La lucha de poder entre Von der Leyen y Kallas se recrudece a causa de Israel
Países como Francia, España, Bélgica, Suecia, Irlanda y los Países Bajos han presionado para que se imponga una prohibición a escala de la UE del comercio con los asentamientos ilegales, argumentando que es imprescindible ajustarse al derecho internacional.
Una disputa que viene de lejos saldrá a la luz este lunes en Bruselas, cuando los ministros de Asuntos Exteriores examinen una serie de opciones polémicas para prohibir el comercio con los asentamientos israelíes ilegales.
Durante meses, la Comisión Europea de Ursula von der Leyen se ha enfrentado al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), el cuerpo diplomático de la UE dirigido por Kaja Kallas, en una lucha de poder por determinar quién debe controlar la política exterior.
Países como Francia, España, Bélgica, Suecia, Irlanda y los Países Bajos han presionado para que se imponga una prohibición a escala de la UE del comercio con los asentamientos ilegales, argumentando que es imprescindible que el bloque se ajuste al derecho internacional.
Kallas, que a su vez se encuentra bajo la presión de once ministros de Asuntos Exteriores, ha presionado a sus colegas de la Comisión y los acusó a principios de este año de obstaculizar el trabajo sobre una revisión jurídica que ella misma solicitó en abril.
A pesar de que la Comisión de Von der Leyen distribuyó la semana pasada el tan esperado dictamen jurídico a los Estados miembros, era evidente que el ejecutivo de la UE estaba lejos de mostrarse feliz ante tal medida. «No creo que hayamos contado con una cooperación entusiasta por parte de la Comisión en este asunto», afirmó un alto diplomático de la UE cuyo país está a favor de la prohibición.
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El documento de la Comisión no llegó a formular una propuesta oficial, sino que sugirió diversas vías legales para restringir o impedir el flujo de mercancías procedentes de los asentamientos. Las tres opciones son la imposición de un sistema de licencias más estricto, aranceles exorbitantes o una prohibición total.
Divisiones en torno a la unanimidad
El documento de la Comisión avivó el debate sobre qué umbral de acuerdo debería exigirse para seguir adelante, una cuestión que parece purista desde el punto de vista jurídico, pero que resulta crucial para que cualquier medida propuesta salga adelante.
Los países a favor de prohibir el comercio con los asentamientos sostienen que debería tratarse simplemente como una medida comercial, lo que requeriría un umbral más bajo, es decir, una mayoría cualificada en lugar de la unanimidad, entre los Estados miembros. Sin embargo, la Comisión señaló en su documento que debería exigirse el acuerdo de los 27 países para cualquier iniciativa futura, ya que se trataría más bien de una cuestión política y de política exterior que de una medida comercial técnica.
Según ha informado una fuente a Euractiv, el documento fue redactado por un círculo cercano de funcionarios que rodean a Von der Leyen, exministra de Defensa alemana y miembro del Partido Demócrata Cristiano. «El documento de la Comisión no llega a exigir la unanimidad. Pero, si lo lees, queda muy claro que eso es lo que mantiene», afirmó el diplomático.
Exigir la aprobación por unanimidad de cualquier medida permitiría que cualquier país del bando del «no», ya sea Alemania o la República Checa, la bloqueara. Berlín defiende con firmeza que esta medida debe considerarse una sanción de política exterior, por lo que es necesario el acuerdo de los 27 países. Alrededor de una docena de países, respaldados por los juristas internos del Consejo de la UE y por académicos propalestinos, rechazan esta postura.
Tácticas dilatorias
Italia, un país que inclinaría la balanza hacia una mayoría cualificada para una propuesta de carácter comercial, se ha mostrado dispuesta a considerarla. Se espera que un grupo de ministros de Asuntos Exteriores señale que es absurdo no esperar que la política comercial internacional incluya una política exterior firme, y que acuse a la Comisión de recurrir a tácticas dilatorias.
La propia Kallas reconoció a principios de este año que no existía ni unanimidad ni una mayoría cualificada reducida —de al menos 15 países que representaran dos tercios de la población de la UE— para tomar ninguna medida.
La Comisión propuso formalmente el pasado mes de septiembre sanciones de gran alcance contra Israel, incluida la suspensión de las ventajas comerciales de las que disfruta Israel en virtud de su Acuerdo de Asociación con la UE. Muchos dirían que se trataba de una medida política tan drástica que estaba abocada a no alcanzar nunca un consenso entre los Gobiernos nacionales, que hasta la fecha no se han puesto de acuerdo al respecto.
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La Comisión de Von der Leyen esgrime ahora el argumento de que, dado que no hay unanimidad para aprobar las sanciones más severas, no debería dedicarse demasiado esfuerzo a nuevas sanciones, pero algunos diplomáticos nacionales consideran que eso es cínico.
Al ser preguntada sobre la cuestión aparte del comercio con los asentamientos ilegales —que no está contemplada en el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel—, von der Leyen pasó la pelota a los Gobiernos nacionales la semana pasada, y declaró a los periodistas: «La pelota está en el tejado de los Estados miembros».
Elecciones en Israel
Helen McEntee, ministra de Asuntos Exteriores de Irlanda, ha pedido que se celebre una votación «lo antes posible» tras la presentación de las opciones legales. Sin embargo, el calendario político de la UE —y el de Israel, con unas elecciones a la vista— sugiere que es probable que se produzca un nuevo periodo de estancamiento.
Tras la reunión del lunes, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE no volverán a reunirse formalmente hasta el 12 de octubre, fecha en la que es probable que Israel se encuentre en pleno apogeo de su campaña electoral.
Las elecciones generales israelíes tendrán lugar el 27 de octubre, según anunció el domingo el Gobierno de coalición del país. Es probable que las instituciones europeas se muestren reacias a adoptar medidas en plena campaña electoral, sobre todo porque ello podría hacer el juego a ministros extremistas, como Itamar Ben Gvir, mientras los candidatos compiten por derrotar a Benjamin Netanyahu y a sus socios de coalición.
Esto significa, en gran parte gracias a la Comisión, que Israel se libra de las sanciones… por ahora.
Thomas Moller-Nielsen ha colaborado en la elaboración de esta noticia.
(Editado por bw, ssm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)