El espacio Schengen se tambalea por las dudas de los socios del Este
Ljubljana (EA.com) / (EuroEFE).- Las últimas oleadas migratorias ante las puertas de Europa han desencadenado una reacción de repliegue interno en varios socios de la Unión Europea (UE), que han optado por volver a aplicar controles fronterizos, lo cual ha provocado un “efecto contagio” en otros socios vecinos.
Eslovenia, por ejemplo, ha anunciado este lunes que estudia la posibilidad de reintroducir los controles en los pasos fronterizos del sur. Sin embargo, su vecina Croacia ha comenzado a prepararse para integrarse en el cada vez más limitado espacio Schengen: dos caras de la moneda.
Eslovenia prepara la aplicación de controles policiales en sus fronteras tras la adhesión de Croacia al espacio Schengen por temor a que los inmigrantes ilegales se queden atrapados en Eslovenia debido a los controles policiales en Austria, según explicó este lunes la ministra eslovena de Asuntos Exteriores, Tanja Fajon.
Está previsto que Croacia se incorpore al área Schengen, que elimina los controles fronterizos internos, a partir del 1 de enero de 2023, a la espera de la confirmación final de los líderes de la UE en la cumbre de diciembre, lo cual convertirá su frontera con Bosnia y Serbia en la nueva frontera exterior de Schengen.
POLÉMICOS CONTROLES FRONTERIZOS EN AUSTRIA
Zagreb se ha enfrentado a numerosas denuncias sobre actos de violencia en sus fronteras, y la semana pasada grupos de activistas de derechos humanos afirmaron que estas prácticas, ilegales según el derecho internacional, no se han frenado.
Mientras tanto, Eslovenia ha alertado en varias ocasiones del peligro de posible desintegración del Tratado de Schengen por el restablecimiento de los controles policiales en las fronteras interiores, y un ejemplo de ello, asegura, son los controles policiales que aplica Austria en su frontera con Eslovenia desde la última crisis migratoria de 2015. Y ahora, Eslovenia se ha mostrado dispuesta a imitar a Viena.
«Ahora, con la entrada de Croacia en Schengen, no queremos que Eslovenia se convierta en un (refugio) por el aumento de migrantes y refugiados», comentó Fajon tras la sesión del Consejo de Asuntos Exteriores de este lunes.
«Eslovenia está preparada para introducir controles internos al día siguiente, a la semana o a los meses, siempre que sea necesario», añadió la política socialdemócrata.
AUMENTAN LOS FLUJOS DE ILEGALES
Los últimos datos de la agencia europea de control de fronteras exteriores, Frontex, demuestran que el número de cruces ilegales de la frontera externa de la UE en los diez primeros meses de 2022 ha crecido un 73% respecto al mismo periodo del año anterior. La ruta de los Balcanes, de la que forma parte Eslovenia, sigue siendo el principal punto de entrada.
En ese sentido Fajon subrayó que ha reiterado a sus homólogos de la UE que es necesario establecer normas claras en el espacio Schengen, y frenar los controles internos cuando no sean realmente necesarios. La reforma de Schengen, en la que se trabaja desde hace años, debe realizarse cuanto antes, o de lo contrario su supervivencia estará comprometida, aseguró Fajon.
Eslovenia es el último de los países en la “primera línea” de la ruta de los Balcanes que se enfrenta al difícil dilema de tener que cerrar sus fronteras para frenar la inmigración, después de que sus vecinos ya lo hicieran.
TEMOR EN EL ESTE DE EUROPA
La semana pasada, Eslovaquia presionó a la República Checa para que redujera los controles fronterizos en los puntos de entrada a lo largo de los 252 km de frontera para disuadir a los migrantes de viajar a pie o en vehículos.
Praga puso en marcha los controles después de ver cómo se multiplicaban por 12, hasta 12.000, el número de detenciones de inmigrantes ilegales en lo que va de 2022, lo cual suele provocar retrasos de muchas horas en el tráfico.
Este mes, el gobierno eslovaco instaló un campamento con 16 tiendas de campaña en Kuty, una ciudad fronteriza, para gestionar el flujo de inmigrantes que son detenidos por los controles.
Mientras tanto, en Eslovaquia son cada vez más numerosas las voces que presionan para que el gobierno de Bratislava siga el ejemplo y cierre sus fronteras con Hungría, su vecino del sur y miembro de Schengen.
«Deberíamos haber cerrado las fronteras con Hungría hace ya mucho tiempo», aseguró el presidente del Consejo Nacional, Boris Kollár, al tiempo que señaló que «aquí los inmigrantes vagan por los campos como ratones».
Según las autoridades, la frontera exterior de Schengen entre Hungría y Serbia es el lugar por donde cruzan muchos migrantes, la gran mayoría sirios, que se dirigen principalmente a Alemania, antes de pasar por Eslovaquia y la República Checa.
Editado por F.Heller