El sector franco-alemán de la aviación quiere una tasa sostenible al biocombustible
Las nuevas normas sobre combustibles sostenibles penalizan injustamente a las compañías aéreas europeas, según las asociaciones de aviación francesa y alemana
Bruselas (Euractiv.com/.es) – Las principales asociaciones de la aviación comercial alemana y francesa han pedido a la Comisión Europea que tome medidas urgentes para frenar las «distorsiones de la competencia» que generan las nuevas normas sobre biocombustibles, al tiempo que proponen como solución una tasa adaptada a los pasajeros.
A partir de este año, todos los vuelos que salgan de un aeropuerto situado en la Unión Europea (UE) estarán obligados a incluir una proporción cada vez mayor de combustible de aviación sostenible (SAF) en su queroseno al repostar.
«Para Alemania, eso significa 400 millones de euros extra en costes, sin ingresos adicionales», comentó este jueves en rueda de prensa Joachim Lang, director gerente de la Asociación Alemana de Aviación (BDL).
La petición que el sector formula a Bruselas está vinculada con un estudio encargado por la BDL y la FNAM (Federación Nacional de la Aviación Mercante de Francia).
Las asociaciones afirman que el requisito de la UE penaliza injustamente a las aerolíneas europeas que operan vuelos de larga distancia, en comparación con sus competidoras de Turquía o el Golfo.
Un vuelo de Air France de París a Pekín, por ejemplo, tendría que abastecerse de biocombustible para todo el trayecto.
En cambio, una compañía del Golfo que realice el mismo trayecto sólo debería abastecerse de ese combustible ecológico para el trayecto entre París y su base en Oriente Medio. El segundo vuelo de conexión entre Oriente Medio y Pekín no lo necesitaría.
Para superar esas distorsiones, BDL y FNAM proponen una «tasa de combustible sostenible» para todos los billetes de avión basada en el destino final del pasajero, e independientemente de si se trata de un vuelo directo o con transbordo en Turquía o el Golfo.
Como alternativa, las asociaciones proponen un recargo sobre el billete para los viajes que incluyan una escala en un centro de operaciones fuera de la UE.
Por otro lado, las organizaciones quieren que los gobiernos reduzcan o eliminen los impuestos nacionales sobre la aviación.
«Si se suma todo, volar en Europa es mucho más caro», comenta Lang.
La ONG T&E asegura que las quejas sobre supuesta competencia desleal, en ese punto concreto, entre aerolíneas de la UE y de fuera del bloque son «exageradas» y que el uso de biocombustibles sólo aumentaría los precios entre un 1,5% y un 2% entre 2025 y 2029.
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[Editado por DC/Owen Morgan/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]