Alemania aprueba un polémico proyecto nuclear franco-ruso

La planta, ubicada en Alemania y en la que participarán una filial de la empresa francesa Framatome y la agencia estatal rusa de energía nuclear Rosatom, tiene como objetivo la producción de barras de combustible utilizadas en reactores de diseño ruso.

Euractiv
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La planta de Framatome en Lingen. [Foto: Friso Gentsch/picture alliance via Getty Images]

Las autoridades alemanas anunciaron el miércoles que daban luz verde a un polémico proyecto nuclear franco-ruso que, según temen los detractores, facilitará el espionaje y el sabotaje por parte de Moscú.

La empresa conjunta prevista, en la que participarán una filial de la empresa francesa Framatome y la agencia estatal rusa de energía nuclear Rosatom, tiene como objetivo la producción de barras de combustible utilizadas en reactores de diseño ruso.

Tendrá su sede en la planta de montaje de barras de combustible de Framatome, situada en la localidad de Lingen, en el estado de Baja Sajonia, cerca de la frontera con los Países Bajos.

La filial de Framatome, ANF (Advanced Nuclear Fuels), solicitó la autorización para el proyecto en marzo de 2022, apenas unas semanas después de que Rusia iniciara su invasión a gran escala de Ucrania.

El Ministerio de Medio Ambiente de Baja Sajonia declaró el miércoles en un comunicado que había «decidido aprobar» el proyecto. Esto ocurrió a pesar de que el ministro de Medio Ambiente del estado, Christian Meyer, afirmó que «las relaciones y la estrecha cooperación con la agencia nuclear de Putin son totalmente inaceptables».

Meyer señaló que su ministerio «no tenía ninguna posibilidad legal de rechazar la solicitud ni de imponerle un plazo» ante la ausencia de sanciones contra Rosatom. Rosatom ha quedado exenta de las sucesivas rondas de sanciones de la UE impuestas contra Rusia tras su invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, dada la falta de alternativas a Rusia en el ámbito de la energía nuclear civil.

Cursos de formación sobre riesgos de seguridad

Meyer señaló que una de las condiciones de la autorización era que los empleados de Rosatom o del fabricante ruso de combustible nuclear TVEL solo pudieran acceder a las instalaciones «en casos muy limitados y acompañados por la inspección correspondiente». Cualquier equipo ruso deberá someterse a auditorías externas y deberá permanecer separado del resto de instalaciones. Los empleados de ANF también deberán asistir a cursos de formación periódicos sobre riesgos de seguridad.

El Ministerio de Medio Ambiente de Baja Sajonia señaló que la autorización podría revisarse «si se identificaran nuevos riesgos», especialmente en materia de «seguridad nacional». Marc Henrichmann, diputado del partido de centro-derecha CDU del canciller Friedrich Merz, advirtió de que los rusos «están tratando de buscar vías indirectas para mantener bajo su control partes vitales de nuestra infraestructura crítica».

«En lugar de que Framatome se asocie con (Rosatom), nuestros amigos franceses deberían recurrir a otros productores», declaró a la AFP Henrichmann, que preside la comisión parlamentaria encargada de supervisar los servicios de inteligencia. «Nuestros socios transatlánticos llevan tiempo suministrando a los reactores ucranianos las mismas barras de combustible que los franceses quieren ahora producir en Lingen junto con los rusos», añadió.

«Instalaciones nucleares muy sensibles»

Los Verdes también se han mostrado muy críticos, alegando que esto permitirá a Moscú recabar «información sobre instalaciones nucleares muy sensibles en territorio alemán». Contactada por la AFP, la agencia de inteligencia interior alemana se negó a hacer comentarios.

Alemania es el principal valedor de Ucrania y se mantiene en alerta máxima ante cualquier indicio de «guerra híbrida» dirigida por Moscú. La propia Alemania cerró el último de sus reactores nucleares en 2023.

Los antiguos países de la esfera de influencia soviética, así como Finlandia, cuentan con centrales nucleares diseñadas en la era soviética y siguen necesitando combustible del tipo que producirá el proyecto de Lingen.

Rusia también controla una gran parte del suministro mundial de uranio gracias a sus reservas y a sus intereses en antiguos estados soviéticos como Kazajistán.

(Editado por sma/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)