión de empresas de tecnología profunda— es ahora la cuarta mayor fuente de solicitudes de patentes en Europa y uno de los centros de investigación en IA designados por la UE.

Algunos miembros del ecosistema de startups finlandés consideran que el clima geopolítico actual supone un punto de inflexión. «Hace cinco años, los responsables políticos veían a las startups como algo divertido, frívolo y simpático», afirmó Noora Saksa, directora ejecutiva de Slush, la conferencia de startups que situó al ecosistema emprendedor finlandés en el mapa mundial. Ahora, las startups se consideran activos estratégicos.

«Hace tan solo dos años, los inversores ni siquiera se planteaban entrar en el sector de la defensa», señaló. «Hoy en día, nos hemos dado cuenta de que no podemos confiar en que nadie más venga a ayudarnos».

Experiencia científica y largos ciclos de desarrollo

Saksa sostiene que las ventajas de Europa no residen en replicar el dominio de Silicon Valley en el ámbito del software, sino en la tecnología de vanguardia, ya que Europa está bien posicionada en sectores como la defensa, la tecnología industrial, la energía y la ingeniería avanzada, donde la experiencia científica y los largos ciclos de desarrollo importan más que la escala de consumo.

Pero subraya que Europa sigue necesitando más ambición, más capital de crecimiento y una mayor disposición a respaldar a los emprendedores. Un obstáculo muy comentado es la cultura de inversión conservadora del continente. Los fondos de pensiones europeos destinan solo una pequeña proporción de sus activos al capital riesgo en comparación con sus homólogos estadounidenses.

El reto es más acuciante en el ámbito de la IA, donde Europa sigue dependiendo en gran medida de los proveedores de la nube, los chips y los modelos base estadounidenses, los cuales siguen absorbiendo cantidades astronómicas de capital privado.

Mikko Möttönen, cofundador de IQM, una de las empresas líderes en computación cuántica de Europa, cree que la autosuficiencia no es realista. Pero sostiene que Europa debe mantener el control sobre las capacidades críticas.

«Entrenar nuestros propios modelos y agentes de IA»

«La soberanía no significa necesariamente que seamos los mejores del mundo en algo», afirmó. «Pero no deberíamos depender en exceso de países externos». Señala la decisión de Europa de desarrollar su propio sistema de navegación por satélite Galileo tras décadas de dependencia de la red GPS estadounidense, sugiriendo que la IA plantea un reto similar. «Necesitamos tener la capacidad de entrenar nuestros propios modelos y agentes de IA», afirmó.

Para Möttönen, la cuestión no es meramente económica. Los avances en la computación cuántica podrían acabar socavando muchos sistemas de cifrado. Pero también ve una oportunidad para que Europa desarrolle tecnologías cuánticas que ayuden a Gobiernos y empresas a combatir estas amenazas. «Esa podría ser una de nuestras formas de liderar la carrera», sugirió.

Jaan Praks, profesor de la Universidad de Aalto y cofundador de ICEYE, la mayor constelación de satélites de radar de apertura sintética del mundo, considera que Europa suele ser mejor creando innovación que adoptándola. Muchas empresas jóvenes siguen teniendo dificultades para encontrar sus primeros clientes importantes, observa.

Tecnologías de importancia estratégica

Möttönen está de acuerdo y señala que el crecimiento de IQM fue posible no solo gracias a la inversión privada, sino también a la contratación pública y las compras gubernamentales, que ayudaron a crear un mercado inicial para las tecnologías cuánticas. Sin esos clientes, muchas tecnologías de importancia estratégica nunca llegarían a escalar.

Annu Nieminen, cofundadora de The Upright Project, una empresa de datos de impacto impulsada por la IA, advierte contra reducir el debate sobre la soberanía únicamente a la propiedad. Aunque apoya el desarrollo de modelos de IA europeos, sostiene que muchas empresas, incluida la suya, podrían cambiar de modelo si fuera necesario. La cuestión más importante, sugiere, es cómo se utiliza en última instancia la IA.

«Estoy a favor de que Europa gane tantos sectores verticales como sea posible», declaró a Euractiv. «Pero la pregunta más importante, tanto para Europa como para el resto del mundo, es: ¿cuáles son las reglas básicas para lo que realmente hacemos con la IA?»

(Editado por nl, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)