Los medios de comunicación húngaros: viejos fantasmas y nuevas sombras

Un informe filtrado saca a la luz la manipulación del pasado bajo Viktor Orbán, mientras el nuevo Gobierno de Péter Magyar se enfrenta a acusaciones de injerencia política en los medios de comunicación.

Euractiv
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Viktor Orbán y Péter Magyar. [Foto: Getty Images / Graphic by Miriam Sáenz de Tejada]

BUDAPEST – Más de cien días después de la toma de posesión del Gobierno de Tisza de Peter Magyar, la prometida «liberación» de los medios de comunicación húngaros sigue siendo objeto de controversia.

Aunque su nuevo Gobierno ha tomado medidas para desmantelar lo que se consideraba la máquina de propaganda de la anterior era de Viktor Orbán, han surgido nuevas preocupaciones a raíz de las recientes acusaciones de presiones políticas y de importantes cambios en la propiedad de los medios de comunicación.

El acontecimiento más significativo en la transición de Orbán a una nueva era se produjo con la publicación, la semana pasada, de un informe interno de 482 páginas titulado «PRO DOMO». Elaborado por personal anónimo de la agencia nacional de noticias (MTI) a lo largo de un período de diez años, el documento aportaba pruebas directas de cómo la anterior administración del Fidesz mantenía un «control manual» sobre la información difundida.

El informe recopilaba miles de correos electrónicos y notas de servicio desde 2015 hasta las elecciones de este mes de abril, y revelaba que los responsables dictaban de forma habitual qué noticias debían ocultarse, incluidas aquellas sobre las protestas rusas contra la guerra y las conclusiones de Transparency International sobre la corrupción en Hungría.

«Control central»

Una directiva de principios de 2025 ordenaba a los editores que presentaran los resultados electorales en Alemania del partido de extrema derecha AfD como «mejores de lo que fueron». Los archivos también revelan que los editores jefe sometían las noticias internacionales delicadas a un «control central» obligatorio antes de su publicación.

La revelación del dossier provocó una dura respuesta de Bertalan Havasi, el antiguo jefe de prensa del Gobierno bajo el mandato de Orbán. Havasi, que ahora ocupa el cargo de director de comunicación de Fidesz, calificó la filtración de traición interna y devolvió las acusaciones contra la nueva administración.

«No es de mí de quien se deba proteger a los medios de comunicación, sino del pequeño caballero de Facebook que envía un mensaje en un comentario sobre quién puede o no ser el nuevo redactor jefe de M1 News», declaró Havasi, en referencia a Magyar y a su presencia en las redes sociales.

Argumentó que, durante sus quince años en la comunicación gubernamental, solo realizó peticiones que «cumplían con la ley y las normas profesionales».

«No lo creo…»

Las críticas de Havasi se referían a una polémica de gran repercusión relacionada con la injerencia directa de Magyar en la cadena nacional M1. El 3 de agosto, a las 19:42, la cadena anunció el nombramiento de Gábor Hajdú como nuevo redactor jefe y de Miklós Borsa como presentador de informativos. Poco después del anuncio, Magyar comentó «No lo creo…» en respuesta a una publicación en las redes sociales que informaba de la noticia. A las 11:41 de la mañana siguiente, ambos nombramientos fueron anulados y se rescindieron los contratos.

La rapidez con la que se produjo este cambio dio lugar a numerosas acusaciones de que la cadena pública se encuentra bajo la supervisión directa del nuevo primer ministro.

A pesar de la polémica, los medios públicos avanzan hacia una nueva «normalidad». Tras un periodo de silencio simbólico, M1 reanudó su servicio habitual el 20 de agosto, seguida por Kossuth Rádió el 24 de agosto.

Fondos públicos para las noticias del partido

También han surgido nuevas preocupaciones en relación con la financiación de las propias operaciones mediáticas de Tisza. Durante la campaña electoral, el partido financió su periódico, Tiszta Hang, mediante donaciones privadas. Sin embargo, la última edición publicada esta semana fue editada y financiada por la oficina del Parlamento húngaro utilizando el presupuesto estatal del grupo parlamentario de Tisza.

El décimo número del periódico se calificó explícitamente como «Edición del grupo parlamentario». Aunque es legal y el Fidesz de Orbán recurre a ello con frecuencia, los críticos afirman que esta práctica permite a los partidos utilizar fondos públicos para difundir mensajes partidistas, eludiendo potencialmente los límites de financiación de las campañas electorales.

La transición política también ha llegado al sector privado, sobre todo al portal de noticias conservador Mandiner. En virtud de la nueva ley del Gobierno dirigida contra las fundaciones de interés público (KEKVA), el Mathias Corvinus Collegium (MCC) —propietario del medio— dejó de existir.

La caída de Mandiner

Como consecuencia, Mandiner pasó a ser propiedad del Estado. El medio ya había suspendido su edición impresa semanal el 3 de agosto, pero la transición desencadenó un colapso aún mayor. El 24 de agosto, tres de sus figuras más populares anunciaron su marcha.

Entre el personal que se marchó se encontraban Dániel Kacsoh, subdirector jefe; Mátyás Kohán, subdirector de la sección de internacional; y Krisztián Lentulai, presentador del programa más destacado del medio en YouTube. Adelantaron que el motivo de su dimisión eran los comentarios de Magyar, realizados en el Parlamento, sobre «determinar el contenido» del medio.

Los efectos colaterales de la transición también afectaron a la prensa de izquierdas, aunque con un resultado diferente. El histórico periódico Népszava, que se encontraba al borde del colapso, fue adquirido este mes por un grupo liderado por el analista político pro-Tisza Zoltán Lakner. Este grupo declaró que el objetivo es «estabilizar la supervivencia a largo plazo de la redacción en una situación difícil».

La UE se mantiene «alerta»

Mientras Budapest continúa su diálogo con Bruselas para desbloquear 10.400 millones de euros de fondos de recuperación congelados, la Comisión Europea ha indicado que está siguiendo de cerca estos acontecimientos.

Un portavoz de la Comisión declaró a Euractiv que, aunque no comentan declaraciones concretas, se mantienen atentos a la independencia de los medios de comunicación de servicio público. En diciembre de 2025, la Comisión incoó un procedimiento de infracción contra Hungría por incumplimiento de la Ley Europea de Libertad de Prensa (EMFA).

El informe de este año de la Comisión sobre el Estado de Derecho señalaba algunos avances, pero los últimos acontecimientos muestran que la independencia de los medios de comunicación sigue siendo un reto importante incluso bajo el Gobierno de Magyar.

(Editado por cs/bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)