El finlandés Orpo, en el punto de mira por un contrato de un estadio por valor de 35 millones de euros
En Finlandia, incluso la mera apariencia de irregularidad es objeto de un intenso escrutinio
HELSINKI – El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, se enfrenta a una presión cada vez mayor por parte de sus oponentes políticos y de los medios de comunicación para que comparezca ante un Parlamento convocado de forma extraordinaria y responda a preguntas sobre su papel en un polémico acuerdo de financiación estatal.
La polémica ha dominado la agenda política finlandesa este verano, mientras Orpo se ha mantenido prácticamente al margen del escrutinio público durante sus vacaciones.
Sus adversarios políticos ven una oportunidad a menos de un año de las elecciones parlamentarias, mientras que una nueva encuesta revela que la ciudadanía considera a Orpo el primer ministro finlandés menos exitoso de la historia reciente.
La polémica gira en torno a los 35 millones de euros de ayuda estatal prometidos al proyecto Helsinki Garden, un plan que lleva mucho tiempo gestándose y que pretende levantar un nuevo recinto para deportes y conciertos en el centro de la ciudad, cerca del actual Estadio Olímpico.
El proyecto está dirigido por Jan Vapaavuori, exalcalde de Helsinki, exministro de Economía y exvicepresidente del Banco Europeo de Inversiones. También es miembro del Partido de la Coalición Nacional, de centro-derecha, al que pertenece Orpo.
Una inversión arriesgada
Inicialmente, Helsinki Garden solicitó al Ministerio de Hacienda una garantía de préstamo estatal de 110 millones de euros, pero los medios de comunicación finlandeses obtuvieron documentos internos que revelaban que los funcionarios del ministerio consideraban el proyecto una inversión arriesgada, alegando posibles sobrecostes y retrasos, así como la existencia de proyectos de recintos similares en las inmediaciones.
Sin embargo, se informó de que Vapaavuori siguió ejerciendo presión sobre altos funcionarios y políticos, incluido Orpo, antes de que se acordara el paquete de ayudas de 35 millones de euros. Vapaavuori tampoco recogió sus contactos con ministros y funcionarios en el registro de transparencia sobre el lobismo, aunque ha afirmado que lo actualizará.
El primer ministro ha negado que las conexiones partidistas o personales hayan influido de alguna manera en la obtención del compromiso de 35 millones de euros. Pero en Finlandia, que ocupa el segundo puesto en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, incluso la mera apariencia de irregularidad suscita un intenso escrutinio.
La oposición exige respuestas
Niina Malm, vicepresidenta de los socialdemócratas en la oposición, afirmó que Orpo debería hacer una declaración ante los diputados para disipar cualquier duda de que el compromiso de financiación de Helsinki Garden implicara una conducta poco ética o inaceptable para la sociedad finlandesa.
«El primer ministro tiene la responsabilidad de garantizar que se respete la rendición de cuentas parlamentaria, y estas preguntas sin respuesta son especialmente graves dada la difícil situación fiscal de Finlandia, sobre todo porque el país se encuentra actualmente sometido al procedimiento de déficit excesivo de la Comisión Europea», declaró a Euractiv.
Los socialdemócratas no son los únicos que exigen respuestas sobre si la financiación del proyecto se aprobó a pesar de unas evaluaciones de riesgo deficientes o de presiones personales que pudieran haber favorecido a los donantes del Partido de la Coalición Nacional.
Información falsa o deliberadamente engañosa
El Partido del Centro ha cuestionado cómo la ministra de Hacienda, Riikka Purra, líder del Partido de los Finlandeses —de tendencia antiinmigración—, pudo aprobar 35 millones de euros para Helsinki Garden al tiempo que recortaba la financiación destinada a instalaciones deportivas en todo el país. La Alianza de Izquierda ha argumentado que las respuestas por escrito que Orpo facilitó al Parlamento contenían información falsa o deliberadamente engañosa, lo que, según afirma, justificaría su dimisión.
Una investigación del principal diario finlandés, Helsingin Sanomat, también concluyó que Orpo proporcionó «información falsa» sobre el proyecto en declaraciones públicas y que «los cálculos presentados por el proyecto no se comprobaron antes de que el Gobierno tomara su decisión sobre el apoyo condicional».
Malm afirmó que era responsabilidad de Orpo «exponer los hechos y disipar cualquier sospecha de conducta poco ética». «Mientras el asunto siga sin resolverse y Orpo no responda a estas preguntas, una nube de sospechas seguirá cerniéndose sobre todo el proyecto».
Aunque la oposición ha exigido que se convoque de nuevo al Parlamento, solo el presidente de la Cámara, Jussi Halla-aho, puede convocar una sesión extraordinaria. Sin embargo, no se espera que Halla-aho, que pertenece al Partido de los Finlandeses —el socio menor de la coalición de Orpo—, convoque de nuevo el Eduskunta, compuesto por 200 miembros.
El Gobierno finlandés no ha facilitado ningún ministro para que hiciera declaraciones en este artículo.
(Editado por cs, bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre wagner/Euractiv.com/es)