Magyar destrona a Orbán y promete colocar a Hungría en la "vía europea"
Orbán, el líder más prorruso de la UE, ha planteado la contienda como una batalla entre él y el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, con el argumento de que Magyar no es más que una marioneta de las instituciones de la UE deseosas de arrastrar a Hungría a una guerra con Rusia. Por todo Budapest aparecieron carteles que colocaban a Magyar junto a Zelenski.
Budapest (Euractiv.com) – Péter Magyar parecía tan hecho a medida para arrebatarle el poder a Viktor Orbán que bien podría haber sido creado por un algoritmo. Y en la noche electoral de este domingo lo consiguió, con una aplastante victoria sobre el primer ministro ultranacionalista.
En solo dos años, Magyar, de 45 años, llevó a cabo una campaña en solitario muy controlada, cuidadosamente calibrada para explotar las debilidades del sistema de gobierno de Orbán (Fidesz/Patriotas por Europa, PfE), al que él mismo perteneció durante mucho tiempo.
Aprovechando los medios alternativos e independientes, unificó a gran parte de la oposición democrática a su alrededor, construyendo una campaña optimista y de base que ha atraído un apoyo masivo en toda Hungría.
En un país donde los medios de comunicación y las instituciones públicas están fuertemente sesgados en contra de la oposición, Magyar logró una gran victoria que seguramente redefinirá la política de la Unión Europea (UE) y aislará al populista más influyente de Europa.
«El Fidesz no puede ganar realmente ni siquiera con fraude. A menos que haya un fraude enorme o que anulen por completo las leyes», declaró recientemente a Telex.
De insider a outsider
Magyar, posiblemente el rival más fuerte de Orbán en sus 16 años ininterrumpidos en el poder, contaba con una ventaja reveladora: proviene del propio sistema y de los círculos de poder. En un cambio de papeles, lideró una campaña populista contra Orbán, al que presentó como el líder de una clase dirigente alejada de la realidad.
Magyar, exmarido de la exministra de Justicia Judit Varga, irrumpió en la escena en febrero de 2024 con una entrevista en vídeo en la que acusaba a Orbán y a su círculo más estrecho de corrupción y de desviar fondos de la UE.
Durante gran parte de su estancia en Bruselas —donde su entonces esposa trabajaba para el Partido Popular Europeo (PPE) y él ejercía como diplomático al servicio de Hungría en asuntos interinstitucionales—, Varga era la estrella política, mientras que él desempeñaba un papel secundario.
Los medios de comunicación húngaros lo describían como un hombre frustrado por su falta de promoción en el escalafón del Fidesz, y solía perder los estribos con los apparatchiks más leales a Orbán.
Su irrupción en la escena política se produjo en medio de un escándalo por un indulto presidencial concedido a un hombre condenado por encubrir un escándalo de pedofilia en un orfanato. El asunto obligó a dimitir a Varga —entonces aparentemente intocable y a punto de encabezar la lista de Fidesz para las elecciones europeas de 2024— y a Katalin Novák, la presidenta del país.
El escándalo y las dimisiones, así como la aparición de Magyar, revelaron que el régimen estaba en serios puros.
Desde entonces, Magyar convirtió a Tisza en la principal fuerza de la oposición en Hungría – y ahora al partido victorioso- acusando al Gobierno de utilizar sus recursos, desde los servicios de inteligencia hasta los paparazzi, para acosarlo a él, a su partido y a su familia.
Su relación con Varga también ha sido el «culebrón» que define al país. A principios de 2024, sacó a la luz una grabación secreta de su esposa en la que, al parecer, se incriminaba a otros miembros destacados de las altas esferas de Fidesz. Ella contraatacó, alegando que él la maltrataba física, emocional y verbalmente, y reveló detalles de su tempestuoso matrimonio.
Varga, ahora fuera de la política, reapareció en vísperas de las elecciones, prácticamente respaldando a Orbán frente a su expareja en una publicación de Facebook e insinuando la posibilidad de publicar todos los detalles en unas futuras memorias. Algunos especulan con que podría volver a la política.
Orbán contra Zelenski
Orbán, el líder más prorruso de la UE, planteó estas elecciones como una batalla entre él y el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, con el argumento de que Magyar no era más que una marioneta de las instituciones de la UE deseosas de arrastrar a Hungría a una guerra con Rusia. Por todo Budapest aparecieron carteles que colocaban a Magyar junto a Zelenski.
Magyar adoptó una postura cautelosa sobre Ucrania, oponiéndose a una adhesión acelerada a la UE y evitando compromisos en materia de apoyo militar.
En Bruselas, sus eurodiputados se han acercado más a la línea de Fidesz (PfE, el grupo en el cual militan, entre otros, Vox) en las votaciones sobre temas polémicos, como Ucrania y la migración. Incluso fueron sancionados por el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber —otro objetivo de la campaña de Fidesz— porque se negaron a apoyar a la Comisión de Ursula von der Leyen en una moción de censura.
En su país, Magyar mantuvo el pulso, y recorrió el país a un ritmo vertiginoso, encabezando una marcha para reunirse con la comunidad húngara en la Transilvania rumana y haciendo campaña con miles de seguidores varias veces al día durante las últimas semanas. El sábado cerró su campaña en Debrecen, la segunda ciudad del país, ante, según su versión, cerca de 30 000 seguidores.
Sus candidatos proceden del mundo empresarial y de la sociedad civil, lo que supone una ruptura con los políticos de carrera, aunque él mantiene un estricto control sobre los mensajes. «La prensa no es quien organiza la comunicación de Tisza», declaró a Telex, socio de Euractiv.
Extrema cautela
Muchos votantes no soportan al Fidesz, pero, no obstante, les inquietan los escándalos personales y, especialmente, las acusaciones de violencia doméstica. Pero el partido de Orbán saca partido de ello, en un intento por resucitar la imagen del partido como defensor de los valores familiares tras el escándalo de pedofilia.
«No creo que tenga la competencia necesaria para ser primer ministro», declaró a Euractiv Balázs Hidvéghi, diputado y subdirector de la oficina del primer ministro.
«Es obviamente un hombre muy frustrado que ha tenido una historia familiar muy negativa», afirmó el exeurodiputado en un acto de campaña en la ciudad de Székesfehérvár.
En Budapest, los votantes de izquierda se preparaban el domingo para taparse la nariz y votar a Magyar de todos modos. «Lo único que puede detener a un mal autoritario es un buen autoritario», afirmó Lukács, un librero de 29 años.
Otros consideran que su apoyo es puramente táctico. Tamás, que vota por primera vez, dice que él y sus amigos solo apoyarán a Tisza como voto de protesta contra Fidesz, pero que Magyar no les convence.
Pero se han producido otros escándalos. La exnovia de Magyar, Evelin Vogel —quien filtró grabaciones suyas— también lo acusó de violencia doméstica, y hay una investigación policial en curso por robar el teléfono de un hombre y arrojarlo al Danubio en el verano de 2024.
Enfrentamientos con la prensa
La relación de Magyar con la prensa ha sido muy conflictiva. Ha rechazado entrevistas en la prensa internacional y ha evitado por completo la «propaganda» de Fidesz, como él la llama.
En otro incidente, muy difundido, Magyar abandonó airadamente un programa en directo del canal de televisión comercial centrista de la oposición ATV.
Magyar se enfrentó al presentador Egon Rónai después de que le entregaran un dossier en el cual se detallaba la frecuencia con la que el canal le había invitado a aparecer en los últimos meses, lo que contradecía sus afirmaciones de supuesto boicot a su persona.
Negándose a aceptar el documento, el líder del Partido Tisza preguntó repetidamente: «¿Cuál es la pregunta, editor?», antes de abandonar el plató.
Tras la emisión, Magyar recurrió a las redes sociales para condenar al canal. Tildó a la cadena de la oposición de «televisión de la casa de Fidesz» y acusó al presentador de proteger al partido gobernante con mentiras en lugar de debatir las recientes decisiones de sus 1,34 millones de votantes.
A pesar de ello, el ascenso de Magyar se ha visto impulsado por las redes sociales, en particular Facebook, que él mismo gestiona personalmente.
«Ha estado a la altura de las circunstancias e incluso ha impresionado al mismísimo Viktor. Se merece su oportunidad», afirmó una figura cercana a Orbán.
«Su verdadera prueba llegará con el escrutinio que sigue a una victoria. Gobernar es mucho más que las redes sociales. Es evidente que tiene carisma personal, pero ¿cuál es su filosofía intelectual? ¿Es simplemente una versión light del Fidesz?», se preguntó.
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)