¿Por qué la industria automovilística europea está en crisis?

Los sindicatos europeos advierten del peligro real de despidos masivos en el sector

Euractiv
¿Por qué la industria automovilística europea está en crisis?
¿Por qué la industria automovilística europea está en crisis? [Krisztian Bocsi/Getty Images]

Bruselas (Euractiv.com/.es) – La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, invitó este jueves a los principales protagonistas de la industria europea del automóvil a un «diálogo estratégico» en Bruselas para debatir sobre el futuro del sector, pero ¿cuál es el origen de esta crisis que golpea a los grandes gigantes, entre ellos al alemán Volkswagen?

#nº 1 Débil demanda

El principal problema de los fabricantes europeos de automóviles se reduce a una palabra: demanda.

En 2024 se produjeron en Europa dos millones de coches menos que antes de la pandemia del COVID-19, ya que los europeos cada vez tienen menos posibilidades de permitirse un coche nuevo debido al aumento del coste de la vida y a los elevados tipos de interés.

«La clase media europea está perdiendo poder adquisitivo», declaró a la prensa el año pasado Luca de Meo, director general de Renault. Pero sin familias de clase media capaces de permitirse coches nuevos, la industria se resiente.

La escasa demanda es especialmente grave en el caso de los coches eléctricos, cuyos precios han subido en los últimos años en lugar de bajar -como se esperaba- con la caída de los costes de las baterías y las economías de escala.

El declive de la producción europea se ve acelerado por una tendencia conocida en inglés como «local for local», según la cual los fabricantes de automóviles, como las marcas alemanas, producen cada vez más sus coches y se abastecen en el país de destino de los mismos.

Es decir, fabricando coches para el mercado estadounidense en ese mercado.

«Hay que mejorar el argumento comercial a favor de la fabricación en Europa», asegura a  Euractiv Sigrid de Vries, directora general del principal grupo de presión de la industria automovilística de la UE, ACEA.

#2 Pérdida de empleos y cierre de fábricas

Un menor número de coches producidos en Europa significa también que se necesitan menos personas para fabricarlos.

Hasta finales de 2024 se comunicaron 88.000 despidos en el sector en toda Europa, según datos de Eurofound.

El dato incluye el anuncio de Volkswagen, el mayor fabricante de coches de Europa, de recortar 35.000 puestos de trabajo para 2030, con la promesa, no obstante, de recolocar  a los trabajadores afectados.

Por otra parte, la edad promedio de los trabajadores de la industria automovilística es cada vez más elevada, lo cual significa que miles de trabajadores se jubilarán en los próximos años.

En el caso de Volkswagen, la empresa alemana fabrica nueve millones de coches al año con 680.000 empleados en todo el mundo, mientras que su competidor japonés Toyota fabrica un número similar con sólo 375.000 empleados, incluso los representantes de los trabajadores han reconocido que hay un «exceso de capacidad».

«Hay una crisis, pero es una crisis en la que la carga está cayendo sobre los hombros de los trabajadores y sobre los proveedores y los actores más pequeños de la cadena de valor», explica a Euractiv Judith Kirton-Darling, Secretaria General de la federación sindical europea IndustriAll.

Esta situación se produce después de que William Todts, director ejecutivo de la ONG Transport & Environment, pusiera en duda que haya una crisis en el sector del automóvil en su conjunto, apuntando a los beneficios récord de los fabricantes de automóviles en los últimos años.

Esos beneficios se han obtenido «exprimiendo al máximo el motor de combustión interna», por ejemplo retrasando las inversiones en electrificación, asegura Kirton-Darling, así como «exprimiendo a su mano de obra», por ejemplo, pagando salarios más bajos.

El problema de la pérdida de puestos de trabajo se acelera con el cambio hacia los vehículos eléctricos, que necesitan menos personal para ensamblarlos y suponen la desaparición de cadenas de valor enteras para piezas de motores de combustión interna.

Junto con otros sindicatos, IndustriAll quiere una «moratoria en toda Europa sobre el desguace de activos industriales y los despidos forzosos para garantizar que haya espacio para soluciones negociadas para cada centro y cada trabajador»

De Vries, sin embargo, discrepa.

«No creo que la industria se limite a despedir gente», comenta.  No hay «falta de esfuerzo» por parte de los fabricantes de automóviles a la hora de intentar recualificar y recolocar a los trabajadores, añade.

#3 El cambio a los coches eléctricos no va por buen camino

El mayor punto de discordia es el paso a la movilidad eléctrica.

Aunque hay consenso «en que la tecnología dominante será la eléctrica o la de pila de combustible», como apunta de Vries, las cifras de ventas son aún muy bajas.

«Esta transición es mucho más difícil de lo que todo el mundo imaginaba o deseaba», afirma.

«Los fabricantes de automóviles están haciendo lo que pueden» para aumentar la cuota de coches eléctricos, explica de Vries.

Sin embargo, una parte de la explicación podría ser que los consumidores no se sienten seguros a la hora de comprar un coche eléctrico, sobre todo por la escasa infraestructura de recarga.

«No estamos ante una demanda natural del mercado de estos vehículos», comenta, al tiempo que añade que siempre que se han eliminado las subvenciones a la compra, la demanda de coches eléctricos ha caído en picado.

Así ha sucedido en Alemania, donde el fin de la prima al coche eléctrico casi por sorpresa y en plena crisis presupuestaria ha hecho caer drásticamente la cuota de vehículos eléctricos.

El canciller en funciones, Olaf Scholz (SPD/S&D), que intenta revalidar un segundo mandato en las elecciones generales de febrero, ha pedido a la UE que intervenga con un plan de subvenciones a la compra de coches a escala comunitaria.

Transport & Environment, sin embargo, culpa a los fabricantes de automóviles del aumento de los precios de los vehículos eléctricos, por haber concentrado su producción en modelos «premium», más caros.

La ONG confía en que este año se revierta la tendencia, ya que los fabricantes de automóviles concederán descuentos a los coches eléctricos para cumplir sus objetivos de emisiones de CO2.

«Los fabricantes de coches ya están vendiendo automóviles eléctricos a pérdida», advierte de Vries. «Se puede maniobrar con los precios, pero sólo se puede hacer durante un tiempo», añade.

Por su parte, ACEA urge a Bruselas a eximir a los fabricantes de automóviles de las posibles multas en caso de incumplimiento de los objetivos de CO2, una petición respaldada por Scholz y otros socios con potentes industrias del sector, entre ellos Francia, Italia y Chequia.

En su «Brújula de la Competitividad» ,presentada ayer, la Bruselas se compromete a «encontrar soluciones inmediatas» a las posibles multas, y a «estudiar (una) posible relajación (de normas) sin por ello rebajar la ambición global de los objetivos para 2025».

Ello apunta a un compromiso según el cual los objetivos podrían contabilizarse a lo largo de varios años, como propuso el Ministro alemán de Economía, Robert Habeck (Verdes).

Los sindicatos, por su parte, se solidarizan con las dificultades que sufren los fabricantes: «Si la demanda no impulsa el cambio en el parque automovilístico, es muy difícil conseguirlo», asegura Kirton-Darling.

Es «urgente» que la UE tome medidas para aumentar la demanda de coches eléctricos, subraya, al tiempo que admite que eso es «contradictorio con la política macroeconómica que Europa está llevando a cabo en este momento, marcada por la austeridad».

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[Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]