Orbán, acusado de «violencia contra funcionarios públicos»
El ex primer ministro húngaro comparó el organismo anticorrupción con la policía secreta de la época comunista. El primer ministro Péter Magyar señaló que los comentarios de Orbán podrían constituir «violencia contra funcionarios públicos».
BUDAPEST – La nueva directora de la Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos (NVVH) de Hungría, Anna Unger, se comprometió a proteger al personal de la agencia frente a la intimidación, después de que el ex primer ministro Viktor Orbán amenazara a los empleados con futuras consecuencias legales.
Unger, la recién elegida directora de la Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos (NVVH), encargada de localizar y recuperar los activos públicos malversados, afirmó que el organismo recurriría a medios legales para proteger a sus empleados de la intimidación política.
«La oficina protegerá no solo los activos públicos, sino también a sus empleados», declaró Unger a la cadena RTL. Añadió que «nadie tiene derecho a amenazar o intimidar al personal de la oficina» y afirmó que la NVVH emprendería acciones penales ante amenazas concretas.
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Orbán, que lidera la oposición desde la derrota de su partido, el Fidesz, en abril, intensificó sus ataques contra la agencia durante una entrevista televisada el domingo. Describió la NVVH como una «institución al estilo de la ÁVH» —en referencia a la tristemente célebre policía secreta húngara de la época comunista— y la calificó de herramienta de un «Gobierno agresivo y neocomunista».
El ex primer ministro afirmó que, si Fidesz volviera al poder, el personal podría enfrentarse a consecuencias legales y económicas, independientemente de su cargo. También señaló que Fidesz haría públicos los nombres de quienes trabajan para la agencia y supervisaría los casos en los que hayan participado.
«No se debe tolerar la tiranía»
«Debemos decirlo con antelación, con calma y con total franqueza: no se debe tolerar la tiranía», afirmó Orbán, y añadió que los empleados no podrían eludir su responsabilidad personal.
El primer ministro Péter Magyar respondió el martes en el Parlamento, señalando que los comentarios de Orbán podrían constituir «violencia contra funcionarios públicos», un delito que, según la legislación húngara, puede acarrear una pena de prisión.
Magyar calificó de «sin precedentes» que un antiguo jefe de Gobierno amenazara a investigadores, agentes de policía y fiscales por llevar a cabo procedimientos legales. Dirigiéndose a los escaños del Fidesz, afirmó que se llevarían a cabo investigaciones «contra vosotros, vuestros oligarcas, delincuentes y mafiosos».
El exministro de Justicia, Bence Tuzson, respaldó la postura de Orbán y afirmó que quienes participaran en la «operación» de la oficina «tarde o temprano responderían ante la ley».
(Editado por cs/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)