Peligra el apoyo europeo para combatir la "pobreza eléctrica" en África

La decisión de conectar o no las viviendas rurales a la red central se reduce a una cuestión fundamental: "el coste", asegura un experto del sector

Euractiv
Peligra el apoyo europeo al desarrollo de la red eléctrica africana
Peligra el apoyo europeo al desarrollo de la red eléctrica africana [Fotografía: Getty Images]

Bruselas (Euractiv.com/.es) – Los dirigentes africanos llevan largo tiempo soñando con una megarred eléctrica continental, gracias al respaldo financiero de la UE, pero los casi 500 millones de africanos que aún no tienen electricidad están en grave riesgo de quedarse atrás.

L Unión Africana, formada por 55 miembros, acordó en 2019 un plan a largo plazo para crear una mega red eléctrica que abarque desde Marruecos hasta Sudáfrica y dé servicio a sus 2.000 millones de ciudadanos, con el apoyo monetario y técnico de la UE, el mayor donante mundial al desarrollo.

Seis años después, el continente tiene un reto más acuciante: cerca de 400 millones de africanos siguen sin tener acceso a la electricidad básica. Y es casi seguro que no se cumplirá el plazo fijado por la ONU para 2023 en sus objetivos de desarrollo en esta materia.

Mientras otros continentes progresan – Asia ha pasado de más de 600 millones a 100 millones en los últimos 15 años – el rápido crecimiento demográfico de África hace que sus cifras absolutas permanezcan estancadas, aunque el porcentaje global descienda.

«No es aceptable que varios cientos de millones de personas no tengan acceso a la electricidad», asegura Ditte Juul Jørgensen, máxima responsable de la política energética de Bruselas.

Jørgensen, al mando de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, intervino en la reunión anual de la asociación mundial de energías renovables IRENA, celebrada en Abu-Dhabi a principios de enero, donde los países africanos se reunieron con sus homólogos de la UE.

En la red o fuera de ella

La electricidad puede llegar a la gente de dos maneras: conectándola a una extensa red de cables (la red nacional) o creando soluciones rápidas a pequeña escala, conocidas como «minirredes» o «soluciones aisladas». A pequeña escala, puede ser un hogar con un panel solar.

«La decisión de conectar o no los hogares rurales a la red central se reduce a una cuestión fundamental: el coste», explica a Euractiv Esther Haftendorn, asesora política de la Asociación de Energía África-UE.

Cuanto más lejos está un hogar de la red, más caro resulta conectarlo, sobre todo en zonas de baja densidad. Por eso, esa alternativa no siempre ha funcionado.

William Brent, director de marketing de la empresa de redes a pequeña escala Husk, explica que «cientos de millones de personas del África subsahariana rural se han quedado sin electricidad porque las redes centralizadas no han podido llegar hasta ellas»

En su lugar, se plantean soluciones aisladas y las microrredes que conectan varios hogares a una pequeña red local, explica Haftendorn.

Sin embargo, esas alternativas tienen su lado negativo: rara vez son económicamente viables sin sistemas de subvenciones o con un «cliente ancla» local más grande, como una fábrica o una granja.

Además, suelen ser de menor calidad que la red real y, en el peor de los casos, proporcionan energía suficiente para unas cuantas bombillas durante unas horas al día.

Prioridades europeas

En cuanto al apoyo europeo a África, hay una clara preferencia: las grandes redes centralizadas. En su discurso, Juul Jørgensen subrayó las ventajas del modelo europeo: redes masivas con muchas energías renovables, que abarcan varios países.

Los 5.500 millones de euros en ayudas para cables y redes eléctricas en todo el continente africano -desembolsados entre 2014 y 2022- se destinaron a este sueño europeo.

Según un informe de diciembre de 2024 de la Asociación África-UE para la Energía, «casi toda esta financiación se destinó a redes centralizadas, con solo 54 millones de euros asignados a minirredes aisladas»

Un error, opina Brent, al tiempo que añade que «dada la falta de financiación y capacidad», es ilusorio confiar en que la alternativa de las redes centralizadas lleve la electricidad a los millones de personas que la necesitan «en un futuro próximo»

La iniciativa «Pasarela Global» de la UE, que destinó 150.000 millones de euros a África, patrocina actualmente cuatro proyectos de cable transfronterizo y sólo un plan menor de minirredes para impulsar el acceso a la electricidad en África Occidental.

Y ello a pesar de que, según informes de la Unión Africana financiados por la UE, la demanda de electricidad prevista en el continente para 2040, de unos 3.800 TWh, «puede colmarse  mejor mediante una combinación de soluciones dentro y fuera de la red».

Para 2040 se prevé que las minirredes y las redes aisladas proporcionen el 15% de la energía del continente, lo que supone multiplicar por 100 los 6 TWh que suministran en la actualidad.

Sin embargo, solo reciben el 1% de las ayudas de la UE.

De cara al futuro, el apoyo financiero tendrá que centrarse en «una combinación de redes de suministro, minirredes y redes aisladas», según se apunta en el informe de diciembre.

Una red multipropósito

De momento, el objetivo de la Unión Africana es un «Plan Continental» para construir un «Mercado Único Africano de la Electricidad» que conecte -para 2035- a la electricidad a los millones de personas que aún carecen de ella. Para lograr ese objetivo la UE proporciona asistencia técnica y financiera.

En última instancia, la gigantesca empresa pretende fusionar los cinco parques eléctricos regionales del continente en una sola red que abarque todo el continente hasta 2063.

En ese sentido, Amani Abou-Zeid, Comisario de Energía de la Unión Africana, declaró el año pasado a la prensa que para alcanzar ese objetivo se necesitarán inversiones por valor de 1,3 billones de dólares.

Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía para 2024 sitúan a África como el último continente en el que millones de personas seguirán privadas de energía en la próxima década. Queda por ver si la UE puede ayudar al continente a evitar ese vaticinio.

[Editado por DC/AB/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]