Los juegos de guerra virtuales abren nuevas perspectivas para las fuerzas armadas
Una plataforma de modelización y simulación ayuda a los planificadores militares a poner a prueba decisiones operativas, evaluar resultados y perfeccionar tácticas sin necesidad de llevar a cabo costosos ejercicios sobre el terreno.
La semana pasada, en una sala de conferencias situada frente a la sede de la OTAN, Lockheed Martin hizo una demostración de lo que, en su opinión, es el futuro de los simulacros de guerra: la capacidad de poner a prueba decisiones en el campo de batalla de forma rápida y en un entorno sin riesgos.
No había tediosas hojas de Excel, ni mapas físicos sobre las grandes mesas de la sala de conferencias, ni tropas o equipos que tuvieran que desplazarse, lo que normalmente requiere semanas, si no meses, de planificación.
En su lugar, como en un videojuego (las imágenes, cortesía de la plataforma de animación para videojuegos Unreal Engine, no hacen más que reforzar ese hecho), las unidades militares se desplazaron a través de una cadena de islas en el suroeste del Pacífico.
En ese escenario, los defensores se valieron en gran medida de misiles ATACMS de largo alcance para repeler un asalto anfibio. Infligieron bajas, pero no lograron impedir que las tropas enemigas llegaran a la costa.
En una segunda simulación, los comandantes emplearon misiles de ataque de precisión (PrSM) de mayor alcance y capacidades de detección mejoradas. Esta vez, el asalto fue repelido antes de que las fuerzas de desembarco llegaran a la playa.
Rápida evolución de la guerra moderna
El ejercicio forma parte de ACES, una plataforma de modelización y simulación diseñada por Lockheed Martin para ayudar a los planificadores militares a poner a prueba decisiones operativas, evaluar resultados y perfeccionar tácticas sin necesidad de llevar a cabo costosos ejercicios sobre el terreno. «Ahora es el momento de ir más rápido. Y el modelado y la simulación les permitirán hacerlo», declaró Raashi Quattlebaum, vicepresidenta de Lockheed Martin, a Euractiv.
Argumentó que la rápida evolución de la guerra moderna, desde los drones hasta la guerra electrónica y los ataques de precisión de largo alcance, obliga a las fuerzas armadas a cambiar la forma en que han «llevado a cabo el entrenamiento durante tantos años».
Estas herramientas digitales también pueden sustituir «sin duda» parte del entrenamiento sobre el terreno de los militares, afirmó Quattlebaum.
Los ejercicios de entrenamiento a gran escala en condiciones reales tardan semanas y meses en planificarse. Los ejercicios de entrenamiento multidominio de la OTAN, como Cold Response en el Ártico, pueden tardar más de un año en completarse. Eso los hace lentos y poco frecuentes.
La tecnología de modelización y simulación digital puede ahora incorporar las especificaciones del mundo real de cualquier sistema de armas, lo que permite a los líderes militares ejecutar un número ilimitado de escenarios hipotéticos. Posteriormente se generan informes exhaustivos que ofrecen conclusiones sobre por qué se produjeron determinados resultados y cómo podrían modificarse.
Poner a prueba las operaciones multinacionales y las cadenas logísticas
Para los ejércitos europeos que buscan mejorar la coordinación y la preparación, ahora que Estados Unidos comienza a retirar tropas y equipos de la región para reorientarse hacia otros teatros de operaciones, la tecnología también podría proporcionar una forma de poner a prueba las operaciones multinacionales y las cadenas logísticas.
Un escenario podría, por ejemplo, examinar cómo llegarían los suministros de munición al frente tras varias semanas de conflicto.
Quattlebaum añadió que los análisis podrían permitir a los responsables identificar posibles carencias de capacidad y respaldar «sus decisiones de modernización a largo plazo». «Europa podría mejorar toda su coordinación, toda su comunicación y el entendimiento operativo común, y sería capaz de sincronizar todos sus activos entre países», afirmó Quattlebaum.
Por otro lado, la OTAN parece haber asimilado esa lección. El mes pasado, llevó a cabo un ejercicio de puesto de mando asistido por ordenador de una semana y media de duración, el primero en incluir el cuartel general del Mando Aliado de Operaciones.
Steadfast Deterrence 2026 fue «diseñado para reproducir las complejidades del Ártico y el Alto Norte, integrando planes del mundo real, tecnologías de simulación de vanguardia y plataformas de combate basadas en la inteligencia artificial», declaró en un comunicado el general de división Ruprecht von Butler, comandante del Centro de Guerra Conjunta (JWC) de la OTAN.
(Editado por at, cm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Eiractiv.com/es)